Contenido ofrecido por el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE). Las baterías de iones de sodio (Na-ion) se han posicionado en los últimos años como una alternativa prometedora a las tradicionales baterías de Litio-ion (Li-ion), gracias a la abundancia y el bajo coste del sodio. Esta tecnología presenta, además, un notable potencial para reducir la dependencia de materias primas críticas, una prioridad alineada con las recomendaciones europeas en materia de autonomía estratégica, y avanzar hacia soluciones de almacenamiento energético más sostenibles.
Baterías de iones de sodio: una alternativa para sustituir al litio
Frente a las baterías de litio, la tecnología Na-ion se encuentra todavía en una fase de desarrollo menos madura y se enfrenta a diversos retos tecnológicos. Algunos de ellos están directamente relacionados con su grado de madurez como una menor densidad energética, mientras que otros son desafíos compartidos con las baterías de litio como la optimización del rendimiento, la vida útil y la integración en sistemas reales. En este contexto, y aunque las baterías de Li-ion continúan liderando el mercado gracias a su alto nivel de optimización y elevada densidad energética, el desarrollo progresivo de las tecnologías de sodio podría posicionarlas como una alternativa competitiva en aplicaciones donde primen el coste, la seguridad y la sostenibilidad, como el almacenamiento estacionario o determinados segmentos de movilidad eléctrica ligera. En este sentido, las baterías de sodio se perfilan como una posible alternativa a las celdas de litio basadas en química LFP.
Dado su menor grado de madurez, resulta imprescindible impulsar la innovación en baterías Na- ion para superar los retos actuales y habilitar su despliegue a mayor escala. En este marco se sitúa el proyecto Sodigreen, desarrollado en colaboración entre el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) y el Instituto Tecnológico del Plástico (AIMPLAS), que aborda los principales desafíos tecnológicos asociados a la nueva generación de baterías de sodio orientadas a aplicaciones de movilidad ligera. La iniciativa persigue avanzar simultáneamente en sostenibilidad, seguridad y aumento de la capacidad energética del battery pack, mediante el desarrollo de nuevos materiales, procesos productivos innovadores y diseños estructurales avanzados.
En una entrevista con movilidadelectrica.com, Leire Zubizarreta, técnico del ITE, explicaba que las baterías de sodio- ion surgen como una alternativa prometedora al litio- ion debido, entre otras razones, a una mejor distribución de las reservas de materias primas, especialmente el sodio. Se trata de un elemento con una abundancia aproximadamente 1000 veces superior a la del litio. Debido a ello, las sales de sodio empleadas como materias primas en baterías tienen un coste muy inferior a las de sus análogas de litio. Se trata, además, de una tecnología con menor toxicidad asociada.
Así innova Sodigreen para impulsar las baterías de iones de sodio
Uno de los pilares de Sodigreen es el desarrollo de procesos de fabricación más sostenibles y eficientes, basados en estrategias solvent‑free para la producción de electrodos, con el objetivo de reducir el impacto ambiental, mejorar la eficiencia industrial y favorecer su escalabilidad. Este enfoque se complementa con la investigación de nuevos materiales catódicos procedentes del reciclado de baterías usadas, reforzando la economía circular y ayudando a garantizar el suministro de materias primas críticas. Paralelamente, el proyecto aborda la optimización del diseño del battery pack mediante el concepto cell‑to‑pack, que permite reducir peso y volumen al eliminar componentes intermedios, dando lugar a soluciones más compactas y eficientes. Esta línea de trabajo se completa con el desarrollo de carcasas ligeras de materiales composite con sensorización integrada y la incorporación de refrigeración líquida por inmersión, mejorando la monitorización, la seguridad y la gestión térmica del sistema en condiciones de operación exigentes.
Según explica Sergio Navarro, técnico del ITE, la obtención de electrodos y electrolitos mediante procesos solvent-free, como la extrusión propuesta en el proyecto SODIGREEN, no solo permite reducir el impacto medioambiental y los riesgos asociados al uso de disolventes, sino que además supone establecer un proceso de desarrollo en continuo que acelera los tiempos de producción y disminuye los costes de fabricación. La eliminación de solventes más el hecho de establecer un proceso continuo puede reducir los costes de fabricación de electrodos y electrolitos en un 20-40%, lo que a su vez puede reducir el coste de celda en un 10-15%.
Como comenta Andrea Santiago, investigadora del proyecto en el ITE: “El proyecto busca dar un paso adelante en la forma de diseñar y fabricar baterías de sodio, integrando desde el inicio criterios de sostenibilidad, seguridad y fiabilidad. El enfoque seguido nos permite acercar esta tecnología a aplicaciones reales de movilidad ligera, alineadas con las demandas actuales de eficiencia y menor impacto ambiental”.
El proyecto Sodigreen, con expediente IMDEEA/2025/50, ha sido financiado por IVACE+i y la Unión Europea dentro del Programa Operativo FEDER de la Comunidad Valenciana 2021–2027.
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ya están tardando en producirlas en masa.