- Los macroproyectos renovables están provocando la resistencia vecinal y de organizaciones por su impacto negativo en el entorno.
- La falta de participación ciudadana y la ausencia de retorno económico en las zonas de las instalaciones son algunas de las principales críticas.
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Pese a que las energías renovables son el pilar indiscutible de la transición energética y la principal herramienta contra el cambio climático, los últimos años han mostrado como los macroproyectos renovables, especialmente fotovoltaicos y eólicos, están levantando la oposición social y ecologista en diversas partes de España. La situación que se plantea es que los vecinos, agricultores y colectivos medioambientales denuncian el impacto en el territorio de estos proyectos.
Ejemplo de ello es la macroplanta solar que se proyecta junto a Clot de Galvany, un paraje natural protegido que se encuentra entre los municipios de Elche y Santa Pola, en Alicante. Aquí, el grupo ecologista AHSA (Amigos de los Humedales del Sur de Alicante) ha recurrido el proyecto alegando que las 70 hectáreas que pretende ocupar el proyecto constituyen suelo agrícola de alta calidad. De igual manera, señalan que la zona tiene riesgo de inundaciones.
Desde el grupo, afirman están a favor de las renovables, pero no a cualquier precio. Además, apuntan que los macroproyectos renovables incurren en los errores del modelo energético centralizado y que ponen en peligro ecosistemas que habrían de estar protegidos.
Las comunidades denuncian greenwashing rural
Los macroproyectos renovables deben su existencia al objetivo nacional y europeo de alcanzar las neutralidad climática antes de mitad de siglo. Nuestro país cuenta con grandes condiciones para la producción solar y eólica, lo que atrae a grandes promotores que buscan rentabilizar rápidamente el auge de los proyectos a gran escala.
Sin embargo, muchas comunidades locales se sienten excluidas del proceso y denuncian que las promesas de empleo directo en estos proyectos nunca llegan. Además, señalan que la construcción de estas instalaciones destrozan el paisaje e impacta de forma negativa en otros sectores como la agricultura y el turismo.
Las críticas a los macroproyectos renovables
Entre las críticas principales a los proyectos renovables a gran escala, destaca sin duda la pérdida de biodiversidad. A este respecto, se pone el foco sobre la ocupación de zonas de valor ecológico sin estudios suficientes acerca del impacto que tendrá la actividad sobre ellas. De igual manera, se denuncia el desplazamiento de actividades rurales, con la conversión de terrenos agrícolas en suelo para uso industrial.
Por otro lado, uno de los problemas mayoritarios de los macroproyectos es la fragmentación del territorio en zonas de alto valor turístico y paisajístico.
Por último, la falta de participación ciudadana y la concentración de beneficios en grandes empresas, sin retorno económico local, son algunas de las situaciones más criticadas.
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¿Cuál es la solución al problema de los macroproyectos?
Las organizaciones como Greenpeace y la Fundación Renovables creen que el futuro debe estar marcado por un modelo más participativo, descentralizado y sobre todo distribuido, en el que las comunidades energéticas, la rehabilitación energética y el autoconsumo cobren más protagonismo.
Por ello, algunas comunidades autónomas ya regulan la ubicación de los macroproyectos, estableciendo zonas de exclusión y exigiendo estudios más rigurosos para la implantación de estas instalaciones.
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