- El gran apagón que dejó a oscuras a millones en España y Portugal expone grietas en la red eléctrica y provoca una sacudida institucional.
- Las eléctricas reclaman más transparencia y participación en la investigación abierta por el Gobierno.
- Así colapsó el sistema eléctrico español: cronología del apagón de 2025
Una sacudida eléctrica sorprendió a España y Portugal el pasado lunes 28 de abril. A plena luz del día, poco antes de la una de la tarde, millones de personas vieron cómo se apagaban luces, pantallas y sistemas sin previo aviso, provocando un colapso que se extendió incluso a partes del sur de Francia, Portugal y Andorra.
Lo que empezó como un simple desequilibrio entre la energía que se generaba y la que se consumía, terminó en una caída repentina de la red ibérica del sistema eléctrico europeo. Apenas seis minutos después de detectarse el problema, el sistema se desconectó automáticamente. El fenómeno dejó al descubierto una realidad preocupante: la red no está tan blindada como se pensaba.
¿Qué provocó el colapso de la red y el apagón?
El incidente comenzó a las 12:32, con un desfase crítico entre oferta y demanda de energía, lo que en términos técnicos se denomina cero energético. Este tipo de situación puede ocurrir cuando la generación eléctrica no consigue igualar el consumo en tiempo real, algo que en un sistema tan grande como el europeo debería tener múltiples capas de seguridad.

A las 12:38, el sistema automático de protección se activó: la red ibérica se desconectó del resto del continente. Esta ruptura impidió estabilizar el suministro desde países vecinos, lo que agravó la situación en cuestión de segundos. Aunque los cortes fueron intermitentes y no afectaron por igual a todas las zonas, el impacto fue generalizado.
Todavía no se ha hecho público el informe definitivo que detalle las causas exactas del apagón. Sin embargo, desde el primer momento quedó claro que algo falló no sólo en los sistemas de control, también en los mecanismos de coordinación entre los operadores y las compañías.
La respuesta del sector eléctrico: exigencia de claridad
Ante el desconcierto general, Marina Serrano, la presidenta de Aelēc (la mayor asociación representante de las principales compañías eléctricas españolas), ha tomado la palabra para pedir una revisión profunda del sistema de gestión de crisis. Según sus palabras, “las empresas de energía eléctrica no pueden realizar un diagnóstico completo de lo sucedido al no tener acceso a los datos del conjunto del sistema, que obran en poder de Eléctrica de España (REE)”.

Aelēc, que agrupa a las grandes compañías eléctricas del sector en España, ha solicitado formar parte activa de la comisión que está analizando lo ocurrido. No se trata sólo de colaborar, dicen, sino de poder auditar con plena transparencia todos los movimientos realizados durante la emergencia, incluyendo las órdenes enviadas en tiempo real por el operador del sistema, REE.
La asociación insiste en que no basta con la información fragmentada que reciben actualmente. Para poder prevenir futuros apagones de esta magnitud, sostienen que todos los agentes (generadores, distribuidores y operadores) deben tener acceso equitativo a los datos. No hacerlo, advierten, es correr el riesgo de repetir errores.
Cómo afectará la investigación del apagón al futuro del sistema
La comisión abierta por el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) será clave para determinar responsabilidades. Pero el debate ya ha empezado: ¿debe el operador del sistema investigar un fallo en el que él mismo está implicado? Desde Aelēc lo tienen claro: la imparcialidad sólo es posible si todos los actores participan en igualdad de condiciones. Más allá de señalar culpables, el objetivo debería ser reforzar la red eléctrica frente a futuras amenazas. El cambio climático, los picos de demanda y la integración de renovables hacen que el sistema esté cada vez más expuesto. Y este apagón es una advertencia que nadie puede ignorar.
El evento del 28 de abril también pone sobre la mesa la necesidad de una revisión profunda del protocolo de actuación ante fallos súbitos. ¿Funcionaron los mecanismos de respaldo? ¿Hubo margen de maniobra antes de el apagón? Estas son algunas de las preguntas que, por ahora, siguen sin respuesta.
Lo que está en juego es mucho más que la fiabilidad técnica, también la confianza de millones de personas en un sistema del que dependen cada minuto. La tormenta eléctrica del pasado 28 de abril ya pasó, pero las consecuencias podrían durar mucho más. ¿Estará el sistema listo la próxima vez?
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