- La producción de ladrillos con hidrógeno verde demuestra que es posible fabricar materiales de obra resistentes sin contaminar la atmósfera.
- El éxito de las pruebas en Manchester confirma que los ladrillos con hidrógeno verde serán el estándar en al construcción a partir de 2027.
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La forma de fabricar los materiales básicos que sostienen nuestras casas acaba de cambiar para siempre en Reino Unido. Lo que antes parecía un experimento de laboratorio ha pasado a ser una realidad industrial que promete limpiar el aire de las ciudades británicas.
Dos gigantes del sector, Michelmersh Brick Holdings y Wienerberger UK & Ireland, han unido fuerzas para demostrar que no hace falta quemar combustibles fósiles para obtener piezas cerámicas de máxima calidad. Este movimiento marca el camino para que las fábricas dejen de ser chimeneas constantes de dióxido de carbono.
El secreto técnico de los ladrillos con hidrógeno verde
El proceso de cocción tradicional se basaba en el uso de gas, pero ahora se utiliza un sistema que sólo libera vapor de agua. Las pruebas iniciales realizadas en West Sussex, Inglaterra, confirmaron que el calor generado por este nuevo combustible es perfecto para tratar la arcilla. Los técnicos lograron completar ciclos enteros de horneado sin recurrir a las antiguas fuentes de energía.

Uno de los puntos más complejos fue gestionar la humedad que aparece al quemar este elemento químico. Al no haber carbono, el ambiente dentro del horno cambia, lo que obligó a vigilar la ventilación de forma constante para que las piezas no sufrieran daños. Tras ajustar los equipos, el resultado fue impecable y el material obtenido cumplió con todas las normativas de seguridad.
Los datos técnicos no dejan lugar a dudas sobre la viabilidad del sistema. Las piezas mostraron una resistencia a la compresión superior a 27 N/mm² y una absorción de agua por debajo del 12%. Esto significa que son tan duros y duraderos como los de siempre, pero con una huella ambiental inexistente durante su fase de horneado.
Transformación radical en la factoría de Manchester
La planta de Denton, en Manchester, se prepara para liderar esta transición mediante una profunda reforma de sus instalaciones actuales. Se trata de adaptar la maquinaria que ya tienen para que acepte el combustible del futuro. Un total de 224 quemadores de gas serán sustituidos para poder procesar los ladrillos con hidrógeno verde de forma masiva.
El suministro está garantizado por un acuerdo a largo plazo con proveedores locales que traerán el combustible en vehículos cisterna. Una vez en la fábrica, el sistema reducirá la presión para alimentar los hornos de túnel de manera segura. Se estima que para el año 2028 toda la producción de este centro habrá abandonado definitivamente las fuentes de energía contaminantes.
La inversión para este cambio ronda los siete millones de euros, apoyada por fondos públicos destinados a la mejora energética industrial. Es una apuesta económica fuerte que busca demostrar que la sostenibilidad es rentable a gran escala.
Ladrillos con hidrógeno verde: menos contaminación y un futuro para el sector
Cuando las máquinas funcionen al máximo de su capacidad, se evitará lanzar al aire más de 11.600 toneladas de gases de efecto invernadero cada año. Este ahorro de emisiones equivale a lo que gastarían casi cinco mil viviendas en el mismo periodo de tiempo.
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Además de este avance, se están explorando otras vías como el uso de electricidad para fabricar tejas en diferentes plantas. La idea es que existan varias soluciones técnicas que se adapten a cada producto específico. Esta estrategia flexible es la que impera ahora mismo entre los fabricantes europeos que buscan sobrevivir en un mercado más limpio.
Como dato curioso, la primera unidad fabricada mediante este método ya descansa en el Museo de Ciencias de Londres. Se encuentra en la zona dedicada a la transformación energética como un ejemplo de lo que está por venir. Pronto, lo que hoy es una pieza de museo será el componente principal de cualquier edificio en nuestras calles.
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- Belén Valdehita
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