- Desde hace años, la red eléctrica de España sufre cada vez tensiones cada vez más altas.
- Desde aelec, reclaman la modernización del sistema y proponen medidas para el refuerzo de la red.
- El coste de la red eléctrica de España, de los más bajos entre las grandes economías europeas
La tensiones en la red eléctrica española se han deteriorado de forma notable en los últimos años, presentando valores cada vez más altos en momentos de baja demanda y elevada generación renovable. Para aelec, la situación ya no es un fenómeno puntual, sino que se trata de un problema estructural que pone en riesgo la estabilidad del sistema eléctrico. Por ello, piden una respuesta coordinada y, especialmente, alineada con los estándares que rigen en Europa desde hace años.
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El diagnóstico del problema con el control de tensión
Para ayudar a entender la situación, el nivel de tensión eléctrica nos muestra cuán «fuerte» puede circular la electricidad a travás de las redes. Mientras que las tensiones demasiado bajas provocan fallos en equipos, las tensiones altas elevan el riesgo de desconexiones y graves averías. El caso es que, en España, las tensiones han ido aumentando año tras año. Para ello, Red Eléctrica de España (REE) considera normal hasta 535 kilovoltios (kV), mientras que el estándar europeo se sitúa en 420 kV. Así, se eleva el umbral de normalidad en detrimento de la reducción de las tensiones.

En Europa, las centrales se desconectan de forma automática en caso de que la tensión supere los 440 kV, dejando un margen operativo de 20 kV. Sin embargo, en nuestro país, el margen que se habilita es de solo 5 kV. Con este ajustado margen, cualquier desviación puede resultar en desconexiones másivas.
Esta práctica se aplica en España desde 2010 por parte de REE, sin el respaldo de la CNMC ni del Ministerio, y solo actúa sobre centrales construidas después de 2016.
Así se controla la tensión
Marta Castro, Directora de Regulación de aelec explicaba esta mañana durante un desayuno informativo de la asociación que el control de tensión depende del equilibrio entre energía activa, que es la energía que consumimos, y la energía reactiva, utilizada para mantener la tensión estable y hacer funcionar motores, transformadores o inversores. De este modo, si falta energía reactiva, la tensión baja, y si hay exceso, sube. Por ello, para mantener la tensión dentro de límites seguros, es necesario ajustar de forma constante la energía reactiva que circula.
El responsable de este mantenimiento es REE, que supervisa el sistema eléctrico en su totalidad y decide que hacer en cada central. Los generadores, tanto renovables como convencionales, siguen las consignas de REE, que además dispone de herramientas para estabilizar la red como reactancias, STATCOM, compensadores síncronos o la desconexión de líneas. Para aelec, España cuenta con una infraestructura insuficiente. Ejemplo de ello es que, de los seis STATCOM previstos en la planificación eléctrica, solo dos operaban el día del apagón con 300 MVAr. En cambio, Italia dispone del doble de potencia STATCOM y 16 compensadores síncronos y, además, continúa ampliando su red.
Actualmente, el control de tensión es regulado en el Procedimiento de Operación (P.O.) 7.4, aprobado en 200 y que fue actualizado en junio de 2025 tras el apagón del 28 de abril.
La actualización del Procedimiento de Operación 7.4, un mecanismo insuficiente
El PO 7.4 aprobado en 2000 establecía la participación de generadores en el control de tensión, con los convencionales con una prestación básica y las renovables con factor de potencia fija. Con ello, el resultado era que la aportación de de energía reactiva de estas últimas era siempre proporcional a la activa. Cunado sube o baja la producción solar o eólica, cambia también la reactiva, afectado de forma directa al sistema.
Por su parte, las centrales nucleares informan desde hace décadas de sus capacidades de control de tensión, mientras que en otros países se obliga a toda la generación (renovables incluidas) a participar en el control dinámico de tensión, manteniendo tensiones estables pese a la alta penetración de renovables.
Ahora, el nuevo P.O. 7.4 aprobado en junio, solo realiza la prestación básica. Será más adelante, una vez los fabricantes completen las homologaciones de sus instalaciones, cuando el control dinámico se aplique por completo. Definitivamente, España continuará funcionando como hasta ahora durante 2026, mientras que en el resto de Europa el control dinámico lleva implantado casi una década.
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El apagón del 28 de abril
El pasado 28 de abril se caracterizó por una alta producción renovable, mayoritariamente fotovoltaica y con baja demanda. En este contexto, la líneas de transporte van muy vacías y la red de transporte provoca que suba la tensión. Se trata de una situación que, tanto CNMC como REE, venían avisando desde hace años.
Ante esta situación, REE efectuó maniobras como cierre de líneas y desconexión de reactancias a fin de estabilizar oscilaciones. Todo ello resultó en la pérdida de la capacidad de control. Al no ser suficiente la generación convencional programada, la renovable no pudo participar de forma activa por limitaciones regulatorias, provocándose reacciones en cascada.
Más adelante, durante los días 25, 26 y 28 de septiembre, estas variaciones bruscas de tensión volvieron a repetirse. Estas oscilaciones se relacionan con el factor de potencia constante de las renovables, que provoca caídas de tensión al conectarse de forma simultánea mucha potencia fotovoltaica. Para mitigar este efecto, REE ha limitado de velocidad de cambio de las renovables, una medida que, según aelec, ralentiza la transición energética y encarece el sistema.
Las medidas que propone Red Eléctrica
REE planteó exigir respuestas instantáneas a las centrales convencionales, algo que no ha sido aprobado por CNMC y que, para aelec, no resuelve el problema de fondo. Para la sociación, la clave está en añadir las renovables al control dinámico de tensión y reforzar la red con equipos de compensación.
La propuesta de aelec
La asociación presenta una solución estructural y alineada con Europa basada en tres pilares:
- Control dinámico de tensión en todas las tecnologías.
- Instalación de forma urgente de reactancias y STATCOM en puntos críticos de la red, al igual que en otros países como Italia.
- Mantener los límites europeos de 420 kV y reforzar la coordinación entre REE, CNMC, MITERD, distribuidores y generadores.
Un problema que ya no es puntual
Desde aelec, señalan que el problema de tensión en España ya no es una anomalía puntual, sino que se trata de un problema estructural fruto de un modelo obsoleto y la cerancia de inversiones. Sostienen además que otros países ya han demostrado que permitir la participación activa de las renovables y dotar al sistema de los equipos necesarios garantiza la estabilidad en las redes. Por ello, pese a que nuestro país dispone de tecnología, experiencia y medios, falta coordinación institucional y voluntad para garantizar una red eléctrica segura y que favorezca a un buen ritmo de transición energética.
Imágenes: DepositPhotos.
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