- La central nuclear de Almaraz se ha convertido en el epicentro del debate energético español. Las grandes compañías advierten de un riesgo real de apagones si el cierre sigue adelante.
- El futuro de la central nuclear de Almaraz divide al sector eléctrico. El Gobierno mantiene la fecha límite mientras las eléctricas urgen a evitar un nuevo colapso como el del pasado abril.
- La batalla por Almaraz: Gobierno y eléctricas se enfrentan por el futuro de la central nuclear extremeña
El debate energético vuelve a estar al rojo vivo. En apenas unas semanas, el calendario marcará el límite para decidir si la central nuclear de Almaraz continúa en funcionamiento o se apaga de forma definitiva. Las grandes eléctricas, Iberdrola, Endesa y Naturgy, han trasladado a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) su preocupación por la estabilidad del sistema eléctrico y por los efectos que tendría su cierre en la red nacional.
Durante una jornada de reuniones discretas en Madrid, la presidenta del organismo, Cani Fernández, junto a su equipo, escuchó las propuestas de las compañías. Según fuentes del sector, la petición fue muy clara: prolongar la vida útil de Almaraz para sostener la tensión del sistema y evitar sobresaltos en momentos de alta demanda. No se trata sólo de mantener una planta, dicen, sino de garantizar una red equilibrada mientras las renovables ganan terreno.
En la mesa también se habló del último apagón registrado el 28 de abril, un aviso de que los márgenes de seguridad se estrechan. Desde la CNMC se reconoce la urgencia, aunque el organismo insiste en que cualquier medida debe ser “temporal y excepcional”, a la espera de una evaluación técnica más profunda.
Las eléctricas presionan para evitar el cierre de la central nuclear de Almaraz
El argumento de las eléctricas es técnico, pero también político. Defienden que la generación síncrona de la central nuclear de Almaraz aporta una inercia fundamental a la red y permite controlar las oscilaciones de tensión que las energías renovables aún no pueden estabilizar.

Las empresas proponen que el cierre se retrase mientras se refuerzan las redes de transporte y se desarrollan sistemas de almacenamiento energético. Entre las medidas, mencionan la instalación de grupos de bombeo reversible y la creación de un mercado de capacidad que garantice la viabilidad de tecnologías como los ciclos combinados, todavía esenciales para gestionar picos de demanda.
Pese a los contactos con la CNMC, las compañías siguen esperando una reunión formal con el Ministerio para la Transición Ecológica, que dirige Teresa Ribera. Si el Ejecutivo no revisa la orden ministerial antes de fin de mes, las eléctricas deberán iniciar el proceso de cierre. Una decisión que, advierten, podría elevar los costes del sistema y afectar al bolsillo de los consumidores.
CNMC y REE buscan un equilibrio delicado
El organismo supervisor, junto con Red Eléctrica de España (REE), trabaja contrarreloj para estabilizar el sistema peninsular. La CNMC ha abierto un trámite urgente para modificar los procedimientos operativos y aplicar ajustes en la gestión de tensión. Las medidas, de aprobarse, se publicarían en el Boletín Oficial del Estado y tendrían carácter temporal.
Iberdrola, Endesa y Naturgy acuerdan alargar la vida de Almaraz hasta 2028
La REE, presidida por Beatriz Corredor, coincide en que la transición energética no puede apoyarse únicamente en fuentes renovables sin un colchón estable. Los picos de generación solar o eólica, que en ocasiones provocan precios cero o incluso negativos, están alterando el mercado y poniendo a prueba la resistencia de la red.
Desde el regulador insisten en que el equilibrio entre descarbonización y seguridad de suministro es más frágil de lo que parece. La clave, señalan, será combinar inversiones en almacenamiento, redes de transporte más robustas y una planificación realista de cierres nucleares. El objetivo: evitar que el sistema entre en una fase de vulnerabilidad justo cuando la electrificación se acelera.
El futuro energético sin la central nuclear de Almaraz
En el trasfondo de todo el debate sobre la central nuclear de Almaraz late una cuestión mayor: cómo sostener el suministro eléctrico en plena transición verde. Las eléctricas reclaman certidumbre regulatoria, inversiones en redes e incentivos para tecnologías de respaldo. El Gobierno, por su parte, insiste en que el calendario nuclear es el pactado y que no habrá excepciones sin consenso europeo.
El mercado observa con cautela. Cada movimiento de la CNMC o de REE se traduce en señales para los inversores, que necesitan saber si el país apostará por mantener una base nuclear o confiará plenamente en las renovables y el almacenamiento. Mientras tanto, los consumidores se enfrentan a un panorama de lo más incierto: más costes a corto plazo o riesgo de apagones si no se toman decisiones a tiempo.
El reloj corre. Y, a medida que se acerca la fecha límite, la central nuclear de Almaraz se convierte en el símbolo de un dilema que marcará el modelo energético español durante la próxima década.
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- Belén Valdehita
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