- La electrificación y la fiscalidad energética marcan la respuesta de la Comisión Europea ante la crisis energética.
- La crisis energética lleva a Bruselas a plantear ayudas temporales, cambios regulatorios y nuevas inversiones.
- Crisis del gas en Europa: el papel clave de las renovables para contener los precios
La Comisión Europea ha dado a conocer la comunicación “AccelerateEU – Energy Union: Affordable and Secure Energy through Accelerated Action”, un documento que reúne medidas destinadas a responder a la inestabilidad energética derivada del conflicto en Irán. La propuesta combina actuaciones de aplicación inmediata con reformas de mayor recorrido orientadas a reducir la exposición de la Unión Europea a futuras perturbaciones en los mercados energéticos.
El Ejecutivo comunitario considera que la dependencia de combustibles fósiles procedentes del exterior sigue siendo uno de los principales factores de riesgo para la economía europea. El aumento de los costes energéticos afecta directamente a la inflación, al gasto de los hogares y a la actividad industrial. Por ello, la estrategia presentada busca limitar los efectos de las tensiones actuales y modificar elementos estructurales del sistema energético europeo.
Electrificación y crisis energética: la apuesta principal de Bruselas
La pieza central de las medidas de la Comisión Europea es la expansión del uso de la electricidad en el consumo final de energía. Según los datos incluidos en el documento, más del 70% de la electricidad producida en la Unión Europea procede ya de fuentes limpias. Sin embargo, su peso en el consumo energético total sigue por debajo del 25%.
La Comisión entiende que una mayor utilización de la electricidad permitiría disminuir la dependencia de materias primas energéticas importadas. Además, considera que esta vía ayudaría a reducir el impacto de las crisis geopolíticas sobre empresas y consumidores al disminuir la exposición a las oscilaciones de los combustibles fósiles.
Dentro del futuro Electrification Action Plan y de la Heating and Cooling Strategy, previstos para el segundo semestre de 2026, Bruselas prevé fijar objetivos concretos de electrificación. También plantea retirar ayudas vinculadas a combustibles fósiles y eliminar obstáculos normativos que dificultan la adopción de tecnologías eléctricas en distintos sectores económicos.
Fiscalidad energética: menos carga para la electricidad que para el gas
Uno de los aspectos más destacados del plan afecta a los impuestos y tasas aplicados a la energía. La Comisión sostiene que actualmente la electricidad soporta una presión fiscal superior a la del gas, una situación que altera las señales económicas para consumidores y empresas.
Para corregir esta diferencia, el Ejecutivo comunitario prepara una iniciativa legislativa sobre fiscalidad energética y peajes de red. La propuesta, anunciada en mayo de 2026, pretende que la electricidad tenga una tributación inferior a la de los combustibles fósiles.
La futura reforma también contempla reducciones específicas en determinados peajes y mecanismos destinados a favorecer un uso más eficiente de las infraestructuras eléctricas. El objetivo es facilitar la transición hacia un mayor consumo de electricidad sin incrementar los costes asociados al sistema.
Ayudas, coordinación e inversión para contener la crisis energética
A corto plazo, la Comisión propone reforzar la coordinación entre los Estados miembros para gestionar los almacenamientos de gas. La intención es evitar compras simultáneas que puedan provocar aumentos de precios y tensiones adicionales en el mercado energético europeo.
Crisis energética en Europa: la UE advierte de que va a ser un verano difícil
Bruselas recuerda además que la normativa vigente ya permite adoptar medidas de protección para hogares y empresas. Entre ellas figuran precios regulados, bonos sociales, mecanismos contra los cortes de suministro y ajustes fiscales temporales destinados a reducir el impacto de las subidas energéticas.
El paquete incorpora igualmente un nuevo marco temporal de ayudas de Estado dirigido a sectores especialmente expuestos, como la industria intensiva en energía, el transporte, la agricultura y la pesca. A ello se suman actuaciones para movilizar la inversión pública y privada, avanzar en las reformas de las redes eléctricas y utilizar los ingresos del comercio de derechos de emisión para financiar proyectos de descarbonización industrial. La comunicación también reconoce el papel de la energía nuclear y de la modernización de las instalaciones renovables ya existentes, incluida la energía hidráulica.
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- Belén Valdehita
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