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El Parlamento Europeo respalda formalmente el objetivo vinculante de reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero en un 90% para 2040, tomando 1990 como año de referencia.
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El acuerdo introduce flexibilidades clave, como el uso de créditos de carbono internacionales y el retraso del nuevo sistema de comercio de emisiones ETS2 hasta 2028.
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La UE reduce un 90% su dependencia del gas ruso y acelera la transición energética en 2025
La transición ecológica en Europa acaba de recibir un nuevo y decisivo impulso. Tras la aprobación en el pleno del Parlamento Europeo, el camino hacia la neutralidad climática en 2050 queda marcado por un hito intermedio sin precedentes: una reducción del 90% en las emisiones para 2040. Esta decisión, que modifica la Ley del Clima de la UE, no solo sella un compromiso ambicioso, sino que redefine la hoja de ruta de la política energética y industrial de la próxima década. En un contexto donde la descarbonización es urgente, este marco legal pretende equilibrar la acción climática con la competitividad, un binomio crucial para el futuro del continente.
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Un objetivo climático histórico y vinculante
El pleno del Parlamento Europeo dio su visto bueno el pasado jueves a la propuesta de la Comisión Europea, estableciendo el objetivo de 2040 como un paso intermedio y legalmente vinculante. Con 379 votos a favor, la UE consolida así su liderazgo en la lucha contra el cambio climático. Esta medida se enmarca en la Ley del Clima de la UE, que ya fijaba una reducción mínima del 55% para 2030.
La consecución de esta meta no solo es una cuestión medioambiental, sino también de estrategia económica. Los eurodiputados han subrayado que la transición verde y la mejora de la competitividad de la UE deben ir de la mano. Por ello, el texto aprobado incorpora una serie de flexibilidades diseñadas para facilitar la adaptación de los Estados miembros sin renunciar al rigor.
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Flexibilidades y mecanismos clave del acuerdo
Para alcanzar esta reducción del 90% en las emisiones, el acuerdo introduce instrumentos que aportan flexibilidad y optimizan costes. Estos mecanismos son fundamentales para entender la viabilidad del plan:
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Créditos de carbono internacionales: A partir de 2036, hasta cinco puntos porcentuales de la reducción podrán lograrse mediante la adquisición de créditos de carbono internacionales de alta calidad procedentes de países socios. El Parlamento ha sido más ambicioso que la Comisión, que proponía un límite del 3%.
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Retraso del ETS2: Se pospone hasta 2028 la entrada en vigor del nuevo sistema de comercio de emisiones (ETS2), que cubrirá las emisiones de CO₂ de los combustibles en edificios y el transporte por carretera. Esta decisión ofrece un respiro para una implementación más ordenada.
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Eliminaciones de carbono nacionales: Se permitirá utilizar las eliminaciones permanentes de carbono realizadas dentro de la UE para compensar las emisiones de sectores difíciles de descarbonizar, fomentando así las tecnologías de captura y almacenamiento.
Seguimiento y revisión del objetivo de 2040
El Parlamento ha establecido un robusto sistema de seguimiento para garantizar que la UE permanece en la senda correcta. La Comisión Europea deberá presentar un informe de progreso cada dos años, evaluando aspectos críticos como:
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Los avances científicos y tecnológicos más recientes.
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El estado de las eliminaciones netas de carbono en la UE.
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La competitividad industrial internacional del bloque.
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El impacto de los precios de la energía en hogares y empresas.
En función de las conclusiones de estas revisiones, la Comisión estará facultada para proponer una enmienda a la ley, lo que podría suponer modificar el objetivo de 2040 o adoptar medidas de apoyo adicionales. Este mecanismo dota a la norma de la necesaria capacidad de adaptación ante un panorama global en constante evolución.
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Implicaciones para el sector de las energías renovables
La consecución de una reducción del 90% en las emisiones para 2040 es, intrínsecamente, una noticia positiva para el sector de las energías renovables. Este objetivo legalmente vinculante actúa como un poderoso acelerador para la inversión en:
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Energía solar fotovoltaica y eólica.
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Hidrógeno verde.
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Almacenamiento energético.
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Electrificación del transporte y la calefacción.
Además, la flexibilidad del acuerdo, al permitir el uso de créditos internacionales y eliminaciones propias, crea un ecosistema donde la innovación en tecnologías limpias será clave. Sin duda, este marco impulsará la transición energética y consolidará a Europa como un referente en la materia.
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Licenciado en Biología por la Universidad Complutense de Madrid, amante de la naturaleza tal y como deberíamos haberla conocido. Aun hay esperanza.





















¡Qué plan tan ambicioso de la UE! Reducir un 90% en emisiones para 2040 es más desafiante que resolver un crucigrama en cinco minutos. Y para darle un empujón, nos dan créditos de carbono internacionales y un retraso del ETS2. ¡Como decir préstame cinco minutos más! Aunque bueno, que los eurodiputados digan que la transición verde debe ir con la competitividad es como decir que el chocolate y la dieta son compatibles. Por lo menos, el sector renovable se alegrará, ¡a ver si la inversión en hidrógeno verde da más resultado que mi apuesta en el 7/40!