- La energía nuclear vuelve a escena en Madrid con una apuesta institucional que busca abrir nuevas líneas de investigación. Isabel Díaz Ayuso impulsa un plan para que la comunidad autónoma explore esta vía energética.
- El proyecto se centra en el IMDEA Energía, organismo público que asume el reto de estudiar, captar fondos europeos y conectarse a foros internacionales en torno al desarrollo nuclear.
- Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP presionan en grupo para aplazar el apagón nuclear en España
La Comunidad de Madrid ha sorprendido a todos con un nuevo plan: el IMDEA Energía ya prepara equipos y recursos para entrar en el terreno de la energía nuclear. No se trata de abandonar otras fuentes, sino de sumar una línea que esté más dentro de su plan científico. El anuncio, previsto en la Asamblea, llega en un momento en el que la política nacional está debatiendo la continuidad de centrales nucleares como Almaraz y el calendario de cierre del parque atómico.
La estrategia se diseña a varias manos, con la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades y Medio Ambiente trabajando juntas. La idea, según explican desde el Gobierno autonómico, es «aprovechar sus ventajas y potencialidades dentro de sus competencias». Esa frase resume el enfoque: un movimiento pensado para generar conocimiento y no tanto para implantar de inmediato nuevas infraestructuras.
Energía nuclear en España: giro inesperado y debate abierto sobre su futuro inmediato
El instituto madrileño también se posicionará en redes europeas de innovación, participando en congresos y foros que marcan la agenda nuclear. Allí se juegan las opciones de financiación, que son clave para dar forma a proyectos que compitan con otros países de la UE.
Madrid se mete en la carrera de la energía nuclear
El plan madrileño no se queda en teoría. Educación y Ciencia destinará contratos específicos dentro del programa Gabriela Morreale, una herramienta que atrae perfiles científicos de alto nivel para liderar proyectos. Con esta fórmula, la Comunidad pretende dotar de músculo humano a la nueva línea de trabajo.

Entre las prioridades se encuentra un ámbito muy concreto: la participación en la alianza europea de SMR (Small Modular Reactors), es decir, pequeños reactores nucleares modulares. Varias empresas del sector ya han mostrado interés, y la idea es sumar a Madrid a ese tablero en el que se cruzan intereses energéticos e industriales.
El debate sobre minirreactores no es nuevo. El consejero de Medio Ambiente, Carlos Novillo, ya dejó caer hace meses atrás esa posibilidad tras el gran apagón eléctrico de abril que dejó sin suministro a buena parte del país. Aquella especulación alimentó titulares y críticas, pero sirvió para poner el asunto en boca de todos.
Endesa mueve ficha para evitar el cierre nuclear en España y pide un alivio fiscal esencial
La presidenta madrileña, Isabel Diaz Ayuso, además, ya había marcado sus intenciones en marzo con una visita a la central de Almaraz, donde coincidió con la presidenta extremeña, María Guardiola, y cargó contra el calendario de cierre que maneja el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Desde entonces, el pulso político sobre la nuclear no ha hecho más que crecer.
La oposición carga contra los planes sobre la energía nuclear
El PSOE madrileño no ha dejado pasar la ocasión de cuestionar la estrategia. El grupo presentó mociones en múltiples ayuntamientos contra lo que denomina “planes ocultos” del ejecutivo de la comunidad madrileña. En sus textos, los socialistas calificaron la defensa de la energía nuclear como «irresponsable» y pusieron sobre la mesa su «elevado coste» y el riesgo asociado a esta tecnología.
La polémica se reavivó con la exigencia de «transparencia y participación de los ciudadanos», una fórmula con la que reclaman que la presidenta autonómica explique con detalle sus intenciones. En su opinión, cualquier movimiento en esta materia debería someterse a debate público en los municipios afectados.
Mientras, desde el Gobierno autonómico insisten en que el plan está orientado a la investigación y no a la construcción de reactores en Madrid. La clave, subrayan, es reforzar la capacidad científica y colocar a la comunidad madrileña en el mapa europeo de la innovación nuclear. En cualquier caso, el movimiento ya ha conseguido lo que pocas veces ocurre en el plano energético: que la palabra nuclear vuelva a ocupar espacio en la agenda política, mediática y social de Madrid.
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