- Endesa se posiciona como la compañía eléctrica más decidida a reconfigurar el calendario de cierre de las nucleares y reclama al Gobierno una rebaja fiscal de al menos 10 euros por MWh.
- Las negociaciones para aplazar el apagón nuclear total en España están en pausa, pero Endesa no se rinde.
- ¿Qué pasará cuando llegue el cierre de las nucleares?
Con la vista puesta en el año 2038, la compañía eléctrica Endesa insiste en que hay margen técnico para mantener abiertas las centrales nucleares tres años más. Además, la compañía asegura que los números no salen si no se reduce la presión fiscal que, a día de hoy, hace inviable su continuidad.
La propuesta ya está sobre la mesa del Gobierno, aunque todavía no tiene el respaldo del resto de compañías energéticas. La clave, según Endesa, es una rebaja que alivie al menos 10 euros por megavatio hora (MWh) del coste que ahora soportan las plantas. Mientras, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico mantiene su postura: ni un paso si no se respetan sus tres condiciones innegociables.
Endesa y su intento de extender la vida nuclear en España
Endesa ha dejado claro que quiere alargar tres años el funcionamiento de todas las centrales nucleares españolas, retrasando así el cierre definitivo previsto para 2035 hasta el año 2038. Según la empresa, hay fundamentos técnicos de sobra para justificar esa ampliación, que ya ha sido planteada en una propuesta conjunta con Iberdrola. Sin embargo, Naturgy y EDP aún no se han sumado, lo que complica la posibilidad de una decisión unificada, algo imprescindible para que el plan prospere.

El actual calendario, firmado con el Gobierno en 2019, contempla cierres progresivos entre 2027 y 2035. Endesa propone comenzar a modificarlo desde ya, retrasando la desconexión de Almaraz de 2027 a 2030 y las de Vandellós II y Trillo de 2035 a 2038. Todo con la vista puesta en mantener una fuente de energía estable en un contexto de transición energética incierto.
Desde la compañía insisten en que seguir utilizando energía nuclear permite mantener el suministro sin emisiones, mientras se avanza en otras alternativas. No obstante, también advierten que, en las condiciones actuales, el esfuerzo económico que implica seguir operando las plantas no es sostenible sin ajustes fiscales.
Endesa defiende una rebaja fiscal de 10 €/MWh para sostener el parque nuclear
Uno de los principales obstáculos señalados por Endesa es el coste fiscal que las nucleares asumen. De los aproximadamente 65 €/MWh que cuesta generar energía en estas instalaciones, más de 17 euros corresponden a impuestos y tasas. A eso se suman otros 10 euros derivados de aportes obligatorios para la gestión de residuos nucleares a través de Enresa, lo que eleva el total a más de 28 €/MWh.
En este contexto, la propuesta de Endesa, apoyada por Iberdrola, incluye una reducción mínima de 10 €/MWh en la carga fiscal, que se repartiría entre el Estado y las comunidades autónomas. Esto permitiría mejorar los márgenes y facilitar el mantenimiento de las centrales más allá del calendario establecido.
Desde el Ministerio para la Transición Ecológica, liderado por Sara Aagesen, no se ha mostrado apoyo a esta idea. De hecho, la petición fue rechazada al no cumplir las tres exigencias del Gobierno: garantizar la seguridad, mantener el suministro y evitar sobrecostes para los consumidores. Endesa asegura que todos los operadores podrían cumplir con estas condiciones sin problema, pero el desencuentro sigue sin resolverse.
Fiscalidad nuclear y un calendario en pausa
El bloqueo actual se explica también por la falta de una postura común entre los propietarios de las centrales. Aunque Iberdrola y Endesa han tomado la iniciativa, Naturgy y EDP mantienen una posición más cautelosa. Por ahora, sólo Naturgy ha mostrado interés en prolongar la vida útil de Almaraz hasta 2030, sin pronunciarse de forma clara sobre el resto de las instalaciones ni sobre la presión fiscal.
Según el cálculo del sector, en 2025 las nucleares abonarán más de 1.500 millones de euros en tributos. La intención de Endesa es reducir significativamente esa cifra, y no sólo con la rebaja directa de 10 €/MWh en impuestos, también mediante un ajuste automático en la tasa Enresa si las plantas amplían su periodo de funcionamiento.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), también tiene su parte. La compañía Endesa espera que la retribución a las redes eléctricas aumente en el próximo marco regulatorio, situándose en torno al 7,5% o incluso 7,7%, frente al 6,46% planteado inicialmente. Un descenso que, según José Bogas, podría suponer un “austericidio” para el sector.
- Belén Valdehita
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