- Zaragoza contará con una instalación capaz de transformar 150.000 toneladas anuales de residuos no reciclables en hidrógeno verde y otros gases renovables.
- Con una inversión cercana a los 200 millones de euros, la iniciativa busca eliminar el vertido definitivo de los residuos en los vertederos, dando una alternativa de economía circular.
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El Gobierno de Zaragoza aprobará próximamente el inicio del proceso de licitación para el proyecto «Zaragoza Zero Residuos». Se trata de una iniciativa que busca situar a la ciudad como referente internacional en innovación aplicada a la gestión sostenible de los residuos urbanos. La nueva instalación, que supondrá un paso decisivo para finalizar la transformación del actual modelo de tratamiento de residuos, permitirá que los materiales que actualmente no pueden recuperarse y terminan en vertederos, se convertan en materias primas de alto valor para la industria como combustibles de baja huella de carbono, hidrógeno verde y otros gases.
Así funcionará Zaragoza Zero Residuos
La futura planta se implantará como una instalación complementaria al actual Complejo para el Tratamiento de Residuos Urbanos de Zaragoza (CTRUZ), uno de los más avanzados de Europa, que ya permite recuperar más del 50% de los residuos generados en la ciudad. El objetivo es recuperar la totalidad de los residuos municipales, evitando que los materiales no reciclables tengan como destino final el vertedero.
Con una capacidad de procesamiento de 150.000 toneladas anuales de residuos que actualmente no encuentran una vía de aprovechamiento material, la planta someterá a estos residuos a procesos avanzados de reciclaje químico o molecular, aprovchando el carbono contenido en ellos para transformarlo en productos sintéticos destinados tanto a usos energéticos como a la fabricación de nuevos materiales industriales.

Otro de los grandes beneficios de la iniciativa radica en el hecho de reducir incluso a cero los residuos que acaban enterrados en el vertedero, lo que permitirá evitar los costes asociados al depósito de estos residuos, que se destinarán a financiar la nueva iniciativa. El ahorro es significativo: se cifran unos 4,5 millones de euros al año como mínimo.
Para poner en marcha la iniciativa, se contempla una inversión mínima de casi 200 millones de euros, que será asumida por la entidad adjudicataria y cuyo modelo económico se basa en la comercialización del metanol y el resto de productos obtenidos durante el proceso industrial. Con ello, el aprovechamiento del residuo también es convertido en un motor de desarrollo económico.
Un cambio de modelo en la gestión de residuos
Este modelo representa un cambio de paradigma en la gestión de residuos. Hasta ahora, las políticas ambientales se han centrado en maximizar la reutilización y el reciclaje convencional de materiales como papel, vidrio, metales o envases. Sin embargo, siempre ha existido una fracción residual compuesta por materiales complejos o mezclados cuya recuperación resultaba técnicamente inviable y que acababan depositándose en vertedero.
En el plano tecnológico, la instalación hará uso de procesos termoquímicos de última generación para convertir residuos en un gas de síntesis limpio, conocido como syngas. De forma posterior, el gas servirá como materia prima para obtener productos finales de elevado valor añadido como metanol, hidrógeno y otros combustibles renovables destinados a la industria química.
Para garantizar tanto la mdurez tecnológica como el rendimiento ambiental del proyecto, las soluciones habrán de acreditar un elevado grado de desarrollo industrial, altas eficiencias de conversión del carbono y un funcionamiento contrastado en condiciones reales. Con ello, se quiere asegurar que la tecnología seleccionada presente garantías suficientes para una infraestructura de esta dimensión.
Con todo ello, las empresas que concurran a la licitación habrán de acreditar que la planta es capaz de funcionar bajo el principio de «Cero Emisiones Netas», consiguiendo que el balance global de gases de efecto invernadero no resulte positivo y que el ahorro de emisiones respecto al escenario actual alcance un mínimo del 70%.
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