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Los corredores eléctricos de tecnología de carga dinámica, más cerca de lo que se pensaba

Los corredores eléctricos de tecnología de carga dinámica, más cerca de lo que se pensaba
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Más de veinticinco expertos de empresas internacionales claves en el sector se reunieron el pasado 19 de mayo en Estrasburgo, en el marco del proyecto FABRIC, para discutir una hoja de ruta para la introducción de la tecnología de carga dinámica en las próximas décadas.

El taller, coordinado por Qi Europe (Juan de Blas y Javier Medina) en cooperación con ERTICO (Intelligent Transport Systems Europe) y el ICCS concluyó que a pesar de que hay muchos factores que podrían variar en los próximos años y afectar al proceso de despliegue final, existe un consenso sobre que la carga dinámica de los vehículos eléctricos a través de corredores eléctricos en autopistas y zonas urbanas y periurbanas podría ser viable a partir del año 2030.

Todos los participantes estuvieron de acuerdo en la estimación del número de vehículos preparados para esta tecnología, como uno de los parámetros de entrada para calcular el despliegue de los corredores eléctricos. Es evidente que tendrá que haber una cantidad suficiente de vehículos eléctricos adaptados en las carreteras para que la rentabilidad justifique la inversión.

Y es que, según quedó patente en la reunión, los costes de inversión serán altos (alrededor de 2M€ para un corredor eléctrico de 25 km de longitud en 2050, valor actual coste anualizado). Además, no todos los BEVs y PHEVs (de aquí en adelante VEs) estarán equipados para la tecnología de carga dinámica inalámbrica (transferencia energética por inducción) o conductiva (conectados a una catenaria o al suelo).

El equipo de Qi Europe ha analizado cuál puede ser la penetración futura de vehículos eléctricos en función de parámetros como el coste de las baterías por densidad de energía; las políticas gubernamentales de subsidios o apoyo; los objetivos globales de emisiones de CO2 obligatorias, los precios de los combustibles fósiles (petróleo) y otros factores estratégicos (alianzas entre productores, reservas probadas, consumo global), además del despliegue global de redes de carga o los precios de la electricidad.

Después de revisar un gran número de hojas de ruta para 2020, 2030 ó 2050, publicadas a partir de 2010, nuestra conclusión es que la desviación de los números reales de despliegue de VEs hasta 2017 aumentaba con la edad del estudio, pero no como uno esperaría. De hecho, algunos países han evolucionado mucho más rápido de lo esperado y algunos otros mucho más lento”, explican de Blas y Medina.

Corredores eléctricos de tecnología de carga dinámica

Además, “las decisiones políticas o las inversiones empresariales arriesgadas están modificando rápidamente el cuadro general. Por esa razón, creemos que la penetración de los VEs no seguirá una curva suave, sino que probablemente será disruptivo y superará los escenarios más optimistas”, añaden.

Se refieren, por ejemplo, al pronóstico de ventas de Tesla cuyo incremento acelerará el ritmo de abaratamiento de las baterías, lo mismo que el aumento de las ventas en China. También, citan compromisos y políticas activas que promueven la electromovilidad y que están teniendo un efecto positivo muy rápido en las cifras de penetración, como en el caso de Noruega o los Países Bajos, donde las cuotas de mercado alcanzaron el 23% y casi el 10%, respectivamente, en 2015, según la AIE.

Estos y otros factores llevaron a los expertos a opinar que la penetración en el mercado de los VE seguirá un patrón similar al despliegue de teléfonos celulares. Otra hipótesis que se barajó durante el encuentro es que las soluciones de tecnología de carga dinámica estarán disponibles después de que la solución estática de carga inalámbrica se despliegue completamente en el mercado.

Además, explican que sería deseable, si no necesario, que para entonces ya estuviera introducida la conducción autónoma y lograr así una alineación perfecta en los corredores eléctricos de cara a evitar la carga ineficiente y mantener la velocidad máxima y la distancia óptima entre los vehículos.

En lo que se refiere a la carga estacionaria (paradas breves durante un viaje) o estática (paradas durante un tiempo más largo en un lugar como un depósito, sin el conductor presente), algunos socios de FABRIC creen que esto sucederá muy pronto (tal vez el próximo año). Y “cuando la carga inalámbrica estática sea ampliamente aceptada, la actualización a la tecnología de carga dinámica costará menos de 600 €/vehículo”, apuntan en Qi Europe.

Por último, señalan que, debido a las limitaciones de espacio de estos corredores eléctricos, las autopistas principales (con más de 3 ó 4 carriles) son consideradas como las más adecuadas para el despliegue de carriles de carga dinámica para vehículos eléctricos.

De hecho, se está pensando en la posibilidad de aprovechar los carriles verdes que los grupos de trabajo de la iniciativa TEN-T quieren implementar en las mayores autopistas de Europa para su uso exclusivo por vehículos eléctricos y otros tipos de vehículos limpios. Así, distancias de entre 400 a 600 km entre ciudades serán perfectas para instalar uno o dos corredores eléctricos por sentido de circulación, contribuyendo al reverdecimiento (“greening”) de las autovías.

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