- La crisis por la guerra en Irán amenaza hasta un tercio de las importaciones españolas de aluminio, con riesgo de escasez a corto plazo.
- La ausencia de alternativas compromete aún más la competitividad de un sector clave para nuestro país y la industria europea.
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La cadena de suministro global del aluminio está sufriendo un grave deterioro a causa de las hostilidades en marzo. Así lo avisa la Asociación Española del Aluminio (AEA), entidad que representa a más de 650 empresas del sector. En concreto, el conflicto amenaza a la industria española con entrar en un escenario de alto riesgo de desbastecimiento, peligrando casi un 33% de las importaciones, que equivalen a más de 218.000 toneladas de aluminio primario.
Tras los ataques a las infraestructuras de gas en Ras Laffan y la declaración de Fuerza Mayor por parte de Aluminium Bahrain (ALBA), la paralización de operaciones en Qatalum (Qatar) ha dado como resultado la retirada del mercado de más de 2,3 millones de toneladas de capacidad de producción de aluminio, más del doble de loque la industria española transforma anualmente. Además, el impacto que se estima puede alcanzar las 6 millones de toneladas de aluminio primario procedente del Golfo. Se trata de una situación muy delicada para la Unión Europea, que es un importador masivo de aluminio. En datos de Eurostat, el bloque comunitario importó 5,82 millones de toneladas de aluminio primario en 2024.
Todo ello se agrava con el colapso logístico en el Estrecho de Ormuz, que ha disparado los costes de transporte, las primas de seguro y los tiempos de tránsito de las mercancías. De este modo, la industria transformadora española ve como esta situaciçon elimina cualquier capacidad de previsión de costes y anticipa una escasez de metal en Europa a muy corto plazo.
La amenaza al suministro español de aluminio
La situación no pinta bien para España, un país que, según los datos de 2025, importa el 22,9% de su aluminio primario de nodos logísticos en el Golfo Pérsico (Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Qatar y Arabia Saudí). En este escenario, solo Omán permanece como el único exportador de la región que todavía no acusa problemas operativos, aunque su volumen de suministro resulta insuficiente para compensar el déficit total que se ha generado.

La situación en Oriente Medio no es el único problema para el sector en España, ya que también hay que considerar la reducción por obligación de las importaciones de aluminio desde la Federación Rusa que se incluyen en los Paquetes de Sanciones de la Unión Europea como resultado de la invasión de Ucrania.
Con todo ello, el 32,4% de las importaciones totales de aluminio de España se encuentran en riesgo o prohibidas. El verdadero problema radica en el hecho de que la industria transformadoras pueda encontrar alternativas inmediatas para absorber este volumen de demanda. Todo ello se traduce en pérdida de competitividad directa y difícilmente reparable frente a otros competidores, sobre todo aquellos países con sobrecapacidad productiva.
España, un pilar clave en el suministro europeo
La industria de la transformación del aluminio en España es actualmente un activo estratégico tanto para nuestro país como para la Unión Europea. Se trata de un sector que factura más de 4.400 millones de euros y que cuenta con 17.000 empleos directos de alta cualificación. En este sentido, como tercer mayor transformador en Europa, el sector español es un nodo fundamental de suministro para industrias vitales como la automoción, la construcción, la defensa y las energías renovables.
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