- Los coches eléctricos evitan ya el consumo de 1,7 millones de barriles de petróleo diarios, una cifra cercana a lo que exporta Irán por el estrecho de Ormuz.
- Las energías renovables y la movilidad eléctrica se posicionan como alternativa para aliviar la dependencia global del petróleo.
- Cierre del estrecho de Ormuz: los precios del gas se disparan y la crisis energética se podría agravar en verano
En un contexto energético en el que la crisis energética por el conflicto bélico en Irán copa portadas diariamente, un nuevo análisis del centro de estudios energéticos global Ember arroja un dato esperanzador: la flota mundial de vehículos eléctricos evitó el consumo de 1,7 millones de barriles de petróleo diarios en 2025. Se trata de una cifra muy cercana a los 2,4 millones de barriles exportados por Irán a través del estrecho de Ormuz.
Daan Walter, director del centro de estudios energéticos Ember, señala al respecto: “El petróleo es el talón de Aquiles de la economía global. En particular, la vulnerabilidad de Asia en materia de petróleo ha quedado al descubierto con la crisis actual”.
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Un mundo que depende el petróleo
La dependencia del petróleo continúa extendida notablemente en todo el mundo. No en vano, el 79% de la población mundial vive en países que importan este combustible. Además, por cada aumento de 10 dólares por barril en el precio del petróleo, la factura global de importaciones netas aumenta en unos 160.000 millones de dólares al año.

En este sentido, cabe hablar inevitablemente del estrecho de Ormuz, un punto estratégico por el que transita el 20% de las exportaciones mundiales de petróleo. Este punto crítico, ubicado en la región del Golfo Pérsico y actualmente expuesto a ataques con drones de bajo coste, es el lugar por el que pasa el 40% del petróleo que importa Asia. Por ello, para Daan Walter, se trata del «momento Ucrania» para Asia.
Otro de los aspectos que señala el informe es el hecho de que, en base a la experiencia de Estados Unidos, la producción de petróleo en un país no le protege de las fluctuaciones de los precios mundiales. Y es que los precios del petróleo se fijan a nivel mundial, por lo que las interrupciones afectan a toda la cadena. Veamos el ejemplo de Texas, uno de las mayores regiones exportadoras de petróleo del mundo. En el estado americano, los precios de la gasolina subieron más de un 25% desde que comenzó el conflicto, un porcentaje mayor incluso del registrado en países importadores como Reino Unido y Francia.
La alternativa pasa por las energías renovables
Es aquí donde entra en juego la movilidad eléctrica. Según el informe, la sustitución del petróleo utilizado en el transporte por vehículos eléctricos podría reducir las importaciones mundiales de combustibles fósiles en un 33%, dando como resultado el ahorro de 600.000 millones de dólares al año. A este respecto, ya existen tecnologías de electrificación para más del 75% de la demanda energética mundial y todos los países disponen de suficientes recursos renovables para cubrir esa demanda con energías renovables generadas a nivel nacional.
Walter explica: «A diferencia de las crisis petroleras de la década de 1970, ahora existe una mejor alternativa. Los vehículos eléctricos son cada vez más competitivos en precio con los automóviles de gasolina. La volatilidad del petróleo hace que los vehículos eléctricos sean una opción lógica para los países que desean protegerse de futuras crisis».
El ejemplo de la efectividad de las renovables ya puede verse en algunas economías emergentes de Asia, donde el despliegue de vehículos eléctricos está frenando la demanda de petróleo. En el análisis de Ember, se muestra como 39 países tienen una cuota de ventas de vehículos eléctricos superior al 10% frente a 2019, año en el que solo se registraban cuatro. Ahora destacan Vietnam (38 %), que superó a la UE (26 %); Tailandia (21 %) e Indonesia (15 %), que superaron a EE. UU. (10 %); e India (4 %) y Brasil (9 %) registraron cuotas más altas que Japón (3 %).
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Por supuesto, el rey de esta materia es China, que superó en 2025 la cuota del 50% de vehículos eléctricos. En el gigante asiático, el ahorro de costes es reseñable. Con el petróleo a 80 dólares el barril, China ya ahorra más de 280.000 millones de dólares al año en importaciones de petróleo solo con su flota de vehículos eléctricos. Para comparar, Europa ahorra unos 8.000 millones de dólares.
Por último, el informe pone de manifiesto la previsión de la Agencia Internacional de la Energía de que el petróleo alcanzará su pico máximo en 2029, con un consumo que no será muy superior a los niveles de 2025. La pregunta que se plantea ahora es la siguiente: ¿Se adelantará aun más este pico como resultado de la crisis actual?
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