- El último análisis europeo certifica que las energías eólica y solar generaron por primera vez más electricidad que los combustibles fósiles en todo el territorio de la UE.
- España destaca en este nuevo escenario continental con un 42% de su producción eléctrica procedente de estas dos fuentes, acelerando la desconexión de las centrales contaminantes.
- El adiós definitivo al carbón: por qué la luz que usas ya es mayoritariamente limpia
Bruselas amanece este 22 de enero de 2026 con una noticia que cambia las reglas del juego eléctrico para siempre. El informe European Electricity Review publicado hoy por el think tank Ember presenta su balance anual y los datos son contundentes: las fuentes limpias han ganado la batalla numérica. Durante el pasado año, la producción combinada del viento y el Sol superó la de todos los combustibles fósiles juntos en la Unión Europea.
Los números hablan por sí solos en este informe. Ambas tecnologías sumaron el 30% de toda la generación eléctrica del bloque, adelantando al 29% de los fósiles. En España el dato es aún más fuerte, cubriendo estas fuentes el 42% del mix eléctrico. La doctora Beatrice Petrovich, autora del análisis, lo tiene claro: “Este hito demuestra lo rápido que la UE está avanzando hacia un sistema energético respaldado por las energías eólica y solar”.
El auge imparable de las energías eólica y solar frente a los fósiles
El dominio de las fuentes limpias se explica principalmente por el gran empuje fotovoltaico, que creció un 20,1% y ya supone el 13% de la electricidad comunitaria. Por cuarto año seguido, el Sol bate sus propias marcas y supera tanto al carbón como a la hidroeléctrica en volumen total. Todos los socios europeos mejoraron sus cifras solares respecto al ejercicio anterior en un despliegue de capacidad sin precedentes en la zona euro.

Países como Hungría, Chipre o Grecia vieron cómo el Sol aportaba más de la quinta parte de su luz, una tendencia fuerte a la que se suman los Países Bajos y España. En total, las renovables ya cubren casi la mitad de la demanda europea (48%). Todo esto ocurrió en un año con un clima raro que castigó a los embalses con una bajada del 12% en producción hidráulica y redujo levemente la fuerza del viento un 2%, aunque esto no frenó el cambio estructural.
Pese a ese pequeño descenso eólico, el viento se mantuvo como la segunda fuente más importante con un 17% del total, ganando la partida al gas. En catorce países de los veintisiete, las energías eólica y solar ya producen más que los fósiles. En sólo cinco años, han saltado del 20% al 30% de cuota de mercado, mientras que las fuentes sucias caen en picado desde el 37% al 29%, dibujando un mapa energético totalmente distinto.
Por qué sube el gas pese al récord de energías eólica y solar
Aunque la tendencia es verde, el gas repuntó un 8% en la UE durante 2025 para cubrir el hueco que dejó la sequía en las presas. Aun así, su uso sigue en caída libre a largo plazo y está muy por debajo de los picos de 2019. En España subió un 19% por la falta de agua y su uso técnico para dar estabilidad a los cables, aunque se espera que esto cambie pronto. Las energías eólica y solar pronto podrán gestionar estos servicios de red.
El 30% de la electricidad de la UE proviene de energía eólica y solar
Wilmar Suárez, analista de Ember, explica la situación nacional: “Se espera que el aumento en el uso de gas en España para servicios de red sea temporal; los cambios normativos esperados desde hace tiempo, aprobados en junio de 2025, permitirán que las energías renovables gestionen el control de voltaje a partir de enero de 2026”. Suárez confirma que “las alternativas limpias pueden limitar el uso de centrales de gas para servicios de red”, lo que reduciría esa dependencia puntual.
Este recurso al gas salió caro: la factura de importación europea subió un 16% hasta los 32.000 millones de euros, inflando los precios de la luz un 11% en las horas críticas. Beatrice Petrovich advierte: “La próxima prioridad de la UE debería ser reducir seriamente la dependencia del gas caro e importado”, recordando a los consumidores y gobiernos que “el gas no sólo hace a la UE más vulnerable a chantajes energéticos, sino que también encarece los precios”.
Las baterías llegan para guardar toda esa producción verde
El almacenamiento es la pieza clave que falta y casi la mitad de las baterías grandes están en Italia y Alemania, aunque el resto de países va despertando. España tiene poca capacidad instalada comparada con su inmensa potencia generadora, pero la lista de proyectos en espera batió récords en 2025. Es el paso necesario para aprovechar al máximo las energías eólica y solar cuando no hay consumo inmediato y evitar quemar gas.
Wilmar Suárez ve un potencial enorme en este campo: “Existe una oportunidad enorme para las baterías en España. Como uno de los principales productores de energía solar de Europa, los proyectos de baterías permitirían a España utilizar esa generación renovable en las horas de mayor consumo de gas para reducir aún más los precios de la electricidad”. Guardar el Sol del mediodía para usarlo por la noche es vital para el bolsillo.
Ismael Morales, de la Fundación Renovables, cierra este análisis: «España se ha consolidado como uno de los líderes europeos gracias a la apuesta decidida en los últimos años por la energía renovable y la solar en particular. Tanto es así, que ahora generamos más de lo que consumimos». Y concluye: «Por tanto, el reto actual de España viene por maximizar el consumo de toda la nueva generación renovable y ser capaces de almacenarla para darle la virtud de que, además de limpia, sea gestionable y poder seguir eliminando la influencia del gas».
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