- El apagón del 28 de abril ha provocado un cambio notable en la percepción pública sobre la energía nuclear en España.
- El respaldo a la OTAN alcanza máximos históricos, incluyendo sectores donde antes era menos común.
- Estados Unidos y Arabia Saudí ultiman un acuerdo energético que incluye renovables y energía nuclear
El 28 de abril de 2025 será una fecha difícil de olvidar. Una de las consecuencias del famoso gran apagón es que cambió en la forma en que la ciudadanía española se posiciona respecto a la energía y la seguridad. Aquel apagón nacional, que paralizó durante horas a buena parte del país, ha servido como catalizador de un cambio de mentalidad que hoy se refleja en encuestas y estudios de opinión.
Los datos son contundentes: cada vez son más los españoles que apuestan por mantener operativas las centrales nucleares, y el respaldo a la pertenencia de España a la OTAN ha alcanzado niveles nunca vistos. Un giro inesperado en una sociedad que hasta hace poco mostraba más escepticismo en ambos frentes.
Energía nuclear: del rechazo al respaldo tras el gran apagón
A raíz de la interrupción eléctrica masiva vivida en abril, los españoles parecen haber repensado su postura sobre las fuentes de energía que sostienen el país. Según el último barómetro del Real Instituto Elcano, un 66% considera que las centrales nucleares deberían seguir funcionando, lejos del 43% que pensaba lo mismo apenas un año antes.
Este incremento del apoyo se relaciona directamente con la sensación de inseguridad energética que dejó el corte de suministro. Las infraestructuras nucleares, que hoy por hoy aportan cerca de una quinta parte de la electricidad nacional, han pasado a verse como un pilar de estabilidad. Además, en los estudios posteriores al suceso, muchos encuestados señalan razones prácticas: reducción de emisiones frente al gas o al carbón y capacidad de abastecimiento continuo. La visión general se aleja del rechazo ideológico y se orienta hacia un enfoque más pragmático.

El impacto del apagón también ha empujado a algunos sectores profesionales a pronunciarse. Es el caso del Consejo General de Colegios Oficiales de Graduados de Ingenieros Técnicos Industriales, que ahora apoyan en un 78% extender la vida útil de estas centrales. La percepción es que apagarlas tendría consecuencias negativas inmediatas, empezando por un posible aumento en la factura eléctrica.
El temor de que suba la luz promueve la energía nuclear
El debate sobre el futuro energético ha dejado de ser exclusivo de políticos o expertos. Ahora, los ciudadanos están más involucrados, y sus preocupaciones se han vuelto muy concretas. Casi la mitad teme que cerrar las nucleares encarezca la electricidad, según datos del Consejo General de Colegios de Ingenieros Técnicos Industriales.
Otro dato preocupante para muchos es la posibilidad de que el suministro se vuelva inestable. El 22% de los encuestados dice temer cortes de luz más frecuentes si se prescinde de la energía nuclear, lo cual pone en entredicho la capacidad actual de las renovables para cubrir la demanda.
El sondeo también recoge otras posibles consecuencias: un 12% cree que se incentivará la inversión en energías verdes, pero hay quienes prevén que el vacío lo ocuparán tecnologías menos limpias, como las centrales de ciclo combinado. Un pequeño grupo, el 4%, menciona la necesidad de apostar más por almacenamiento energético, un campo todavía en desarrollo.
Estos datos revelan una ciudadanía más crítica con los planes de cierre progresivo de las centrales nucleares, planteados años atrás como parte de la hoja de ruta ecológica del país. Hoy, ese plan se enfrenta a un escepticismo creciente, no tanto por ideología como por las consecuencias económicas y logísticas que implicaría.
OTAN y defensa: un consenso inesperado entre los españoles
Más allá de la energía, el último barómetro del Real Instituto Elcano también muestra un respaldo abrumador a la pertenencia de España a la OTAN. El 85% de los encuestados está a favor de seguir dentro de la alianza atlántica, un dato que incluye a votantes de todos los espectros ideológicos. Incluso, entre quienes se identifican con posiciones más progresistas, el apoyo no baja del 77%. Este consenso generalizado contrasta con las posturas más divididas que se habían observado en años anteriores, especialmente tras intervenciones militares internacionales polémicas.
La invasión rusa de Ucrania, la creciente inestabilidad geopolítica y el mencionado apagón parecen haber reforzado la idea de que formar parte de un bloque militar como la OTAN proporciona un respaldo necesario. La sensación de vulnerabilidad, tanto energética como defensiva, está detrás de este cambio de tono social.
Eso sí, cuando se trata de aumentar el presupuesto nacional en defensa, las opiniones se polarizan. Mientras que los encuestados más conservadores se muestran mucho más proclives a esta inversión, los de izquierda lo ven con más reservas, sobre todo si implica recortes en otros servicios públicos. El centro político, como es habitual, mantiene una posición más ambigua.
Está claro que el apagón de abril no solamente dejó a oscuras hogares y empresas, también dio lugar a una nueva manera de pensar respecto a la energía y la seguridad. La energía nuclear, antes mal vista por gran parte de la población, ahora se percibe como una garantía de suministro. Y la OTAN, que suscitaba dudas en algunos sectores, ha pasado a contar con un respaldo prácticamente unánime. España, tras la crisis eléctrica, reconfigura su mapa de prioridades.
- Belén Valdehita
- Belén Valdehita
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