- La desconexión de la central nuclear de Almaraz elevará el riesgo de cortes de luz en España.
- Red Eléctrica advierte que el sistema dependerá aún más del almacenamiento energético y de inversiones aún por concretar.
- Ingenieros abogan por mantener el parque nuclear actual más allá de 2030-2035 para asegurar un suministro energético sostenible y competitivo
España se enfrenta en estos momentos a una decisión crítica: continuar con su plan de cierre progresivo de centrales nucleares o revisar su estrategia ante un futuro incierto. La central de nuclear de Almaraz, una de las más relevantes del país, está a punto de dejar de operar, y su desconexión podría generar una serie de consecuencias que ya empiezan a vislumbrarse en los estudios técnicos recientes.
El informe ERAA 2024, elaborado por la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad (ENTSO-E), de la que forma parte Red Eléctrica, ha puesto cifras al riesgo eléctrico. España, según este documento, experimentará un incremento de las horas en las que podría haber problemas de suministro si se sigue adelante con el desmantelamiento de los reactores de Almaraz, lo que podría afectar a millones de consumidores.
¿Qué implica cerrar la central nuclear de Almaraz?
El análisis europeo señala que eliminar del mix energético los dos reactores nucleares de Almaraz no es una buena medida. Aunque se busca una transición energética más limpia, la retirada de esta fuente de producción estable implica un mayor estrés para el sistema. En cifras, el informe estima que en 2026 podrían producirse hasta 4 horas con riesgo de corte eléctrico, cifra que aumentaría a 4,8 horas en 2028.
Este aumento puede parecer leve, pero representa una señal de advertencia. Las horas críticas se concentran principalmente en las tardes de otoño e invierno, momentos de alta demanda y baja producción renovable. Con menos respaldo nuclear, la estabilidad de la red depende de una combinación compleja de almacenamiento, importaciones de electricidad y la entrada de nueva capacidad renovable.
Almacenamiento energético: la pieza que falta
Uno de los pilares del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) es contar con 22 GW de capacidad de almacenamiento para 2030. Sin embargo, alcanzar esa meta sigue siendo incierto. La falta de avances en este campo pone en duda la viabilidad de una red eléctrica sin energía nuclear que, además, esté libre de interrupciones.
Si esta infraestructura no se despliega a tiempo, el informe advierte de que el suministro podría no cumplir con los estándares de fiabilidad establecidos en Europa. La energía almacenada es esencial para cubrir picos de demanda, pero su desarrollo técnico y económico no avanza con la rapidez necesaria.
Además, otros 9,2 GW de ciclos combinados podrían dejar de ser viables económicamente entre 2026 y 2035, reduciendo aún más el colchón disponible para situaciones críticas.
Comparativa europea: ¿cómo está España frente a otros países?
Pese al riesgo creciente, España no es el país en peor situación. Según el mismo estudio, otros países del centro y norte de Europa, como Alemania, Dinamarca, Bélgica o Polonia, se enfrentan a una probabilidad de apagón incluso mayor. Por otro lado, estados del este del continente, así como Portugal, Suiza y algunas zonas de Italia, presentan un riesgo mucho menor.
Esta posición intermedia de España, sin embargo, no debe generar cierta seguridad. La diferencia fundamental es que la mayoría de esos países con mayor riesgo están tomando medidas más agresivas para garantizar la seguridad energética, ya sea mediante inversiones en almacenamiento, reforzamiento de interconexiones o mantenimiento de generación firme.
La fiabilidad del suministro, un objetivo aún lejano sin la energía nuclear
El Estándar de Fiabilidad europeo, expresado como el número máximo aceptable de horas sin suministro al año, no ha cambiado sustancialmente respecto a años anteriores. En teoría, España debería mantenerse dentro de los márgenes si se cumplen los objetivos del PNIEC. Pero el problema es que buena parte de ese plan depende de inversiones futuras que, hasta ahora, no han sido aseguradas ni ejecutadas en los plazos previstos.
Además, la falta de una definición cerrada para ese estándar complica las evaluaciones. Actualmente se maneja un rango entre 0,94 y 1,82 horas al año como umbral aceptable. Si no se logra instalar almacenamiento suficiente o mantener parte del parque térmico, España podría superar esos límites, comprometiendo la continuidad del servicio eléctrico para los ciudadanos.
Cerrar centrales nucleares sin garantizar alternativas firmes deja al sistema eléctrico en una situación de vulnerabilidad. La desconexión de la central nuclear de Almaraz marca un punto de inflexión para España, que debe decidir si acelerar la transición energética con inversiones urgentes o asumir el riesgo real de apagones en el corto y medio plazo. La palabra clave es una: «nuclear», aún imprescindible en el puzzle energético nacional.
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