- El precio de la electricidad experimenta una caída histórica en Europa gracias al excepcional rendimiento de la energía solar este mes invernal.
- Descubre cómo el precio de la electricidad beneficia a los consumidores europeos mientras los mercados de combustibles fósiles sufren tensiones constantes.
- Apagón: Red Eléctrica mantendrá la “operación reforzada” hasta 2026, encareciendo el precio de la luz
El abaratamiento energético ha sorprendido a todos los analistas durante la tercera semana del segundo mes. Mientras los ciudadanos temen las facturas invernales, los mercados mayoristas europeos han mostrado una cara más amable. La responsable de esta bajada es la radiación solar, que brilla con fuerza inusual en el cielo. Este alivio financiero llega en un momento de altísima inflación.
Esta caída contrasta con otras materias primas que fluctúan por tensiones geopolíticas. Los datos de AleaSoft Energy Forecasting confirman una moderación generalizada del coste energético. A continuación, desgranamos los motivos exactos que explican este abaratamiento en invierno, repasamos los récords renovables y adelantamos qué pasará próximamente con las tarifas europeas a muy corto plazo.
El precio de la electricidad se hunde en Europa frente a la extraña anomalía ibérica
Durante estos siete días, casi todos los parqués europeos registraron descensos notables en sus cotizaciones diarias. La gran excepción ocurrió en España y Portugal, donde los precios subieron bastante respecto a la semana previa. Pese a este encarecimiento puntual, ambos países ibéricos mantienen las tarifas más baratas de todo el continente europeo durante el mes de febrero.

Los registros oficiales muestran cifras por debajo de los noventa euros por megavatio hora en la inmensa mayoría de los países. Portugal marcó el coste promedio más bajo con apenas catorce euros, seguido muy de cerca por el competitivo mercado español. En el lado opuesto, Italia superó los cien euros de media diaria en sus transacciones.
El lunes dieciséis, los portugueses llegaron a pagar poco más de tres euros, marcando el mínimo absoluto de la jornada para sus fábricas. Días después, el domingo veintidós, Francia logró bajar de los diez euros, una cifra inédita desde octubre. Países Bajos, Bélgica y el Reino Unido también celebraron importes mínimos anuales en sus plataformas.
Más Sol y menos viento condicionan el precio de la electricidad cada día
La clave fundamental de este abaratamiento reside en el espectacular rendimiento de los modernos paneles solares. Portugal casi duplicó su generación fotovoltaica, encadenando semanas de crecimiento continuo, mientras que España experimentó una subida superior al sesenta por ciento. Italia también celebró cifras récord impresionantes, superando los ciento diez gigavatios hora durante el domingo 15 de febrero, un logro destacable.

El rendimiento de los molinos eólicos presentó un comportamiento mucho más desigual en el continente. Alemania disparó su producción eólica un sesenta por ciento tras superar varias semanas de caídas preocupantes. Italia también batió marcas históricas absolutas gracias al viento, alcanzando un pico de ciento setenta y ocho gigavatios hora el martes diecisiete sin previo aviso.
La cruz de la moneda renovable la protagonizó por completo la Península Ibérica. Los aerogeneradores portugueses redujeron su actividad a menos de la mitad, y los parques españoles perdieron una tercera parte de su capacidad. Esta falta de brisa explica por qué las tarifas subieron en España mientras bajaban en Europa continental de forma masiva.
Caída del consumo y extrema fluctuación del gas en los mercados internacionales
El gasto energético diario de hogares e industrias bajó en casi todo el mapa continental durante este periodo. Las coloridas fiestas de carnaval redujeron la actividad comercial en territorio luso, desplomando su consumo casi un ocho por ciento. Países como Gran Bretaña o Italia también necesitaron menos energía, ayudados por unas temperaturas medias ligeramente más cálidas de lo normal.
Los temidos combustibles fósiles vivieron jornadas de enorme volatilidad bursátil debido a los conflictos armados en Oriente Medio. El barril de crudo bajó inicialmente por las esperanzas en las negociaciones internacionales, pero rebotó rápidamente hasta superar setenta y un dólares. Las conversaciones entre Rusia y Ucrania afectaron al nerviosismo de los grandes inversores mundiales del sector.
El gas natural experimentó movimientos especulativos muy parecidos en las plataformas de negociación europeas. Primero cayó por debajo de treinta euros gracias al buen tiempo y la oferta estadounidense, pero luego recuperó terreno con muchísima rapidez. Los derechos de emisiones contaminantes también subieron con fuerza, cerrando la semana rozando los setenta y cuatro euros por tonelada métrica emitida.
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- Belén Valdehita
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