- El apagón que confundió a España: cómo los bulos climáticos incendiaron las redes tras quedarse el país sin luz.
- El gran apagón ibérico de abril no sólo dejó sin electricidad a millones: desató una ola de desinformación climática que afectó a la confianza digital.
- Riesgo de apagón: Red Eléctrica alerta de variaciones de tensión que podrían desestabilizar el sistema eléctrico
El 28 de abril, buena parte de España y Portugal se quedó sin electricidad durante más de diez horas. De forma paralela, las redes sociales ardían con teorías de todo tipo: desde ciberataques extranjeros hasta fallos de las renovables. Según una encuesta de Climate Action Against Disinformation (CAAD), el 70 % de los españoles dio por cierta al menos una versión falsa sobre lo ocurrido.
Los datos apuntan a un problema que va más allá del apagón: la facilidad con la que se propaga la desinformación climática. Muchos mensajes apuntaban directamente a la “dependencia excesiva de las energías renovables” como la causa del colapso energético, una idea sin base científica que se movió con especial fuerza entre los votantes de Vox, según el informe.
Mientras tanto, la confusión se extendía. Algunos vídeos en TikTok mostraban supuestos saqueos y escenas de pánico en ciudades españolas. Más tarde se demostró que esas imágenes eran antiguas o manipuladas. Pero el daño ya estaba hecho: millones de usuarios las vieron antes de que aparecieran las verificaciones.
Las mentiras sobre el clima tras el apagón
La investigación de CAAD, basada en entrevistas a 1.200 personas en España y otras tantas en Reino Unido, concluye que la exposición a bulos climáticos es ya un riesgo cotidiano. Ocho de cada diez españoles creen que el cambio climático tiene origen humano, pero eso no les libra de caer en falsedades que conectan con emociones y miedos inmediatos.
El mito más repetido, que las renovables son frágiles e ineficaces ante grandes demandas, encontró terreno fértil en los días posteriores al apagón. También circularon teorías sobre “experimentos del Gobierno” o supuestas “anomalías atmosféricas”. La combinación de incertidumbre, ansiedad y redes sociales generó un caldo perfecto para la desinformación.
El propio Philip Newell, copresidente de comunicación de CAAD, lo resumió así: “Este apagón se convirtió en el último caso práctico de cómo los influencers explotan una crisis. Aunque la gente entiende la ciencia del clima, las mentiras orquestadas sobre soluciones como las energías renovables están envenenando el debate público. ¿La buena noticia? Los ciudadanos respaldan de forma abrumadora las políticas para frenar el engaño digital: los responsables políticos deben actuar”.
Redes bajo lupa: qué hacer ante las mentiras tras el apagón
La encuesta también muestra que más del 70 % de los españoles considera urgente proteger la conversación pública del ruido y la manipulación digital. Dos tercios respaldan la idea de obligar legalmente a las plataformas a frenar la difusión de noticias falsas sobre el cambio climático y prohibir la publicidad de combustibles fósiles.
Los problemas en la red eléctrica son la principal causa de los apagones
El apagón de abril se ha convertido en un ejemplo de libro para los expertos en comunicación digital. Carlos Hernández-Echevarría, de la Fundación Maldita.es, lo explica con claridad: “Este tipo de emergencias son precisamente las que contempla la Ley Europea de Servicios Digitales cuando obliga a las plataformas a tener medidas efectivas de mitigación de riesgos contra la desinformación y a no dar armas a los creadores de pánico. Mientras el país estaba perfectamente tranquilo y con un nivel de civismo intachable a pesar de las circunstancias, en plataformas como TikTok circulaban vídeos manipulados de supuestas escenas de pánico y crímenes al amparo del apagón. Tienen que mejorar sus mecanismos de detección y asegurarse, por ejemplo en ese caso, de que el usuario ve una advertencia de que un verificador independiente como Maldita ha comprobado que esa imagen es falsa».
La coalición CAAD, que agrupa a más de 90 organizaciones internacionales, insiste en que la desinformación climática es un problema a tener muy en cuenta. Reclama acciones coordinadas entre gobiernos, plataformas tecnológicas y medios para frenar una tendencia que amenaza el debate público y las políticas ambientales.
Un reto para el futuro inmediato
El informe de CAAD y el análisis técnico publicado por el Panel de Expertos de ENTSO-E coinciden en que el apagón fue consecuencia de una combinación de fallos técnicos, no de un sabotaje ni de problemas con las renovables. Sin embargo, la velocidad con la que se extendieron los bulos tras el apagón demostró que la desinformación viaja mucho más rápido que los hechos.
En un mundo donde las redes son la fuente primaria de información, la alfabetización digital se vuelve tan crucial como la energética. La clave, según los investigadores, está en reforzar la confianza en fuentes verificadas y transparentes, y en exigir responsabilidad a quienes difunden contenidos falsos para generar miedo o confusión.
El apagón ibérico dejó a millones de personas sin luz, pero también encendió una alerta: el futuro de la información sobre el clima depende de cómo aprendamos a distinguir la verdad del ruido.
- Belén Valdehita
- Belén Valdehita
- Belén Valdehita
- Belén Valdehita


















