- El sector renovable mantiene un techo de cristal: las mujeres representan solo el 32% de la fuerza laboral global, misma cifra que en 2019 según el último informe de IRENA
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La brecha salarial y la falta de oportunidades de liderazgo persisten como barreras críticas, con solo el 28% de mujeres en puestos STEM frente al 45% en administración
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UNEF crea una Red de Mujeres Solares como parte de su compromiso con la inclusión
Seis años después del primer informe de IRENA sobre género y renovables, las mujeres siguen estancadas en el 32% de la fuerza laboral del sector. Este dato, que en 2019 parecía un punto de partida, se ha convertido en un techo de cristal inquebrantable que evidencia las barreras sistémicas que persisten en la transición energética.
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El estancamiento que nadie quiere ver
El último informe de IRENA (International Renewable Energy Agency) confirma lo que muchas sospechaban: la diversidad de género en renovables no avanza. Mientras el sector crece exponencialmente, la participación femenina se mantiene congelada en el mismo 32% que hace seis años.

La paradoja es evidente:
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Las renovables emplearán a 29 millones de personas en 2050 (frente a los 10,3 millones de 2017)
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Sin embargo, las mujeres podrían quedarse fuera de este crecimiento si no se rompen las barreras actuales
La brecha técnica: donde más se nota el techo de cristal
Los datos desagregados son aún más reveladores. Solo el 28% de los puestos STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) están ocupados por mujeres, frente a un 45% en roles administrativos.
Esta segregación vertical tiene consecuencias:
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Menor influencia en las decisiones técnicas que configuran el futuro energético
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Brecha salarial persistente – los puestos técnicos suelen tener mejores remuneraciones
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Falta de referentes femeninos en los equipos de I+D+i
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La brecha salarial: la asignatura pendiente
Cerca de dos tercios de los encuestados creen que las mujeres en energías renovables ganan menos que los hombres en el mismo puesto. Esta percepción se ve respaldada por casos como el de Australia, que en 2018 tuvo que igualar salarios para lograr la paridad.
Factores que alimentan la desigualdad:
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Acceso limitado a puestos de alta remuneración
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Menores oportunidades de ascenso a posiciones directivas
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Falta de transparencia en las políticas salariales
La doble jornada: cuando el trabajo y la familia colisionan
El informe identifica el equilibrio trabajo-familia como una de las barreras más significativas. Solo el 37% de las trabajadoras a tiempo parcial tienen acceso a baja por maternidad remunerada, frente al 69% de las empleadas a tiempo completo.
Soluciones que no llegan:
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Escasez de opciones de teletrabajo y horarios flexibles
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Falta de guarderías en lugares de trabajo
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Políticas de conciliación insuficientes
El contexto español: ¿mejor o peor que la media?
Aunque el informe no desglosa datos por países, la situación en España refleja la tendencia global y podemos verlo en datos del Observatorio de las Ocupaciones del SEPE y el análisis El empleo de
las mujeres en la transición energética justa en España, de la Fundación Naturgy.
Datos relevantes:
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Solo el 25% de los estudiantes de ingeniería son mujeres
- El 70 % del empleo en las renovables es aún masculino.
- Las mujeres sólo ocupan el 13 % de los puestos directivos en la energía eólica y el 30 % en la solar.
- En la alta dirección, las mujeres representan el 8 % (eólica) y el 17 % (solar) de los cargos.
Por otro lado, según la formación demandada en el sector de las energías renovables en 2022, sí que podemos observar una mayor demanda de mujeres en puestos altamente cualificados que la que se observa en otras categorías, como se puede ver en la siguiente tabla:
El empleo en el sector de las Energías Renovables en España: situación y tendencia – 2022-2023
Soluciones que funcionan (pero no se aplican)
El informe IRENA identifica medidas concretas que ya están dando resultados en algunos países:
Políticas efectivas:
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Cuotas de género en consejos de administración (como en Francia y Noruega)
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Programas de mentoría específicos para mujeres
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Formación técnica adaptada a horarios y necesidades femeninas
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Transparencia salarial obligatoria
El coste de la inacción: por qué nos afecta a todos
La falta de diversidad de género no es solo una cuestión de igualdad – es un lastre para la transición energética.
Consecuencias del estancamiento:
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Pérdida de talento en un sector que necesita cualificación
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Soluciones menos innovadoras por falta de perspectivas diversas
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Riesgo de replicar los sesgos del sistema energético tradicional
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Licenciado en Biología por la Universidad Complutense de Madrid, amante de la naturaleza tal y como deberíamos haberla conocido. Aun hay esperanza.






















