- La meteorología actual ha conseguido que el precio de la luz se desplome a niveles mínimos históricos durante casi cuarenta horas este mes.
- Los hogares acogidos al sistema regulado sacarán provecho de un precio de la luz que ha marcado cifras negativas en las franjas de Sol.
- ¿Subirá el precio de tu calefacción? El conflicto en Oriente Próximo dispara el gas y el gasóleo
Desde finales de febrero, el panorama energético vive bajo una presión constante. La inestabilidad en Oriente Medio ha puesto muy nerviosos a los inversores, encareciendo materias primas como el gas natural y el crudo. Sin embargo, en medio de este temporal de cifras astronómicas, el sistema español ha encontrado un refugio inesperado gracias a las condiciones del tiempo en este mes de marzo.
No es habitual que el recibo eléctrico proporcione alegrías, pero las ráfagas de aire y el cielo despejado han hecho el trabajo duro. Durante la última semana, se han encadenado momentos donde consumir electricidad no ha costado nada, o incluso ha tenido una valoración por debajo de cero en el mercado mayorista. Es un respiro momentáneo que llega justo cuando la tensión internacional con el conflicto de Irán apretaba más el bolsillo de los ciudadanos.
Cómo el clima tumba el precio de la luz
La producción de los parques eólicos y las placas fotovoltaicas ha superado todas las previsiones recientes. Este fenómeno ha servido para frenar el golpe del encarecimiento del gas, que llegó a duplicar su coste habitual en apenas unos días. La abundancia de recursos naturales ha sido la barrera necesaria para que la factura doméstica no se descontrole totalmente por la situación exterior.

El mercado eléctrico funciona mediante subastas donde las tecnologías compiten por entrar en el sistema. Al haber tanto excedente de origen verde, las compañías prefieren ofrecer su producción a coste mínimo antes que detener sus turbinas, algo que resultaría mucho más costoso de gestionar. Esto genera situaciones donde el coste mayorista cae en picado durante las horas de máxima insolación.
Sólo el pasado domingo 15 de marzo se vivió una situación inédita con casi diez horas seguidas de valores por debajo del cero. Los operadores llegaron a abonar dinero por inyectar su energía en la red nacional por la baja demanda de ese día festivo. Fue el momento de mayor ventaja para quienes tienen contratada la tarifa regulada, aprovechando un desplome que compensa los picos de gasto nocturnos.
El impacto del gas en el precio de la luz
A pesar del buen rendimiento de las fuentes limpias, el gas natural sigue dictando gran parte del ritmo económico actual. Su peso en la mezcla energética ronda el 17%, pero su volatilidad es la que asusta a los mercados. De los 32 euros que costaba antes del estallido bélico, hemos visto saltos que rozan los 63 euros en las jornadas de mayor incertidumbre.
El Gobierno refuerza la vigilancia de los precios de la energía por la guerra en Irán
La dependencia de esta materia prima se nota especialmente cuando el Sol se pone y el aire amaina. Es entonces cuando entran en juego los ciclos combinados, elevando los costes de forma automática. Hemos pasado de momentos de gratuidad absoluta a techos que alcanzan los 250 euros por megavatio hora en las franjas de mayor consumo de la población.
Estas oscilaciones tan bruscas dibujan un mapa de gastos muy inestable para el usuario de a pie. Mientras que al mediodía el coste es mínimo, por la noche la realidad cambia drásticamente. Por ello, la media diaria se sitúa en torno a los 29 euros, una cifra que parece pequeña si se compara con los máximos registrados a principios de mes.
Posibles rebajas fiscales en la factura
El Gobierno observa estos movimientos y ya prepara un paquete de medidas para este mismo viernes. Pedro Sánchez tiene previsto detallar un plan que busca aliviar la carga económica de las familias españolas. Una de las opciones con más peso es la vuelta a la reducción impositiva que ya se activó en etapas anteriores de inestabilidad internacional.
Se baraja reducir nuevamente el gravamen sobre el consumo eléctrico del tipo general al 5%. Este cambio supondría un ahorro directo para todos los hogares, independientemente de la tecnología que genere la electricidad en cada momento. Además, se estudia dejar sin efecto temporalmente el tributo que grava la producción de las propias empresas energéticas del país.
Estas decisiones pretenden que las ventajas de las energías limpias no se queden sólo en el mercado mayorista. El objetivo es que el usuario final perciba una mejora real en sus pagos mensuales ante la escalada del crudo. Con la incertidumbre en Oriente Medio todavía presente, estas ayudas fiscales se ven como el paso lógico para dar tranquilidad a los consumidores.
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- Belén Valdehita
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