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“Las renovables se van a imponer”

“Las renovables se van a imponer”
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Nuestro habitual miembro del Club de Expertos Pablo Corredoira, ha dejado espacio -tras una breve introducción- en su artículo de hoy a dos de sus consultores más jóvenes en Haz Energía, Ignacio Ley Camarillo y Fátima Cadahía Paz, para que conozcamos cómo ven el futuro de las renovables los que un día comandarán la nave de la transición energética.

Echando la vista hacia atrás, me doy cuenta de que voy camino de las dos décadas dentro de un sector al que entré perdido cuando me mandaron a auditar una empresa que, por arte de magia, producía energía por “la luz” (“la radiación, Pablo, la radiación”) del Sol. Un sector del que no sabía nada y del que todavía, a día de hoy, sé bastante menos de lo que me gustaría.

Ahora, tiempo después, tengo la suerte de seguir trabajando en él y, sobre todo, dando la oportunidad de entrar a  los que serán los nuevos profesionales. Su opinión es importante, porque ellos son los que dentro de unos años comandarán la nave y establecerán el futuro energético.

En este sentido, desde Haz Energía, animamos a nuestras últimas incorporaciones a que expusieran a todos su visión respecto del pasado, presente y futuro del sector. Ellos son los únicos protagonistas de este artículo y su sentir debe ser muy tenido en consideración: ¡Las renovables se van a imponer!

“Recién salidos de la universidad, aterrizamos por primera vez en el sector profesional de la energía; un mundo complejo y en constante evolución. Sólo hay una idea que tenemos clara acerca del futuro: las renovables se van a imponer. A medio o largo plazo, creemos en un futuro en el que la participación de los combustibles fósiles será mínima, tanto para la generación eléctrica como para el transporte, que también se electrificará de un modo u otro.

Nos preocupa, sin embargo, el camino que se tome para llegar a ese punto. La implantación a gran escala de las energías renovables implica pensar en un futuro lejano, tener la vista puesta en 2050. Nuestra generación aún se  acuerda de cuando en España se instalaba potencia fotovoltaica como si fuera gratis, allá por 2008, cuando a la tecnología aún le quedaba mucho por madurar. Pero sobre todo, se acuerda del duro golpe que se llevó más adelante este tipo de tecnología, cargando con las culpas de los males del sector eléctrico.

“Hemos crecido en una generación a la que le cuesta quedarse tranquila depositando nuestra confianza en las grandes compañías eléctricas y las clases políticas, nos inquieta pensar en las posibles decisiones que puedan tomar a largo plazo”.

Por eso es importante que no se cometan más errores de este tipo, y las decisiones políticas se tomen de forma coherente y siempre con vistas a un futuro lejano. Hemos crecido en una generación a la que le cuesta quedarse tranquila depositando nuestra confianza en las grandes compañías eléctricas y las clases políticas, nos inquieta pensar en las posibles decisiones que puedan tomar a largo plazo.

Estamos acostumbrados a cambios regulatorios por cada cambio de gobierno, lo que no augura para el sector energético un desarrollo sostenible. Sin embargo, en nuestra opinión, la futura integración de las renovables está por encima de todo eso, el final acabará siendo el mismo en cualquier caso. Muestra de esto son,  por ejemplo, los objetivos de reducción de emisiones de carbono a nivel global y europeo, que dan luz al futuro energético.

“Identificamos varios elementos clave para la modernización de la estructura energética hacia un modelo más sostenible: la eficiencia energética y, de la mano de los sistemas de almacenamiento, las energías renovables”

Desde nuestra novel visión, identificamos varios elementos clave para la modernización de la estructura energética hacia un modelo más sostenible: la eficiencia energética y, de la mano de los sistemas de almacenamiento, las energías renovables. Un porvenir en el que el tándem de las energías renovables y el almacenamiento debe ser el protagonista, dentro de un sistema eléctrico más distribuido que el actual y en el que debe destacar el autoconsumo.

¿Y por qué el autoconsumo? Es sencillo, nadie quiere depender de una compañía eléctrica pudiendo autoabastecerse, sobre todo cuando además va a ahorrar dinero. El enorme descenso del precio de las tecnologías fotovoltaicas y la imparable trayectoria de los sistemas de almacenamiento han permitido hacer del autoconsumo una realidad. Y pese a todas las trabas que se le pueda poner, tarde o temprano se impondrá en todos los niveles: desde viviendas a la gran industria. En nuestra opinión, no hay duda que la generación distribuida va a ser determinante en el desarrollo de las renovables.

Renovables

Por  otra parte, creemos que va a ser determinante la integración a gran escala del vehículo eléctrico. Nuestra generación está segura de que el coche eléctrico es el futuro. De hecho, ¿Quién no conoce a día de hoy alguna marca o incluso algún modelo de vehículo eléctrico? Sin embargo, da la sensación de que hay una barrera invisible que impide que se extienda, de que a “alguien” no le viene bien que se extienda. Quizás no sean las clases políticas, quizás sean los propios fabricantes los que no quieren que el vehículo eléctrico se desarrolle en todo su potencial.

“La electrificación del transporte, que es necesaria por los enormes problemas de contaminación de los combustibles fósiles, favorecerá en gran medida la integración de las renovables a gran escala.”

Sea como fuere, si esta barrera no existiera, dados los precios que están alcanzando las baterías de litio y los que se alcanzarían con las economías de escala, parece que a estas alturas el coche eléctrico debería representar una parte importante del parque automovilístico. La electrificación del transporte, que es necesaria por los enormes problemas de contaminación de los combustibles fósiles, favorecerá en gran medida la integración de las renovables a gran escala.

Primero por el binomio “renovables y gestionabilidad”, cuyas curvas de aprendizaje todavía están en fase incipiente con un potencial enorme de reducción de costes e incremento de eficiencia. Y, en segundo lugar por la lógica de la sostenibilidad: si el vehículo eléctrico es el resultado de un cambio de mentalidad hacia un modelo sostenible, carece de sentido que la electricidad que este consume se produzca mediante combustibles fósiles.

Es como si estuviésemos intentando apagar un incendio con un mechero. Por supuesto, todos estos cambios no pueden concebirse sin una concienciación de la sociedad, que tiene pasar de ser un elemento pasivo a un elemento activo del sistema. No solo por el desarrollo del autoconsumo, sino también porque la eficiencia energética es imprescindible si hablamos de sostenibilidad, ya que, como se suele decir “la energía más limpia es la que no se consume”.

Por todo lo dicho, consideramos que el tránsito entre el modelo actual y un futuro en el que las renovables representen la principal fuente de energía, no puede ser tan radical como para decidir cerrar mañana todas las centrales de gas, carbón, y nucleares. Por el contrario, debe realizarse con agilidad, pero con cabeza y mesura, invirtiendo y desarrollando las tecnologías del futuro mientras nos apoyamos cada vez menos en las ya obsoletas energías fósiles.

Pablo Corredoira

Fátima Cadahía Paz 

Ignacio Ley Camarillo

Socio y consultores de Haz Energia, SL

 

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