- Una propuesta plantea la redistribución de los ingresos del mercado de carbono con dividendos climáticos por persona.
- Inspirada en el modelo austriaco, el plan requiere un presupuesto estimado de 4.137,78 millones de euros anuales.
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OIKOS, un think tank autónomo que persigue la protección del medio ambiente, ha presentado un informe en el Congreso de los Diputados que propone implantar un sistema de dividendos climáticos progresivo que se adapte a las particularidades regionales y demográficas de España y garantice una transición energética justa e inclusiva.
A través de esta propuesta, OIKOS asegura que se podrán abordar los retos del Plan Social para el Clima que España habrá de presentar ante la Unión Europea antes del 30 de junio. Además, conseguirá equilibrar la ambición ambiental y justicia social. Desde la entidad recuerdan que España, a diferencia de otros países vecinos, todavía no ha destinado ingresos procedentes de la recaudación de derechos de emisión a políticas sociales tangibles.
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Distribución de los ingresos de la descarbonización en dividencos climáticos
En su informe Dividendos climáticos ¿Cómo impulsar la transición energética justa para lograr un mayor apoyo social?, el think tank propone que, a través de la distribución directa y equitativa de los ingresos de la descarbonización, es posible transformar una política que se percibe como regresiva en una solución tangible y justa, capaz de mejorar el bienestar económico y fortalecer el respaldo social.
Para ello, OIKOS propone usar los ingresos estimados del ETS 2 (Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea) para financiar pagos directos anuales ajustados por criterios como:
- Residencia (zonas rurales, intermedias o urbanas)
- Composición familiar
- Niveles de ingresos
- Fluctuaciones del precio del carbono
Así, en un hogar de dos adultos y un dependiente, se recibirían entre 125 y 500 euros anuales. En el caso de un adulto en zona rural, se percibirían 200 euros, mientras que el mismo en zona urbana recibiría 100 euros. Si se trata de un menor, recibiría la mitad de esos 100 euros. Por último, en zona intermedia, el adulto recibiría 100€ y el menor 75€ anuales.
La propuesta de dividendo climático requiere un presupuesto estimado de 4.137,78 millones de euros anuales y está inspirada en el modelo austriaco, pero incorporando diferencias según ingresos para asegurar que las personas con menores recursos reciban proporcionalmente más, maximizando el impacto redistributivo.
Así se redistribuyen los ingresos del carbono en el mundo
En algunas partes del mundo, los ingresos generados por la tarificación del carbono se destina a proyectos ambientales. También existen casos en los que se reintegran a los ciudadanos a través de transferencias directas o integrándolos en sus presupuestos generales.
Algunos casos de éxito son Austria, Suiza y Canadá. En el primero, se priorizan las transferencias sociales con el Klimabonus, mientras que Canadá devuelve el 90% de los ingresos directamente a los hogares de forma trimestral. Por último, Suiza utiliza los ingresos para reducir el coste de los seguros médicos.
Sin embargo, en el caso de España, las políticas climáticas generan resultados abstractos y lejanos que los ciudadanos perciben como esfuerzos presentes sin beneficios inmediato. Por ello, desde OIKOS señalan que un dividendo climático universal garantizaría que todas las personas que lo necesiten lo reciban, eliminando requisitos administrativos y automatizando su asignación.
Declaraciones de expertos
La presentación del informe en el Congreso de los Diputados contó con la participación de Toni Timoner, cofundador de OIKOS y coordinador del informe, así como con los expertos Xavier Labandeira, Julián Cubero y Lara Lázaro que compartieron su visión sobre la propuesta.
Xavier Labandeira, profesor de Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Vigo afirmó que “los mecanismos de política climática generan costes a sectores y hogares que deben ser evaluados y compensados para garantizar una transformación justa y viable políticamente”.
Por su parte, Julián Cubero, Lead Economist de BBVA Research destacó la inequidad inherente a todo lo relativo a las emisiones de gases de efecto invernadero asegurando que “es muy desigual la distribución de la huella de carbono atendiendo al nivel de gasto, edad, género o atendiendo a la distribución según los diferentes tipos de bienes y servicios”.
Lara Lázaro, investigadora del Real Instituto Elcano sostuvo que “si queremos aumentar el consenso tenemos que fomentar que se hable de la acción climática, fomentar que haya espacios de participación, avanzar en políticas progresivas y analizar los niveles de autoeficencia”.
Toni Timoner, cofundador de OIKOS y coordinador de este informe, afirmó que “se conseguiría invertir la percepción negativa de los ciudadanos de a pie de calle de que las políticas climáticas son esfuerzos concretos e inmediatos con beneficios difusos y futuros. Con el dividendo, se invierte el esquema: los beneficios son tangibles en el presente y el esfuerzo está distribuido a lo largo del tiempo”.
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