- Las baterías de almacenamiento buscan su sitio en Navarra.
- Aunque ninguna planta está en marcha, los proyectos se multiplican y ya despiertan recelos por posibles usos especulativos.
- La batería que podría transformar la energía solar: sin metales, reciclable y con 30 años de vida útil
Navarra está viviendo un momento trascendental en su transición energética. Mientras las energías renovables continúan su expansión, el siguiente paso ya está en marcha: almacenar esa energía para cuando más se necesita. Y es que, aunque todavía no hay ni una sola planta operativa, ya hay más de 2.700 megavatios solicitados para conectar sistemas de baterías a la red eléctrica.
Detrás de este crecimiento está una mezcla de urgencia tecnológica, oportunidades económicas y necesidad estructural. Con el apagón nacional de abril todavía en la memoria, muchos ven en el almacenamiento energético una pieza esencial para la estabilidad del sistema, además de una garantía ante situaciones imprevistas. Navarra, con un ecosistema renovable potente, busca ahora convertirse también en un referente en este nuevo capítulo.
El “boom” del almacenamiento de baterías
La fiebre por instalar baterías ha llegado con fuerza a Navarra: 2.795 MW han solicitado punto de conexión a la red, una cifra que ya supera a la capacidad actual en servicio de la energía eólica navarra. Eso sí, sólo 89 MW han conseguido el visto bueno inicial. A día de hoy, no hay ninguna planta operativa en la comunidad autónoma, pero la carrera ya ha comenzado.

Empresas como Ríos Renovables encabezan esta oleada de proyectos. Su propuesta para colocar ocho baterías con 150 MW cerca de la subestación de Orkoien ya cuenta con el permiso de acceso. Este tipo de instalaciones permitirán almacenar energía barata durante el día, cuando se genera con renovables, y liberarla por la noche o en picos de consumo.
La empresa Acciona también ha movido ficha con un proyecto diferente: una planta de bombeo reversible en la Sierra de Alaiz que usará agua en altura como sistema de almacenamiento. Aún sin baterías, comparte el objetivo: garantizar energía en los momentos clave.
Aunque estos planes están en distintas fases, todos buscan lo mismo: mejorar la estabilidad de la red y reducir el desperdicio energético. El problema es que la red está comenzando a saturarse y ya hay voces que alertan de una burbuja de permisos como la que vivió la eólica hace años.
Un apagón que cambió el guion y aceleró las baterías
El cero energético del 28 de abril fue un punto de inflexión. Durante horas, España quedó a oscuras por un fallo en la interconexión con Francia. Y aunque no provocó grandes consecuencias, dejó claro que el sistema necesita nuevas soluciones.
Aquí es donde entran las baterías. A diferencia de otras fuentes, pueden responder al instante. En palabras de expertos, “sólo ellas pueden decidir en milisegundos cuánta energía inyectar en la red”. Su flexibilidad no depende del clima, ni de caudales, ni de combustibles. Sólo de estar cargadas.

En otros países, como Australia o Chile, estas tecnologías ya son parte esencial del mix energético. España llega tarde, pero con intención de ponerse al día. Y Navarra, que ya fue pionera con la eólica, quiere volver a serlo con el almacenamiento.
Eso sí, queda mucho por resolver. La regulación aún no está clara, los municipios no siempre están por la labor de ceder suelo y se espera una convocatoria de ayudas del Ministerio que debería desbloquear cientos de millones en inversiones. El sector espera, pero con impaciencia.
Orkoien, punto cero de la nueva energía silenciosa
Uno de los proyectos que ya empieza a materializarse es el de Ríos Renovables en Orkoien. En terrenos agrícolas frente a una subestación eléctrica, la empresa planea instalar una planta modular con ocho sistemas de baterías capaces de almacenar hasta 150 MW. El objetivo: suministrar energía a una cuarta parte de Pamplona y su entorno en los momentos de mayor demanda. Según la compañía, esto permitirá abaratar la factura y mejorar la eficiencia del sistema eléctrico.
El mayor desafío de las energías renovables: cómo resolver el problema del almacenamiento
Este tipo de instalaciones aprovechan la generación solar o eólica cuando más se produce y la devuelven a la red cuando hay más consumo. Además, su diseño modular permite ampliar capacidad según lo requiera la demanda. Pero hay obstáculos: encontrar suelo disponible no es tarea fácil y los costes de ubicación son cada vez más altos.
La tramitación ya ha comenzado y se espera que pronto se someta a exposición pública. El proyecto llega en el marco del Real Decreto 23/2020, que impulsa este tipo de iniciativas. Si todo va según lo previsto, podría marcar el inicio real del almacenamiento energético a gran escala en Navarra.
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- Belén Valdehita
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