- Plantas solares y lluvia en el desierto: los cálculos apuntan a que una gran instalación fotovoltaica puede favorecer la formación de nubes si reúne una serie de determinadas condiciones.
- El proyecto de las plantas solares que generan lluvia en el desierto ya ha salido del laboratorio y será comprobado durante tres años en un parque fotovoltaico de Emiratos Árabes Unidos.
- El nuevo panel solar de lluvia que genera 110 voltios con cada gota y funciona incluso de noche
La posibilidad de que una planta solar haga algo más que producir electricidad ha dejado de ser una simple hipótesis teórica. Un equipo de la Universidad de Hohenheim, en Alemania, estudia si las grandes instalaciones fotovoltaicas pueden modificar el comportamiento del aire hasta favorecer precipitaciones en zonas donde apenas llueve. La investigación ya ha pasado de los modelos informáticos a una fase de pruebas sobre el terreno, contando con el apoyo económico de Emiratos Árabes Unidos.
El trabajo parte de una característica habitual de los desiertos costeros de la península arábiga. Aunque el golfo Pérsico aporta humedad de forma constante, esa masa de aire no consigue elevarse porque las temperaturas sobre la superficie terrestre crean una barrera que dificulta la formación de nubes. La propuesta consiste en aprovechar el calor que desprenden miles de paneles solares para cambiar ese proceso y facilitar el ascenso del aire húmedo.
Plantas solares y lluvia: así funcionaría el sistema
Los investigadores sostienen que los paneles fotovoltaicos absorben gran parte de la radiación solar y alcanzan temperaturas superiores a las de la arena situada alrededor. Ese calentamiento también afecta al aire próximo al suelo, que comienza a subir. El fenómeno recuerda al efecto que producen las grandes ciudades, donde el asfalto y otros materiales alteran las condiciones atmosféricas de su entorno.
#UAEREP met w/ @UniHohenheim leadership, including President Prof. Dr. Christoph Schneider, alongside 6th Cycle Awardee Dr. Oliver Branch & his research team, for the official kick-off of the project, Rainfall Enhancement through Modification of Land Cover & Land Form (RAINLAND) pic.twitter.com/EBCAeoJpEm
— UAEREP (@UAEREP) July 13, 2026
Si una instalación ocupa una superficie muy amplia, esa corriente ascendente puede ganar intensidad. Según la hipótesis del equipo alemán, el aire húmedo que llega desde la costa dejaría de permanecer cerca del suelo y alcanzaría capas más frías de la atmósfera. En ese punto aumentan las posibilidades de condensación, y por tanto de aparición de nubes capaces de dejar precipitaciones.
El objetivo consiste en convertir una infraestructura destinada a producir energía en una instalación con una segunda función. La electricidad seguiría siendo la actividad principal, pero el mismo parque podría contribuir a modificar el comportamiento del aire y favorecer la llegada de lluvia en un entorno caracterizado por la escasez de agua.
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Qué dicen las simulaciones y dónde se realizarán las pruebas
Los cálculos realizados mediante distintas simulaciones están ofreciendo cifras concretas. Un parque solar de unos 20 kilómetros de lado comenzaría a producir efectos sobre las condiciones meteorológicas del entorno. En una instalación de 50 kilómetros de lado, la lluvia obtenida alcanzaría un volumen suficiente para cubrir las necesidades de agua de más de 100.000 personas durante un año.

El siguiente paso consiste en comprobar si esos resultados también aparecen fuera del ordenador. Para ello, el programa UAEREP seleccionó esta propuesta entre 120 candidaturas presentadas desde distintos países y concedió financiación para desarrollar tres años de trabajo experimental. La iniciativa recibe una inversión de 5 millones de dólares anuales destinada a investigaciones relacionadas con la lluvia.
Las mediciones se llevarán a cabo en el parque solar Mohammed bin Rashid Al Maktoum, situado en las proximidades de Dubái. La instalación ronda actualmente los 4 gigavatios de potencia y su previsión supera los 7. Allí se instalarán equipos LiDAR, capaces de registrar en tres dimensiones la temperatura, la humedad y el viento desde la superficie hasta la altura donde se originan las nubes.
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Plantas solares y lluvia: dunas artificiales y cultivos para completar el proyecto
La investigación incorpora una segunda propuesta destinada a favorecer el ascenso del aire húmedo. Los científicos han planteado la construcción de dunas artificiales de varios cientos de metros de altura en puntos concretos del desierto. Su función sería similar a la de una montaña, obligando al viento cargado de humedad a ganar altura y facilitando la aparición de nubes.

La combinación de estas estructuras con los grandes parques solares buscaría sumar dos efectos distintos. Mientras los paneles calientan el aire desde la superficie, las dunas ayudarían a dirigir las corrientes hacia cotas superiores. La intención es comprobar si ambos mecanismos, actuando al mismo tiempo, aumentan la probabilidad de registrar precipitaciones en estas zonas.
El proyecto también contempla un posible uso posterior del agua obtenida. La energía generada por la propia planta serviría para extraer recursos hídricos del subsuelo y mantener cultivos adaptados al clima desértico, entre ellos la jojoba. Según la propuesta, estas plantaciones contribuirían a reducir la temperatura del entorno, una circunstancia que también podría beneficiar el funcionamiento de los paneles fotovoltaicos.
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