- Mantener un coche en España se ha vuelto una carga financiera que ya absorbe el 21% de los presupuestos destinados a suministros básicos en los hogares.
- La subida del 12% en el coste de mantener un coche en España equivale hoy al pago de tres cuotas mensuales de una hipoteca o alquiler medio.
- La tecnología española que detectará a los coches más contaminantes en plena calle sin parar el tráfico
La autonomía que brinda el uso de un vehículo particular conlleva una serie de obligaciones económicas que exceden la adquisición del bien. Según un análisis realizado por la consultora Roams, los propietarios destinan miles de euros cada ejercicio al cuidado técnico, la burocracia y la operatividad de sus automóviles, mermando su capacidad de ahorro de forma drástica.
Esta tendencia al alza se ha consolidado en el último ejercicio, situando el gasto por encima de los registros previos. El informe revela que el coste de la movilidad individual se ha disparado, obligando a las familias a reorganizar sus prioridades financieras ante unas facturas que no dejan de crecer en talleres, aseguradoras y estaciones de servicio.
Factores del coste de mantener un coche en España
La oscilación en los mercados internacionales ha disparado el presupuesto necesario para mantener un coche en España, pasando de 3.850 a 4.250 euros en apenas doce meses. Esta variación del 12% se fundamenta en la inestabilidad de zonas geográficas como el estrecho de Ormuz. El conflicto en Oriente Medio ha repercutido directamente en los surtidores locales, elevando la presión económica sobre los usuarios.
A pesar de las reducciones tributarias aplicadas por la administración, el llenado del depósito sigue siendo el principal problema. El estudio cuantifica este incremento considerando un escenario de volatilidad constante que afecta tanto a particulares como a profesionales. La movilidad se sitúa así como uno de los pilares de gasto más rígidos y difíciles de recortar para la población activa.
Los datos indican que este servicio esencial ya requiere 400 euros adicionales respecto al periodo anterior. Sergio Soto, especialista en el área energética de la empresa Roams, apunta que «el coche se está convirtiendo en uno de los mayores gastos estructurales de los hogares españoles». Esta realidad condiciona el consumo interno y altera la planificación económica de millones de ciudadanos de forma recurrente.
Desglose de gastos y servicios obligatorios
Para calcular cuánto supone mantener un coche en España, se han auditado partidas que incluyen el seguro obligatorio, cuya prima media se sitúa en 477,62 euros. A esto se añaden conceptos como el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica y las tasas de la ITV. También se contabilizan elementos de mantenimiento preventivo y correctivo, tales como la sustitución de neumáticos y la reposición de anticongelante. Y no hay que olvidar las cuotas e intereses de préstamos vinculados.
La suma de estos factores, junto con los lubricantes y las revisiones mecánicas, eleva la factura total hasta los 4.300 euros en ciertos perfiles de usuario. El peso de estos pagos es tan relevante que ya supone una quinta parte del gasto total en servicios básicos de una familia, cifrado en 21.338 euros.
El precio del combustible y el futuro del consumo
La evolución del precio del carburante es la variable que más ha castigado el presupuesto de mantener un coche en España. Antes de las tensiones geopolíticas, el litro de gasolina costaba 1,47 euros y el gasóleo 1,43 euros. Tras los últimos ajustes y rebajas fiscales, los precios han subido hasta los 1,59 euros para la gasolina y 1,78 euros en el caso del diésel.
Esta diferencia de precios en los surtidores se traduce en una merma directa de la renta disponible. Soto advierte que, si los costes se mantienen en estos umbrales, el uso del vehículo podría desplomarse un 30%. Este fenómeno indicaría una transformación profunda en los hábitos de desplazamiento de la sociedad, motivada exclusivamente por la inviabilidad financiera de los modelos actuales.
La dependencia del crudo extranjero y la fiscalidad vigente determinan que la movilidad privada sea un factor de riesgo para la economía doméstica. Con los datos actuales, el automóvil ha pasado de ser una herramienta de transporte a un condicionante que determina la capacidad de consumo en otros sectores, dada la obligatoriedad de afrontar sus costes fijos. Como respuesta, la movilidad eléctrica y el uso de vehículos sostenibles reduce considerablemente el coste de mantenimiento de un coche.
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