- La COP30 concluye con un criticado documento que excluye cualquiere referencia a los combustibles fósiles.
- Se presentan nuevos indicadores climáticos y un acelerador de implementación, pero las organizaciones ecologistas denuncian presión de los países petroleros y falta de ambición.
- Ya sólo queda la decisión del Consejo de Seguridad Nacional para que Almaraz siga funcionando hasta 2030
La Cumbre del Clima de la ONU COP30, celebrada en Belém (Brasil) concluía este sábado con un documento considerado decepcionante por muchas partes al ni siquiera mencionarse los combustibles fósiles, principales responsables de la crisis climática de nuestro planeta. Vamos a hacer un repaso sobre los principales puntos y avances de la última cumbre climática.
Todos los avances de la COP30
Sin duda, lo más polémico de la cumbre ha sido la exclusión del documento de los combustibles fósiles. En principio, la negociación sobre este ámbito no estaba dentro de la agenda oficial, pero el prsidente brasileño, Lula da Silva, insistió en impulsar una hoja de ruta para la eliminación gradual de los combustibles fósiles.
En este sentido, los combustibles fósiles han quedado fuera del documento oficial ante la oposición de algunos estados. No obstante, ante el cierre sin acuerdo en este aspecto, el Gobierno de Brasil ha anunciado que creará una iniciativa sobre la hoja de ruta de los combustibles fósiles al margen de las cumbres climáticas.

Financiación climática
El compromiso de los países más ricos se mantiene igual que lo acordado en la COP29 de Bakú. De este modo, aportarán 300.000 millones de dólares (260.000 millones de euros) al año a los países emergentes. El acuerdo contempla alcanzar una cifra de 1,3 billones de dólares anuales para 2035 en materia de financiación climática. No obstante, los países emergentes no quedan satisfechos, ya que la cifra reúne tanto fondos públicos como privados y su petición pasaba por multiplicar por tres las donaciones directas. En el documento final se menciona el objetivo de triplicar los recursos para fondos de adaptación.
Objetivos de reducción de emisiones
La COP30 ha puesto de manifiesto que solo 122 países han cumplido con su responsabilidad de impulsar objetivos voluntarios de reducción de emisiones en vistas a 2035. En teoría, todos los países deberían haberlas presentado antes de febrero de este año.
Por otro lado, se ha inaugurado el Acelerador Global de Implementación, que tendrá una duración de dos años y será liderado por las presidencias de la COP30 y la COP31. El objetivo principal es finalizar con la brecha entre los planes climáticos nacionales a nivel global y continuar trabajando en el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 grados.
Nuevos indicadores para las medidas climáticas
La COP30 ha servido también para crear un listado con 100 indicadores para la medición del progreso de las medidas adoptadas por los países en materia climática. Cabe destacar que la introducción de estos indicadores es voluntaria y no puede hacerse uso de ellos para condicionar la financiación.
Estos indicadores abarcan un espectro amplio de medidas como planes socioeconómicos, mortalidad asociada al clima, resiliencia de las infraestructuras de agua y saneamiento y la superficie destinada a prácticas agrícolas sostenibles.
Medidas unilaterales
Otro de los puntos que ha generado polémica y que finalmente si ha sido incluido en el texto final ha sido el de las medidas unilaterales. En el documento se deja claro que las medidas para mitigar el cambio climático no han de constituir en ningun caso herramientas de restricción del comercio internacional.
En este sentido, la Unión Europea ha peleado para que se considere dentro de esos parámetros el CBAM, la normativa comunitaria que aplica un arancel a las importaciones de productos con alto contenido de carbono a fin de evitar que no sean más baratos que los producidos dentro de la Unión Europea. Entre otros países, China e India critican la medida por considerarla unilateral y proteccionista.
Deforestación
En el documento final se recoge una mención a los esfuerzos para acabar con la deforestación hasta 2030, pero la idea no se desarrolla de forma significativa. Inicialmente, el primer borrador contemplaba acabar con la tala ilegal en un plazo de cinco años, pero este concepto desaparece por completo del texto final.
Decepción de las organizaciones ecologistas
Las principales organizaciones ecologistas han puesto de manifiesto su decepción y malestar por el acuerdo alcanzado en Brasil. Critican con dureza el pacto por su falta de ambición para hacer frente al calentamiento global debido a la ausencia de cualquier mención a los combustibles fósiles en los documentos oficiales.
Por otro lado, los colectivos medioambientales denuncian también la influencia de los países productores de petróleos, la falta de opacidad en las negociaciones durante la cumbre y la carencia de financiación adecuada para mitigar el calentamiento global.
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