- La nueva batería de Iberdrola almacenará energía solar y evitará pérdidas en la red eléctrica de Extremadura.
- El pueblo de Ceclavín se convierte en un punto clave para el suministro y la estabilidad energética autonómica.
- El apagón solar extremeño: cómo el cierre de Almaraz reconfigurará la red eléctrica
Extremadura se encuentra en medio de una transformación energética. La comunidad autónoma extremeña, líder en producción solar en España, se prepara para recibir un enorme sistema de almacenamiento en Ceclavín, que permitirá aprovechar mejor la electricidad generada por los paneles fotovoltaicos y reducir los problemas de saturación de la red. La iniciativa pertenece a Dehesa Solar Sur, filial de Iberdrola, y supone una inversión superior a los 206 millones de euros.
La puesta en marcha de este proyecto coincide con la cuenta atrás del cierre de la central nuclear de Almaraz, programado para octubre de 2028. La parada definitiva de sus dos reactores de más de 2.000 MW creará un vacío en la producción que la comunidad extremeña que se intentará compensar con el almacenamiento solar y el ajuste de la red eléctrica.
Extremadura contará con un gigante del almacenamiento en Ceclavín
El proyecto de Iberdrola, denominado BAT Oriol, prevé la instalación de un parque de baterías con 846,24 MWh de capacidad. Este sistema se conectará directamente con el parque fotovoltaico Oriol, que cuenta con 273,379 MW de potencia instalada. El objetivo es captar la energía solar excedente durante las horas de máxima producción y liberarla de forma controlada para evitar apagones o desconexiones forzosas.

Las baterías funcionarán como un colchón eléctrico. Durante los días con fuerte radiación solar, cuando la red no puede absorber toda la electricidad, la energía se almacenará y se inyectará en la red según las necesidades, aumentando la estabilidad del suministro y reduciendo el desperdicio de recursos renovables.
El proyecto incluye también un análisis de los bienes y derechos de propietarios locales que puedan verse afectados por las obras. La documentación estará disponible por treinta días hábiles en el Registro Electrónico Común de la Administración General del Estado y en la sede de la Delegación del Gobierno en Extremadura, donde se podrán presentar alegaciones.
Extremadura y la saturación de la red
La comunidad extremeña ha multiplicado su capacidad solar hasta superar los 6.500 MW, más que ninguna otra comunidad autonómica en España. Este crecimiento ha generado un efecto secundario: cuando los paneles producen al máximo, la red eléctrica no siempre puede absorber la energía, provocando cortes temporales en parques fotovoltaicos, conocidos como vertidos.
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Los expertos de Aurora Energy Research prevén que entre 2027 y 2029, los vertidos en Cáceres y Badajoz se reducirán más del 30% debido a la disminución gradual de la energía nuclear. Esto no sólo va a cambiar la forma en que se distribuye la electricidad. También obligará a ajustar los sistemas de almacenamiento y la planificación de la red para evitar interrupciones.
La construcción de la batería en Ceclavín busca precisamente aliviar la saturación. Gracias a este almacenamiento masivo, la electricidad sobrante se guardará en lugar de perderse, optimizando la eficiencia de las instalaciones fotovoltaicas y asegurando un suministro en Extremadura más constante incluso en jornadas de producción máxima.
El papel de la nuclear y la termosolar
El cierre de Almaraz marcará un gran cambio en el mapa energético de Extremadura. Sus dos reactores aportaban más de 2.000 MW a la red, y su salida generará un vacío que la región intentará cubrir con energía renovable y sistemas de almacenamiento como BAT Oriol.
Además de la fotovoltaica, Badajoz ha desarrollado tecnología termosolar con 600 MW y sistemas de almacenamiento de calor que permiten producir electricidad durante la noche. Sin embargo, la expansión de la termosolar se ha ralentizado por la falta de nuevas subastas, limitando la capacidad de generación continua más allá de la luz solar directa.
Con la nueva batería de almacenamiento de Iberdrola se va a gestionar el exceso de energía solar, y preparará a la red extremeña para asumir los cambios que vendrán con la parada nuclear. La combinación de sistemas de almacenamiento y energía renovable se convierte en una herramienta clave para mantener la estabilidad y reducir los vertidos de electricidad.
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- Belén Valdehita
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