Contenido ofrecido por Schneider Electric. La prohibición progresiva del hexafluoruro de azufre (SF6) en los equipos de potencia de media tensión está impulsando una nueva etapa de transformación tecnológica en las redes eléctricas europeas. Desde este mes de enero de 2026, la regulación europea sobre gases fluorados impide el uso de este gas en equipos de hasta 24 kV, una restricción que se ampliará en 2030 a equipos de hasta 52 kV. Más allá del cambio normativo, esta transición está acelerando la modernización de las infraestructuras de distribución, favoreciendo la adopción de tecnologías más sostenibles, digitalizadas y preparadas para responder a las nuevas exigencias operativas del sistema eléctrico.
El fin del SF6, un gas utilizado durante décadas en la infraestructura eléctrica
Durante décadas, el SF6 ha desempeñado un papel central en la aparamenta eléctrica gracias a sus propiedades como gas estable, siendo más denso que el aire y sus excelentes características aislantes y dieléctricas. Su utilización se consolidó en redes e instalaciones industriales por su capacidad para garantizar seguridad y continuidad de suministro en equipos de media, alta y muy alta tensión. Sin embargo, su elevado impacto ambiental ha situado este gas entre los principales focos de los reguladores dentro de la estrategia europea de reducción de emisiones de gases con efecto invernadero.
El nuevo marco regulatorio europeo prevé evitar el equivalente a 310 millones de toneladas de CO₂ hasta mediados de siglo. La magnitud de esta transición adquiere una dimensión especialmente relevante si se tiene en cuenta el volumen de infraestructura actualmente operativa: se estima que existen más de 30 millones de celdas en funcionamiento en todo el mundo que utilizan SF6. Según los datos disponibles, la liberación accidental de 1 kg de este gas tendría un impacto equivalente al generado por un automóvil recorriendo 200.000 kilómetros.
La transición hacia tecnologías alternativas llega en un momento distinto al de hace una década. Las soluciones basadas en aire puro y vacío ya han alcanzado un grado de madurez suficiente para su despliegue en redes eléctricas e instalaciones industriales, manteniendo las prestaciones técnicas y de seguridad requeridas en entornos de media tensión.
Las nuevas soluciones que desarrolla Schneider Electric
En este contexto, Schneider Electric ha desarrollado soluciones como SM AirSeT y RM AirSeT, diseñadas para eliminar el uso de gases fluorados en la distribución eléctrica. Una instalación promedio de RM AirSeT elimina la necesidad de hasta 3 kg de SF6, equivalente a más de 75.000 kg de CO₂ que, potencialmente, podrían acabar vertiéndose a la atmósfera. La gama SM AirSeT representa además uno de los desarrollos técnicos más relevantes de los últimos años en celdas de distribución de media tensión libres de SF6, no solo manteniendo las capacidades operativas tradicionalmente asociadas a este tipo de equipos, si no mejorándolas hasta las cotas más exigentes.
La evolución tecnológica asociada a estas soluciones no se limita únicamente a la sustitución del gas aislante. El rediseño del mando aporta unas enormes ventajas competitivas. Una menor energía requerida en la operación, el menor número de piezas sometidas a desgaste crítico, el comportamiento más estable ciclo a ciclo, así como la independencia del gas (no SF6) nos garantiza un menor estrés mecánico por maniobra, una menor dispersión de tiempos de operación y una mejor repetibilidad y predictibilidad. AirSeT no cambia solo el gas aislante y de corte, cambia cómo se comporta el equipo cuando realmente lo usas.
Adicionalmente se incorporan capacidades digitales orientadas a mejorar la gestión de los activos eléctricos y facilitar una operación más eficiente de la infraestructura. Junto con la incorporación de sensores integrados, sistemas de monitorización continua y modelos de mantenimiento basados en condición permite supervisar el comportamiento de los equipos en tiempo real, detectar incidencias de forma temprana y optimizar el ciclo de vida operativo de los activos. Este enfoque adquiere especial relevancia en un sistema eléctrico cada vez más complejo, marcado por el crecimiento de la electrificación y la integración de generación renovable.
Aquí es donde tenemos que entender que el mercado eléctrico no necesita ofrecer más fiabilidad en una red estática. Las redes exigen más maniobras (DER, BESS), más digitalización y más automatización (flexibilidad).
La digitalización asociada a estos equipos también facilita un mayor control sobre consumos y emisiones, permitiendo integrar estas variables dentro de estrategias globales de sostenibilidad y operación. Herramientas como Resource Advisor o Zeigo Activate permiten medir y gestionar emisiones a lo largo del ciclo de vida de los equipos, aportando trazabilidad y soporte para el cumplimiento de objetivos regulatorios y ambientales.
Junto a la digitalización, la circularidad empieza a consolidarse como otro de los elementos asociados a esta transición. La modernización de equipos existentes, el aprovechamiento de componentes y los servicios de reacondicionamiento permiten reducir el impacto derivado de la renovación de infraestructuras eléctricas, optimizando recursos y costes asociados a la sustitución de activos.
La eliminación progresiva del SF6 representa uno de los mayores cambios recientes en la infraestructura eléctrica europea. La transición está impulsando la adaptación de tecnologías, operaciones y estrategias de gestión de activos, al tiempo que acelera la evolución de la media tensión hacia equipos libres de gases fluorados, con mayor capacidad de monitorización y preparados para operar en un sistema energético más digitalizado, dinámico e interconectado y haciendo las inversiones de la industria sostenibles y eficientes a nivel económico, social y medioambiental.
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