- La reactivación del parque eólico de Ørsted en la costa de Rhode Island supone un respiro financiero y legal para el sector energético marino tras los bloqueos gubernamentales.
- El tribunal federal autoriza continuar los trabajos del parque eólico de Ørsted mientras se resuelve la disputa de fondo sobre la seguridad nacional y los contratos.
- Trump quiere tumbar los parques eólicos de Iberdrola en Massachusetts y abrir otra batalla legal
El panorama energético en la costa este estadounidense ha dado un vuelco inesperado. Tras semanas de parálisis por decisiones políticas directas desde la Casa Blanca, la justicia ha intervenido para desbloquear una infraestructura eólica marina esencial. Este movimiento afecta al hormigón y a las turbinas en el mar, pero también ha enviado una señal de confianza inmediata a los parqués financieros europeos.
La resolución llega en un momento crítico para la estabilidad de los proyectos de generación renovable en territorio estadounidense. Con la autorización de los magistrados, se abre una ventana de actividad para terminar una instalación que ya se encontraba en su fase final de montaje. El conflicto entre la soberanía energética y las órdenes ejecutivas entra ahora en una etapa de resolución técnica.
Vía libre para el parque eólico de Revolution Wind
El Juzgado de Distrito de Columbia ha dado luz verde a la petición de urgencia de los promotores de la planta marina. Se trata de un proyecto de Revolution Wind, una empresa conjunta al 50% entre Skyborn Renewables (Global Infrastructure Partners) y Ørsted. Esta decisión suspende de forma temporal la prohibición que pesaba sobre los trabajos frente a Rhode Island. La orden administrativa previa, lanzada por las autoridades de gestión oceánica a finales de 2025, queda ahora sin efecto inmediato mientras los jueces analizan el fondo de la reclamación.

“La acción judicial permitirá que el Proyecto de Revolution Wind reanude de inmediato las actividades afectadas mientras avanza la demanda subyacente que impugna las órdenes del director de la BOEM del 22 de agosto y el 22 de diciembre de 2025″. Con este respaldo legal, el consorcio formado por Skyborn y la firma danesa puede movilizar de nuevo sus barcos y equipos técnicos. La prioridad ahora es recuperar el tiempo perdido para cumplir con los plazos de entrega.
La respuesta de los mercados no se ha hecho esperar tras conocerse el auto judicial. En la bolsa de Copenhague, los títulos de la compañía escandinava han experimentado un crecimiento notable, rozando una subida del 7%. Los inversores ven en este dictamen una protección frente a la incertidumbre regulatoria que ha caracterizado la política energética de la nueva administración en Washington durante las últimas semanas.
Seguridad nacional y la batalla legal offshore
El núcleo del enfrentamiento reside en las sospechas de Washington sobre la ubicación de los molinos. El equipo de Donald Trump paralizó cinco licencias alegando que existían informes reservados que vinculaban estas estructuras con riesgos para la defensa del país. Sin embargo, las empresas afectadas sostienen que ya existían acuerdos previos con estamentos militares para evitar cualquier interferencia en las comunicaciones o radares de la zona.
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Desde la parte promotora defienden que detener la construcción en este punto representó un golpe injustificado a contratos ya firmados. Según explican, «Mientras Revolution Wind sigue buscando trabajar de forma constructiva con la Administración y otras partes interesadas hacia una resolución rápida y duradera de este asunto, cree que la suspensión del arrendamiento viola la ley aplicable». La tesis jurídica es que los permisos otorgados hace años no pueden revocarse sin pruebas sólidas.
La suspensión no solo afectó a este enclave, sino que formó parte de una estrategia más amplia contra la industria eólica en el Atlántico. La administración actual ha cuestionado el impacto visual de estas granjas marinas y su efecto en la fauna local. Sin embargo, los jueces han priorizado por ahora la continuidad de las obras, considerando que el daño económico de una parada total supera los argumentos presentados por el Gobierno.
Finalización del parque de Revolution Wind y suministro eléctrico
Revolution Wind es una pieza fundamental de la empresa Ørsted para la red eléctrica del noreste de Estados Unidos. Con casi el 90% de su estructura ya montada, el parque está diseñado para dar luz a miles de hogares y centros de datos durante las próximas dos décadas. El bloqueo administrativo llegó justo cuando la planta se preparaba para inyectar sus primeros megavatios al sistema nacional, lo que agravó el impacto de la medida.
El futuro de otras instalaciones similares sigue pendiente del hilo judicial. Proyectos como Sunrise Wind o las concesiones vinculadas a firmas españolas como Iberdrola en Massachusetts están en el mismo punto de mira. La sentencia actual establece un precedente importante para el resto de promotoras que han visto cómo sus contratos de explotación quedaban en el aire por motivos políticos.
El objetivo final de las energéticas es alcanzar un acuerdo duradero con las oficinas federales. Aunque la construcción del parque eólico de Revolution Wind sigue adelante, la pugna por los derechos de suelo marino y la validez de las licencias a largo plazo marcará la agenda del sector. Por ahora, el noreste recupera la senda de una fuente de energía que se considera vital para la fiabilidad del sistema eléctrico de la región.
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- Belén Valdehita
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