- La alteración visual de los aerogeneradores mediante tonos negros, rojos y amarillos surge como una alternativa económica para mitigar los accidentes de los pájaros en los parques eólicos.
- Este método biológico busca resolver el impacto ambiental de los aerogeneradores sobre las aves, complementando la planificación de los mapas de instalación y los mecanismos de parada automática.
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La producción eléctrica limpia mediante parques eólicos genera alteraciones ambientales complejas. El factor que más vigilancia recibe es el choque de los pájaros contra las palas de los molinos eólicos. Cuando las aspas tradicionales de color blanco rotan con rapidez, la fauna experimenta dificultades severas para percibirlas en el espacio, lo que eleva la siniestralidad.
Para mitigar este problema, un grupo de científicos analizó los mecanismos de supervivencia de la fauna silvestre. En la naturaleza, múltiples seres vivos tóxicos emplean tonalidades muy llamativas y transiciones cromáticas bruscas con el fin de avisar a sus cazadores del peligro latente. Este principio de disuasión visual aportó la base para ensayar la pintura de colores en la superficie de las palas de las turbinas.
La propuesta más destacada integró el negro, el rojo y el amarillo. Estos tonos simulan los códigos que usan ciertos reptiles para comunicar su peligro. La científica Johanna Mappes, vinculada a la Universidad de Helsinki (Finlandia), detalló que «a menudo, la tendencia a evitar ciertas combinaciones de colores es genética: los colores se evitan incluso si no hay experiencia previa con ellos».
Experimento con ejemplares de carbonero común
La comprobación metodológica se ejecutó mediante un entorno informático monitorizado con monitores interactivos. Los especialistas recolectaron individuos de carbonero común (Parus major) para habituarlos a presionar una marca gris a cambio de sustento alimenticio. De la muestra de 32 ejemplares capturados, un grupo de 10 aves no superó la fase de aprendizaje y se procedió a su liberación.
Posteriormente, las aves afrontaron estímulos visuales en los monitores donde se proyectaban cuatro configuraciones de aerogeneradores. Se evaluó un espécimen totalmente blanco, un diseño con dos líneas rojas, una opción con una única hélice oscurecida y un modelo con la distribución cromática de bandas rojas, amarillas y negras. Las secuencias gráficas se exhibieron con las estructuras estáticas y también girando a ritmos diversos.
Los datos finales ratificaron una disparidad de conductas evidente. Las especies demoraron su aproximación o eludieron por completo el contacto al mostrarse el diseño inspirado en la naturaleza. George Hancock, miembro de la Universidad de Exeter, en Inglaterra, valoró la relevancia de la conclusión al aseverar que «sabíamos desde hace mucho tiempo que las aves cambian su respuesta ante objetos con colores de advertencia, pero ver un efecto tan grande fue notable».
Integración de medidas en los aerogeneradores
La conclusión del análisis indica que la modificación cromática de los aerogeneradores puede consolidarse dentro de los planes de conservación de la fauna en los centros energéticos. Los miembros de este estudio insisten en que esta pintura protectora no anula los protocolos vigentes de seguridad ambiental. El sector eólico debe mantener los criterios técnicos obligatorios para la protección de la biodiversidad:
- Modificar el emplazamiento de los aerogeneradores para alejarlos de los corredores de migración frecuentes.
- Operar con dispositivos ópticos automatizados que pausen la rotación de las aspas ante la proximidad de fauna.
- Aplicar este patrón de colores como una herramienta de bajo coste que refuerce los sistemas de prevención previos.
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