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El proyecto HighVolt investiga la transición a los aviones eléctricos

El proyecto HighVolt investiga la transición a los aviones eléctricos
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El proyecto de investigación HighVolt, dirigido por el Instituto de Investigación Tecnológica Saint Exupery de Toulouse, es un proyecto colaborativo en el que se investigarán los nuevos avances tecnológicos que van a posibilitar la transición de las aeronaves con motor de combustión a los aviones eléctricos.

HighVolt cuenta con la participación de 12 socios industriales entre ellos AKKA Technologies, Airbus, Alstom, Liebherr Aerospace, Safran, Zodiac Aerospace, aunque no se descarta la unión de más empresas hasta final de año. Además, la idea cuenta con la colaboración de dos socios académicos, el Laplace (Laboratorio de plasma y conversión de energía) y el LSEE (Laboratorio de Sistemas Electrotécnicos y Medio Ambiente).

Aviones eléctricos

La principal finalidad es mutualizar los medios y competencias para acompañar las industrias aeronáutica, automóvil y ferroviaria en su transición hacia productos más eléctricos, consiguiendo en particular los avances necesarios para aumentar las tensiones y las potencias eléctricas que permitan movernos de manera progresiva desde aviones más eléctricos hasta llegar a aviones “todo eléctricos'”, explica en un comunicado de la compañía  AKKA Technologies, para la que “la transición del sector aeronáutico hacia el motor eléctrico es ya una realidad“, según palabras de su director en España, Luis Santiago.

El proyecto HighVolt cuenta con un presupuesto de 10,6 millones de euros en 4 años aunque no está cerrado todavía. “Con estas investigaciones pretendemos comprender mejor los elementos físicos que contribuyen al envejecimiento prematuro de los componentes y el aislamiento, además de apoyar el desarrollo de nuevos componentes más eficientes y robustos”, señala Santiago.

Precisamente a principios de julio os contamos que se había realizado en Alemania el primer vuelo de un avión eléctrico  con un nuevo tipo de motor eléctrico desarrollado por Siemens que, con un peso de sólo 50 kilogramos, proporciona una salida continua de unos 260 kilovatios, cinco veces más que los sistemas de transmisión comparables.

Se trataba de un avión acrobático 330LE extra que, al pesar cerca de 1.000 kilogramos, está particularmente bien adaptado para llevar sus componentes al límite, probándolos y mejorando su diseño. Su tecnología contribuirá al proyecto de cooperación que Siemens y Airbus acordaron en abril de 2016 para impulsar el desarrollo del vuelo eléctrico.

Aviones con hidrógeno líquido

También Boeing ha desarrollando soluciones y tecnologías para cumplir con los actuales retos ambientales. Proyectos de demostración como el Phantom Eye, la Subsonic Ultra Green Aircraft Research (SUGAR) y el Blended Wing Body (BWB), así lo demuestran.

El Phantom Eye fue un proyecto de avión ligero alimentado por hidrógeno líquido e impulsado por hélice , que produce sólo agua como subproducto y que es capaz de mantener la altitud durante varios días.

El proyecto SUGAR nació de un contrato de la NASA adjudicado a Boeing para la investigación en tecnología subsónica de aviones comerciales con vistas a cumplir con los objetivos de la agencia en materia de medio ambiente y eficiencia en el horizonte de 2030 a 2050.

A través de una asociación con General Electric, el laboratorio de diseño de sistemas aeroespaciales de Georgia Tech, Virginia Tech y NextGen Aeronautics, Boeing estudió dos conceptos: el SUGAR Volt, propulsado por un motor híbrido de propulsión eléctrica y el SUGAR Freeze, propulsado por gas natural licuado.

El estudio demostró que la tecnología del motor eléctrico híbrido en el Volt SUGAR podría potencialmente mejorar la eficiencia del combustible y el ruido, así como las emisiones de gases de efecto invernadero. Los motores eléctricos híbridos permitirían que los típicos vuelos de corto alcance usen principalmente energía eléctrica mientras se mantiene un suministro de combustible para aviones a bordo para vuelos de mayor alcance, dice en un informe de 2014. Del mismo modo, el estudio SUGAR Freeze mostró que el gas natural licuado ofrece una mejor eficiencia en el consumo de combustible y una reducción de las emisiones.

Boeing y la NASA también han estado estudiando nuevos conceptos de avión que incorporan diseños de Blended Wing Body. El concepto BWB fusiona eficazmente el ala y el cuerpo del vehículo, ofreciendo eficiencias aerodinámicas sobre los aviones convencionales de tubo y ala. El cuerpo mezclado ayuda a generar una elevación adicional con menos resistencia en comparación con un fuselaje circular.

 

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