- Las turbinas eólicas marinas, más allá de su papel energético, están creando espacios seguros en el mar.
- Rayas y tiburones aparecen con frecuencia en estos nuevos hábitats donde la pesca está restringida.
- La energía infinita y totalmente sostenible llega ahora desde el fondo del mar
En pleno avance hacia un modelo energético sostenible, las turbinas eólicas marinas se han convertido en uno de los símbolos del cambio. Pero lo que nadie podía imaginar es que, además de producir electricidad sin contaminar, estas grandes estructuras podrían estar jugando un papel insospechado en la conservación de la fauna marina.
Un equipo de científicos de la Universidad e Investigación de Wageningen, en Países Bajos, ha descubierto que los parques eólicos instalados frente a sus costas parecen atraer a varias especies de tiburones y rayas. Y no se trata de suposiciones: han encontrado pruebas claras en el propio ADN que estos animales dejan en el agua.
Turbinas eólicas marinas: un ecosistema emergente
La investigación realizada por esta universidad, cuyos resultados se publicaron en la revista Ocean & Coastal Management, analizó el ADN ambiental de las aguas que rodean cuatro grandes parques eólicos frente a la costa neerlandesa. Esta técnica, que permite identificar la presencia de organismos por restos genéticos sin necesidad de verlos, reveló algo sorprendente: “Es como encontrar una huella dactilar en el agua”, señalaron desde el equipo científico.

Con más de 400 muestras recogidas, el equipo detectó la presencia recurrente de especies como la raya común, la raya moteada y hasta dos tipos de tiburones: el tiburón estrella y el impresionante tiburón ballena, el segundo pez más grande del mundo. La pregunta ahora es si estos animales se sienten atraídos por el entorno o simplemente pasan por allí de forma ocasional.
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Aunque aún no hay una certeza absoluta sobre si utilizan las zonas eólicas como hábitat permanente, el patrón es constante: están allí. Y eso abre la puerta a nuevas formas de entender cómo las infraestructuras humanas pueden integrarse, e incluso beneficiar, al ecosistema marino.
Energía limpia y conservación, ¿un binomio posible?
Uno de los factores fundamentales que explicaría este fenómeno es la protección legal que rodea a estos parques. Las normativas vigentes prohíben prácticas como la pesca de arrastre en sus inmediaciones, una técnica que suele capturar por error a tiburones y rayas, contribuyendo a su declive.

Este “respiro” que encuentran en zonas donde las redes no llegan podría estar convirtiendo a los parques eólicos en auténticas reservas marinas accidentales. Un efecto colateral positivo que nadie planeó, pero que ahora los científicos no quieren pasar por alto.
Para Annemiek Hermans, la investigadora principal de la investigación, la clave está en no perder de vista este equilibrio: “Si empezamos a permitir la pesca de arrastre de fondo en estas zonas, corremos el riesgo de sacrificar la protección que pueden ofrecer”. Es decir, no basta con constatar la presencia de estas especies; es fundamental mantener las condiciones que lo permiten.
Una nueva visión de las turbinas eólicas marinas
El estudio plantea un escenario interesante para el futuro del desarrollo marino sostenible. ¿Y si los parques eólicos pudieran convertirse, además de en generadores de energía verde, en aliados de la biodiversidad? El reto está en diseñar las turbinas eólicas marinas teniendo en cuenta también su impacto en los ecosistemas. Si se confirma que especies vulnerables encuentran refugio en estos lugares, podríamos estar ante una fórmula doblemente beneficiosa: combatir el cambio climático mientras se protege la vida marina.
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Aunque todavía se necesitan más datos para entender completamente cómo interactúan estos animales con las turbinas eólicas marinas y qué papel exacto cumplen en su ciclo vital, los primeros indicios son esperanzadores. Quizá, sin quererlo, hayamos construido algo más que molinos en el mar.
Este descubrimiento invita a repensar la relación entre tecnología y naturaleza. Y, tal vez, nos esté enseñando que los esfuerzos por salvar el planeta no tienen por qué estar reñidos con la presencia humana, si se hace con inteligencia y responsabilidad.
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