- La estrategia de Baleària permite reducir toneladas de gases de efecto invernadero en sus barcos mediante motores que aceptan distintas fuentes de energía.
- El uso de biogás y electricidad posiciona a Baleària como referente en eficiencia dentro del sector náutico español.
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El sector naval busca desesperadamente fórmulas para dejar atrás los derivados del crudo. Buena muestra de ello es la estrategia de Baleària. Esta compañía, con sede en la localidad alicantina de Denia, ha tomado la delantera al transformar sus embarcaciones en laboratorios flotantes que ya funcionan con fuentes renovables.
Los datos confirman que es posible aumentar la frecuencia de los viajes y, al mismo tiempo, ensuciar mucho menos el aire. La clave reside en utilizar una tecnología flexible capaz de adaptarse a lo que venga.
Motores duales en Baleària
La empresa Baleària cuenta ya con una docena de unidades que integran sistemas de combustión doble. Desde hace años, el gas natural funciona como puente, pero la verdadera novedad es el empleo de gas de origen orgánico extraído de desechos de ganado.

Esta fuente energética, además de evitar los residuos, también compensa el rastro de carbono al reaprovechar el metano de las granjas. Durante el pasado año, el empleo de estas variantes de biocombustible logró que miles de toneladas de gases no acabaran en la atmósfera.
El objetivo final es alcanzar la neutralidad total en tres décadas. Para ello, la firma alicantina monitoriza cada gramo de polución mediante estándares internacionales que analizan la potencia consumida frente al impacto real generado en cada milla recorrida.
La conexión eléctrica de Baleària
La propulsión mediante baterías ya es una realidad en trayectos cortos, con dos naves operativas y otras dos en astillero. El plan de la empresa Baleària contempla que en poco tiempo un barco rápido realice sus funciones utilizando íntegramente energía acumulada, sin motores térmicos.
Además, se está extendiendo el sistema que permite a los buques apagarse al llegar a puerto. Al conectarse a la red de tierra en el muelle, se eliminan los humos y ruidos en las ciudades, una medida que se ampliará a veinte unidades en los próximos años.
Actualmente, sólo el puerto de Palma, en Mallorca, facilita este enganche eléctrico, pero la infraestructura de a bordo ya se está preparando para cuando el resto de bases instalen los puntos de carga necesarios para estas grandes naves.
Hidrógeno y futuros combustibles
La mirada está puesta ahora en el hidrógeno, que ya se testea de forma experimental en el buque «Cap de Barbaria» de Baleària. Mediante un módulo específico, se genera corriente eléctrica usando metanol como base para alimentar los sistemas internos de la embarcación.
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Los actuales bloques motores están diseñados para quemar este gas ecológico mezclado con otras sustancias en cuanto el suministro sea constante. La dirección mantiene conversaciones con plantas de carburantes sintéticos para ser los primeros en probarlos.
A pesar de haber navegado un millón y medio de millas más que el año anterior, la firma ha logrado bajar su índice de contaminación. Esto demuestra que la eficiencia técnica permite crecer en actividad mientras se protege el entorno marino.
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