- Un estudio sobre la desinformación del cambio climático en jóvenes evidencia la falta de herramientas para identificar noticias falsas sobre sostenibilidad.
- La desinformación ambiental en redes sociales sigue creciendo y afecta al conocimiento climático juvenil en España.
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Los jóvenes en España cambian el coche de combustión por bicis, patinetes eléctricos y carsharing
La desinformación se ha colado en las conversaciones sobre el clima y la energía, especialmente entre los más jóvenes. Según un análisis elaborado por Fundación Naturgy y Fad Juventud, sólo “el 19% de los jóvenes españoles se siente realmente capaz de identificar los bulos sobre cambio climático”. Una cifra que refleja el alcance de la confusión en torno a la crisis ambiental y el papel que juegan las redes sociales en su difusión.
El estudio, realizado a través de encuestas y seguimiento en plataformas digitales, recoge las percepciones de jóvenes de entre 15 y 29 años sobre energía, sostenibilidad y medioambiente. Una de las principales conclusiones es que casi la mitad de los encuestados (45%) afirma haber estado expuesta a informaciones falsas sobre sostenibilidad durante el último año. Sin embargo, la mayoría no se siente preparada para distinguir entre contenido veraz y manipulado.
Las plataformas sociales, convertidas en la principal fuente de noticias para esta generación, son también el terreno donde más se propagan los engaños. Más del 54% considera que es allí donde más bulos circulan, por encima de otros espacios informativos. El contraste entre inmediatez y falta de verificación se ha vuelto un caldo de cultivo para la confusión.
Bulos virales y narrativas conspirativas sobre el cambio climático
El estudio revela que los bulos ambientales llegan en múltiples formatos: desde mensajes que alertan falsamente sobre los riesgos de los coches eléctricos hasta teorías que aseguran que las “ciudades de 15 minutos” buscan controlar a la población. También destacan las historias sobre los “chemtrails”, una vieja conspiración que atribuye a los aviones la liberación de sustancias químicas para manipular el clima.

Aunque carecen de base científica, estas narrativas ganan terreno gracias a su facilidad para viralizarse. Casi un 40% de los jóvenes cree que las mentiras sobre el cambio climático son más comunes que las de otros temas, lo que demuestra la profundidad del problema. La avalancha de contenidos, sumada a la rapidez con la que se comparten, hace difícil comprobar su veracidad. Aun así, hay señales de una conciencia crítica incipiente: el 51% asegura que intenta contrastar la información cuando sospecha de su credibilidad.
La percepción del cambio climático entre los jóvenes sigue siendo mayoritariamente realista: el 83% reconoce su existencia, aunque las razones que atribuyen al fenómeno varían. Sólo un pequeño grupo, en torno al 5%, lo niega completamente. Otros, en cambio, creen que se trata de un proceso natural ajeno a la acción humana, lo que puede debilitar la voluntad de actuar frente a la emergencia climática.
Educación ambiental: una carencia que pasa factura
La falta de formación sobre sostenibilidad se perfila como uno de los factores clave del problema. Casi la mitad de los jóvenes, un 46%, considera que durante su etapa escolar apenas recibió contenidos relacionados con el medioambiente. Esa laguna educativa se traduce en una menor capacidad para interpretar información compleja sobre energía o cambio climático.
Los jóvenes están cada vez menos concienciados con el cambio climático
El conocimiento ambiental mejora con la edad, según los datos del informe. Entre los jóvenes de 16 a 20 años, el 28% muestra un nivel bajo de comprensión sobre sostenibilidad, mientras que en el grupo de 26 a 29 años el porcentaje baja al 14%. A medida que se avanza en los estudios o se gana experiencia, aumenta la comprensión de los temas ecológicos, pero no al ritmo necesario.
Este déficit educativo tiene consecuencias directas: la juventud se enfrenta a un flujo constante de información sin las herramientas suficientes para evaluar su fiabilidad. En un entorno donde los contenidos virales marcan la agenda, la educación ambiental debe transmitir conocimientos y también pensamiento crítico. Sin esa base, la lucha contra la desinformación climática seguirá cuesta arriba.
Investigación sobre los bulos del cambio climático
El informe, titulado “Medioambiente y desinformación. Percepciones juveniles sobre la energía y la sostenibilidad”, combina varias metodologías: revisión documental, encuestas y escucha activa en redes. Este enfoque mixto permite identificar los focos de desinformación, pero también medir la influencia de las noticias falsas en la visión que los jóvenes tienen del futuro del planeta.
El cambio climático nos “regala” un mes más de calor extremo
Los resultados ofrecen una hoja de ruta para diseñar políticas públicas y programas de prevención más ajustados a la realidad digital. El reto consiste en mejorar la educación y reforzar la confianza en las fuentes científicas y en los medios de comunicación con rigor.
La investigación subraya que la desinformación no afecta sólo a la percepción del cambio climático, también a las decisiones personales sobre el consumo energético, el transporte o el reciclaje. Entender cómo se propagan estos bulos es el primer paso para neutralizarlos.
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