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Los sistemas BESS de baterías y el almacenamiento térmico son las dos soluciones clave para guardar el exceso de energía renovable y consumirla cuando se necesita
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Mientras las baterías destacan por su versatilidad y respuesta inmediata, el almacenamiento térmico ofrece mayor duración y es ideal para industrias y grandes plantas solares
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El despliegue de energías renovables ha topado con su gran desafío: ¿cómo almacenar la energía solar cuando no brilla el sol o la eólica cuando no hay viento? Dos tecnologías emergen como solución – los sistemas BESS de baterías y el almacenamiento térmico – pero cada una sirve para necesidades diferentes.
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¿Qué es un sistema BESS y cómo funciona?
Los Battery Energy Storage Systems (BESS) son instalaciones de baterías, principalmente de litio-ion, que almacenan energía eléctrica para su uso posterior. Son ideales para aplicaciones que requieren respuesta inmediata, como la estabilización de la red eléctrica, el autoconsumo industrial y residencial, o el respaldo para puntos de carga de vehículos eléctricos.
Entre sus ventajas destacan su capacidad de activación en milisegundos y su facilidad de escalado. Como principales desventajas, presentan una vida útil limitada (entre 5 y 15 años dependiendo de los ciclos) y una dependencia de materiales críticos como el litio y el cobalto.
Almacenamiento Térmico: la energía en forma de calor
El almacenamiento térmico conserva energía en forma de calor usando materiales como sales fundidas, piedras o agua a alta temperatura. Es la tecnología clave detrás de las centrales termosolares, donde permite generar electricidad durante la noche, y para proporcionar calor industrial en sectores como el cementero o el cerámico.
Un proyecto emblemático es la planta de Cerro Pabellón de Iberdrola en Chile, que utiliza este principio. Su gran ventaja es la capacidad de almacenar energía durante muchos más horas que una batería convencional, aunque su eficiencia en la reconversión a electricidad es menor.
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Tabla comparativa: BESS vs Almacenamiento Térmico
| Característica | Sistemas BESS | Almacenamiento Térmico |
|---|---|---|
| Tiempo de respuesta | Milisegundos | Minutos a horas |
| Duración de descarga | Horas (2-6 h) | Días (8-24+ h) |
| Eficiencia | 85-95% | 30-70% |
| Aplicación principal | Estabilización de red, autoconsumo | Plantas termosolares, calor industrial |
| Vida útil | 5-15 años | 20-30 años |
¿Cuándo elegir cada tecnología?
La elección entre sistemas BESS y almacenamiento térmico depende fundamentalmente del perfil de consumo y la aplicación específica. Los sistemas de baterías resultan ideales cuando se requiere respuesta inmediata y versatilidad, siendo lo mejor para estabilización de redes eléctricas, autoconsumo residencial e industrial y respaldo para electrolineras. Su capacidad de activación en cuestión de segundos los hace indispensables cuando la velocidad es crítica. Tiene un cierto impacto ambiental por la dificultad de reciclar el litio.
Por su lado, el almacenamiento térmico demuestra su superioridad en aplicaciones que demandan gestión energética prolongada y calor constante. Es la solución preferente para centrales termosolares que necesitan generar electricidad tras la puesta de sol, y para procesos industriales intensivos en calor como los de cementeras, cerámicas o industrias agroalimentarias. Aquí, la duración del almacenamiento prima sobre la velocidad de respuesta.
Un caso práctico: una nave industrial con paneles solares necesitará un BESS para optimizar su autoconsumo, mientras que una cementera probablemente optará por una solución térmica para aprovechar el exceso de energía renovable en sus hornos.
El caso de España: baterías y térmico, un ecosistema para ambos
España se ha convertido en el campo de pruebas ideal para ambas tecnologías, aprovechando su liderazgo en renovables. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) prevé la instalación de 22,5 GW de almacenamiento para 2030, apoyado por los Fondos Next Generation EU.
En sistemas BESS, destacan proyectos como la planta de Endesa en Melilla (3 MWh) para garantizar el suministro en la ciudad autónoma, o las instalaciones de Iberdrola en varios puntos de la península para estabilizar la red. Mientras, en almacenamiento térmico, España es potencia mundial gracias a sus centrales termosolares, como la de Gemasolar en Sevilla -que almacena calor en sales fundidas para generar electricidad hasta 15 horas sin sol.
La conclusión es clara: España no elige, sino que apuesta por ambas tecnologías según su idoneidad para cada aplicación.
Todas las actualizaciones del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC)
El futuro es híbrido
Las instalaciones del futuro no elegirán entre una u otra, sino que combinarán lo mejor de ambas tecnologías: los BESS para la respuesta inmediata y el almacenamiento térmico para la gestión energética prolongada. Esta hibridación maximizará el aprovechamiento de las energías renovables y garantizará un suministro estable y fiable.
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Licenciado en Biología por la Universidad Complutense de Madrid, amante de la naturaleza tal y como deberíamos haberla conocido. Aun hay esperanza.





















