Todos los que tenemos algo más de 45 años recordamos las cocinas económicas que nuestros padres, y sobre todo nuestros abuelos, utilizaban en nuestras casas para cocinar, calentarse en invierno e incluso como acumulador del agua caliente para la higiene diaria. El progreso empezó a sustituir las sucias cocinas económicas de carbón y leña por el butano, que nos procuró limpias cocinas, eficientes calentadores de agua, y estufas que movíamos de habitación en habitación gracias a sus prácticos ruedines. La llegada del gas natural revolucionó más aún si cabe la climatización de nuestros hogares, y nos ahorró la preocupación de la sustitución de la bombona de butano. El gas no se acababa nunca.
El cambio de conciencia hacia un sistema sostenible y sobre todo la subida del precio de los combustibles fósiles está haciendo que muchos se estén replanteando la vuelta a las costumbres del pasado. Calentar una casa de campo con calderas de gasoil se ha convertido en un lujo que sale por unos 3.000 € anuales, y eso sin contar con la electricidad que consumimos para cocinar.
Bea y Vitorino llevaban 25 años ahorrando para reconstruir el antiguo pajar que sus ancestros tenían en el valle de Valdeorras (Orense), y convertirlo en su vivienda habitual. Tiempo más que de sobra para cambiar cien veces de opinión respecto de lo que debería ser y lo que debería tener una casa de pueblo junto al monte. Lo que tenían muy claro es que no iban a utilizar combustible fósil para calentar su casa y que los recursos autóctonos de los que disponían, les iban a ahorrar mucho dinero.
El aislamiento de la casa se antojaba fundamental en un entorno húmedo y frío al mismo tiempo y por eso aplicaron un buen aislante térmico entre los muros de piedra exteriores originales, y el muro interior de ladrillo que levantaron en toda la casa.
La biomasa fue la primera opción que se plantearon para climatizar su vivienda, ya que el entorno les procuraba más combustible del que necesitaban. La leña que podían obtener de sus alrededores era más que suficiente.
Instalación mixta solar/biomasa
Alejandro Vázquez y Juan Antonio Rodríguez, empresarios instaladores de RyV, C.B. de la Rúa de Valdeorras les propusieron un sistema mixto de climatización y ACS basado en tres fuentes de alimentación: energía solar, electricidad y biomasa.
Mediante la instalación de dos captadores solares se facilitó el consumo de ACS durante todo el año. El termostato da prioridad al consumo desde el sistema solar cuando la temperatura es superior a 40ºC, y los días más fríos en que los captadores no pueden alcanzar más de 15 o 20ºC, se ha dispuesto de un apoyo eléctrico que puede subir la temperatura hasta los 40 o 45ºC necesarios para una buena ducha, pero siempre 
Sistema de calefacción
El sistema de calefacción en invierno está basado en un sistema cerrado de agua que se alimenta mediante la leña del hogar calefactor situado en el salón y mediante la cocina económica, los cuales cuentan con sendos depósitos de agua de 25 litros, que distribuyen por todos los radiadores de la casa.

Retorno de la inversión
La instalación completa, incluyendo el hogar calefactor, la cocina, y los colectores solares, ha tenido una inversión de unos 20.000 euros. Teniendo en cuenta que la familia dispone de combustible gratuito, y comparándolo con un consumo de unos 3.000 euros en gasoil, la instalación quedará amortizada en unos 7 años. Hay que tener en cuenta también el ahorro que supone el uso de la cocina económica con respecto al consumo de electricidad.
Contactos
RyV, S.C.
Alejandro Vázquez
Tlf. 626 68 38 14





















