Las grandes firmas de la iluminación están fabricando nuevos productos LED encaminados no solo al ahorro y la eficiencia sino a la adaptación de sus modelos a las pantallas y lámparas actuales. Sin duda el cambio será mucho más sencillo para el consumidor.
Phillips está investigando en prototipos LED de luz blanca para sustituir el modelo tubular (LTE). Recientes investigaciones afirman que la constante exposición a la luz azul, la más común entre los LED, puede afectar a la retina. Según Celia Sánchez Ramos, investigadora de la Universidad Complutense de Madrid, que dirige el estudio sobre los daños oculares causados por dispositivos LED. El riesgo de que este tipo de luz llegue a dañar la vista podría resolverse poniendo a este tipo de luz un filtro para evitar que los rayos dañinos lleguen a la vista, o simplemente transformando esa luz ultravioleta como el prototipo de Phillips.
La TLED de Phillips sería capaz de generar 200 lúmenes por vatio de luz y consumir la mitad de energía que las led corrientes. Los tubos fluorescentes tradicionales consiguen 100 lúmenes por vatio y las bombillas tradicionales sólo alcanzan 15 lúmenes por vatio. Por el momento, la comercialización para su uso doméstico o en oficinas empezaría en 2015.
En Estados Unidos los fluorescentes consumen alrededor de 200 teravatios de electricidad al año. Con la implantación de los nuevos sistemas TLED de 200 lúmenes por vatio, el consumo se reduciría a la mitad, lo que equivale al rendimiento de 50 centrales eléctricas medias. El ahorro económico, además, podría cifrarse en torno a los 12.000 millones de dólares y un beneficio para nuestra atmósfera, que se ahorraría encajar la friolera de 600 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono.
Para los nostálgicos
Panasonic lanzó el pasado año su gama de bombillas LED, pero intentando que el cambio no fuera tan extremo, sacó al mercado la Nostalgic Clear de 20W, una bombilla similar a las incandescentes, que ha sido premiada en la F International Forum Design por segundo año consecutivo con el galardón Gold Award, así como en los Red Dot Design Awards.





















Personalmente, me parece muy interesante y positivo el camino que están tomando las grandes firmas de iluminación con el desarrollo de nuevas tecnologías LED. Como consumidor, valoro mucho que se busque no solo la eficiencia energética y el ahorro, sino también la adaptación a las necesidades actuales, como la compatibilidad con lámparas y pantallas existentes. Eso facilita enormemente el cambio, haciéndolo más accesible y cómodo para todos.
También me llama la atención el enfoque de Phillips en reducir los riesgos para la salud ocular relacionados con la luz azul. Me tranquiliza saber que se están desarrollando filtros o soluciones que protejan la vista, ya que pasamos tantas horas frente a pantallas que este tema me parece crucial.
En cuanto al rendimiento energético de las TLED, me impresiona la cifra de 200 lúmenes por vatio y el impacto potencial en el consumo eléctrico global. Pensar que esto podría equivaler al cierre de decenas de centrales eléctricas y a una reducción gigantesca de emisiones de CO₂ me hace ver que estos avances no son solo tecnológicos, sino también ambientales y económicos.
Por otro lado, como alguien que aprecia lo clásico, me encanta la propuesta de Panasonic con su línea de bombillas «Nostalgic Clear». Que hayan logrado conservar la calidez y el diseño de las bombillas incandescentes, pero con tecnología LED, me parece una combinación perfecta entre tradición e innovación.