- Los empleos en energía renovable solo crecieron un 2,3 % en 2024, pese al récord de nuevas instalaciones solares y eólicas.
- China concentra el 44 % del empleo verde global, gracias a su control de la fabricación de paneles solares y turbinas.
- Frenazo al empleo en energía: 1 de cada 3 empresas reducirá su plantilla en 2025
La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) acaban de publicar su informe anual sobre empleo en el sector. Los datos muestran una realidad incómoda: la transición energética avanza más rápido que la transición laboral. Mientras las instalaciones de energía solar y eólica baten récords, los puestos de trabajo no se crean al mismo ritmo. Este desajuste pone en riesgo el apoyo social a la descarbonización y agrava la desigualdad entre regiones.
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¿Por qué no hay más empleos en energía renovable?
La automatización está reemplazando trabajos manuales en las fábricas de paneles solares y aerogeneradores. Además, la concentración de la producción en Asia, especialmente en China, reduce las oportunidades en otros continentes. En 2024, el 75 % de los empleos en energía solar están en Asia, y solo China genera 7,3 millones de esos puestos.
En Europa, la falta de políticas industriales claras ha hecho que la Unión Europea se estanque en 1,8 millones de empleos, los mismos que en 2023. Brasil, India y Estados Unidos apenas suman entre 1,1 y 1,4 millones cada uno, a pesar de sus grandes potenciales renovables.
Energía solar, la mayor generadora de empleo
La energía solar fotovoltaica lidera el ranking con 7,3 millones de empleos, gracias a su bajo coste y rápida instalación. Le siguen los biocombustibles líquidos (2,6 millones), la hidroelectricidad (2,3 millones) y la energía eólica (1,9 millones).
Sin embargo, la mayoría de estos empleos están en la manufactura, no en la instalación o el mantenimiento local. Esto significa que los países que no producen tecnología apenas se benefician del auge verde.

Transición justa: el gran ausente
El informe subraya que la transición energética no será justa si no incluye a mujeres, personas con discapacidad y comunidades locales. Hoy, estos colectivos están infrarepresentados en el sector renovable. La falta de acceso a formación técnica y la ausencia de políticas de inclusión limitan su acceso al empleo verde.
Gilbert F. Houngbo, director general de la OIT, alerta:
“La transición debe basarse en la dignidad, la igualdad y el trabajo decente”.
Esto implica formación accesible, contratación inclusiva y diseño de políticas con participación directa de los grupos afectados.
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¿Un horizonte diferente?
Deslocalizar la producción no es la única solución. Los expertos recomiendan:
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Invertir en cadenas de suministro locales para reducir la dependencia asiática.
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Crear programas de formación en energías renovables para jóvenes, mujeres y personas en riesgo de exclusión.
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Exigir criterios de inclusión en las licitaciones públicas de energía limpia.
Francesco La Camera, director de IRENA, resume:
“La energía limpia no puede ser solo tecnología; debe ser también justicia social”.
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Licenciado en Biología por la Universidad Complutense de Madrid, amante de la naturaleza tal y como deberíamos haberla conocido. Aun hay esperanza.





















