- La deuda eléctrica se ha reducido, pero sigue suponiendo un coste extra en nuestra factura. Ese «extra» mensual no es simbólico: rondará los 6 euros al mes, hasta alcanzar unos 190 euros por usuario
- A esto hay que sumarle los vaivenes del precio de la energía, que elevan aún más la factura mensual.
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La deuda generada por el sistema eléctrico español no ha desaparecido, aunque ha menguado bastante desde su punto más crítico. Aún así, quienes pagan esa cuenta son los mismos de siempre: los ciudadanos.
El importe que queda por saldar está previsto que se liquide en 2028. Hasta entonces, seguirá reflejándose en la factura de la luz, aunque de forma silenciosa, sumándose al resto de subidas vinculadas a la energía.
¿Por qué aparece en nuestra factura esa deuda?
Lo que hoy aparece como un pequeño recargo mensual en la factura eléctrica tiene raíces más profundas: todo empezó a principios de los 2000, cuando las tarifas impuestas al consumidor eran inferiores al coste real de producir y distribuir electricidad. Es decir, se gastaba más en generar y llevar la energía hasta casa de lo que se cobraba por ella. El resultado fue un agujero que creció año tras año.

La diferencia entre costes e ingresos fue acumulándose, y en vez de resolverse de inmediato, se convirtió en deuda financiera. Durante años se fue aplazando su pago mediante emisiones de bonos y otros mecanismos de financiación, como el famoso Fondo de Titulización del Déficit del Sistema Eléctrico (FADE), que aún representa la mayor parte de lo que queda por abonar.
En su peor momento, esta deuda superó los 30.000 millones de euros. En 2024, según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), ha bajado hasta situarse en 5.727 millones, lo que supone un alivio, pero no una solución inmediata para los bolsillos. Aún se mantiene el compromiso de devolverla, lo que implica pagos mensuales obligatorios por parte de los usuarios. Lo que pagamos cada mes por esta deuda no se explica ni se desglosa con claridad en la factura eléctrica. Pero está ahí: de forma estimada, cada usuario acabará aportando unos 190 euros de aquí a 2028 para cerrar este capítulo pendiente.
¿Cómo afecta esto a lo que pagas cada mes en tu factura?
Aunque no figure como un concepto explícito en la factura, este coste adicional se reparte entre unos 30 millones de consumidores. El resultado: unos 6 euros de media al mes que se suman al total que cada hogar paga por su suministro eléctrico.
Puede parecer poco, pero multiplicado por 12 meses y varios años, se convierte en una cifra considerable. Además, estos 6 euros se suman a otras partidas como peajes, impuestos y otros costes regulados que inflan la factura sin relación directa con el consumo real.

La CNMC estima que el año que viene se pagarán 2.390 millones de euros sólo en concepto de amortización de esta deuda histórica. Aunque se prevé que quede liquidada en su mayor parte en 2027, algunos costes de gestión seguirán presentes hasta 2028.
Esto significa que, aunque se anuncien bajadas puntuales o reducciones coyunturales en el coste de la electricidad, este componente seguirá presente y condicionando el precio total. Es un lastre heredado que pesa en cada recibo. Y lo peor es que muchos consumidores ni siquiera saben que lo están pagando, porque no se informa de forma transparente.
¿Y si además sube el precio de la luz?
A este sobrecoste por la deuda se le suman otras subidas estructurales en la factura. En junio, por ejemplo, el precio medio del mercado mayorista de la electricidad en España se disparó hasta los 59,92 euros/MWh, lo que supuso un incremento del 253% respecto a mayo. El motivo: subió el precio del gas natural y el coste de los derechos de emisión de CO₂.
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Este tipo de factores, unidos al calor del verano y al mayor uso de electrodomésticos como el aire acondicionado, empujan al alza el consumo y, con él, el precio que aparece en la factura. A eso se añade el impacto de ajustes técnicos derivados del apagón eléctrico del pasado mes de abril, que obligó a reforzar mecanismos del sistema y terminó repercutiendo también en el precio.
En primavera los precios bajaron gracias a una mayor aportación de energías renovables, pero el verano ha traído una vuelta a los niveles habituales. Todo ello sin que desaparezcan esos 6 euros de deuda por mes que todos pagamos de forma inevitable. Por tanto, entre lo que ya sube por mercado y lo que queda pendiente de pagar por decisiones del pasado, la factura de la luz seguirá sin dar tregua, al menos hasta que se dé carpetazo definitivo a esa deuda histórica, si es que llega ese momento.
- Belén Valdehita
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