- La medida de Red Eléctrica para contener la sobretensión amenaza con un duro golpe financiero a los productores renovables en España.
- El nuevo límite de 15 minutos en las rampas de producción pone en jaque a las plantas solares y eólicas, generando incertidumbre y pérdida de competitividad.
- Los problemas en la red eléctrica son la principal causa de los apagones
Durante los últimos meses, el sistema eléctrico español ha vivido bajo la sombra de una tensión constante. A pesar de las medidas de seguridad y los modos operativos reforzados, las oscilaciones de tensión siguen generando preocupación entre los operadores y productores.
El pasado 1 de octubre, Red Eléctrica, a través del CECRE (Centro de Control de Energías Renovables), comunicó una nueva directriz a todos los centros de control del país. El objetivo, según el operador, es claro: “reducir las variaciones bruscas de tensión” que afectan a la estabilidad del sistema. Sin embargo, la forma y el momento del anuncio han encendido las alarmas entre las empresas de energías limpias.
El nuevo límite de Red Eléctrica que cambia las reglas
La medida adoptada por Red Eléctrica consiste en alargar los tiempos de respuesta de las instalaciones renovables. Hasta hace poco, una planta eólica o solar podía pasar de cero a plena producción en apenas dos minutos. Ese margen les permitía participar activamente en los mercados de ajuste, donde la rapidez y la flexibilidad son la clave para equilibrar oferta y demanda.

Ahora, el cambio es drástico: las rampas deberán extenderse a 15 minutos para todas las instalaciones de más de 5 MW conectadas a la red de transporte desde 2018. Con ello, el operador busca ganar margen de maniobra y reducir la volatilidad eléctrica. Pero, en la práctica, el precio lo pagan las renovables.
Cada minuto adicional de espera implica menos energía vendida y menos ingresos. Según fuentes del mercado, esos 13 minutos de diferencia representan pérdidas económicas recurrentes para plantas que ya operan con márgenes cada vez más ajustados. Además, su exclusión parcial de los mercados de ajuste las deja fuera de una parte del negocio eléctrico que resultaba fundamental para su rentabilidad.
Red Eléctrica golpea el bolsillo de los productores
El anuncio cayó como un jarro de agua fría. Sin previo aviso y con apenas una semana de margen, miles de instalaciones se vieron obligadas a adaptar sus sistemas para cumplir con la nueva normativa. Las asociaciones del sector denuncian el impacto económico y técnico de una decisión que, a su juicio, no ha contado con la participación necesaria.
Y es que, al ampliar los tiempos de respuesta, las plantas renovables pierden la capacidad de competir frente a los ciclos combinados o las centrales hidráulicas, más rápidas a la hora de equilibrar la red.
En un contexto donde los precios mayoristas ya presionan a la baja y las restricciones técnicas se acumulan, esta nueva barrera agrava la situación. Las horas con precios negativos y los cortes de producción han erosionado la rentabilidad de muchas plantas, especialmente las fotovoltaicas. La decisión de Red Eléctrica, aunque busca estabilidad, puede convertirse en otro obstáculo para un sector que lucha por sostener su modelo económico.
Incertidumbre y una transición más lenta
Desde Red Eléctrica aseguran que están dialogando con los agentes implicados para aplicar el cambio de la forma menos traumática posible. El operador sostiene que la medida no excluye completamente a las renovables de los mercados de ajuste, aunque reconoce que los márgenes serán más estrechos.
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Las nuevas rampas de 15 minutos afectarán a las plantas ya conectadas, pero también a las futuras. Toda instalación que se sume a la red deberá incorporar este requisito técnico. La decisión es un duro golpe para la integración de energías limpias, con efectos que podrían prolongarse durante años. A medio plazo, la clave será encontrar un equilibrio entre la estabilidad del sistema y la viabilidad de los proyectos renovables. La tensión, tanto eléctrica como económica, está servida.

















