- China se pone a la cabeza de la energía solar marina con la planta fotovoltaica más grande del mundo.
- Este gigantesco proyecto reduce el uso de gas y combina la generación de electricidad con la acuicultura sostenible.
- Una empresa española y otra china proyectan una planta fotovoltaica flotante en Albania
La producción de electricidad a partir de fuentes renovables ha dado un gran salto más allá de la tierra firme. Los mares y océanos se han convertido en un escenario esencial para la generación de energía limpia, maximizando el uso del espacio disponible y reduciendo el impacto ambiental. Dentro de este contexto se encuentra una de las iniciativas más impresionantes del mundo: la instalación de una planta solar flotante sin precedentes en aguas marinas.
Está claro que las energías renovables no dejan de innovar, avanzando a pasos agigantados, y en este campo China ha tomado la delantera con un proyecto revolucionario. En esta ocasión, se trata de la mayor planta fotovoltaica marina jamás construida, una estructura que, además de generar electricidad, combina su uso con la acuicultura para aprovechar de manera eficiente el espacio marítimo.
Revolución en la energía solar marina
China ha marcado un antes y un después en la generación de energía limpia con la construcción de la planta solar más grande ubicada en el mar. Este proyecto ha sido desarrollado por la empresa estatal CHN Energy Investment Group, conocida internacionalmente como China Energy, que es todo un referente en la transición energética mundial. 
El elemento que marca la diferencia en esta infraestructura es su capacidad para integrar la producción de energía con la piscicultura, optimizando así el uso del área marítima. Al situarse en un entorno marino, está teniendo que enfrentarse a grandes retos que han requerido soluciones de lo más innovadoras en ingeniería y tecnología para su funcionamiento óptimo y sostenible a largo plazo.
Características técnicas de la megaplanta solar flotante
Ubicada en la provincia de Shandong, dentro del distrito de Kenli, esta planta fotovoltaica solar marina representa uno de los desarrollos más ambiciosos en el sector de las energías renovables. Su cercanía a la ciudad costera de Dongying, a aproximadamente ocho kilómetros, permite una conexión eficiente con la red eléctrica nacional.
La instalación se extiende sobre una superficie de 1.223 hectáreas, lo que equivale a la dimensión de una gran montaña cubierta con paneles solares. Su capacidad de generación alcanza los 1,78 GWh anuales, aunque actualmente opera a menor escala mientras se ajustan los sistemas y se optimiza su rendimiento.
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Para sostener su estructura en un entorno con tanto restos, se han instalado 2.934 paneles fotovoltaicos sobre pilotes de acero diseñados para resistir las condiciones climáticas extremas y la exposición al agua salada. Cada plataforma tiene dimensiones de 60 metros de largo por 35 metros de ancho, asegurando estabilidad y eficiencia en la captura de la energía solar.
El transporte de la electricidad generada hasta los centros de consumo se realiza mediante un avanzado sistema de transmisión que combina un cable submarino de 66 kV con una conexión terrestre. Este método minimiza las pérdidas de energía y permite abastecer tanto a comunidades costeras como a zonas mucho más alejadas en el interior del país.
Retos tecnológicos a superar
Uno de los principales inconvenientes que debe afrontar esta impresionante instalación es la acumulación de cristales de sal en la superficie de los paneles solares. Este fenómeno reduce la eficiencia en la captación de luz y, por lo tanto, la producción energética. Para mitigar este problema, se han establecido ciclos de mantenimiento frecuentes que incluyen la limpieza de los módulos con técnicas especializadas. 
Otro reto significativo es la corrosión causada por la salinidad del agua de mar, lo que obliga a sustituir regularmente ciertos componentes metálicos de la estructura. Se han probado diversas aleaciones y recubrimientos para prolongar la vida útil del sistema, aunque algunos de estos materiales resultan muy costosos. Sin embargo, la inversión en investigación sigue en marcha para encontrar soluciones que sean más duraderas y resulten más económicas.
A pesar de todos estos problemas, las pruebas en curso están arrojando resultados de lo más alentadores, y se espera que la planta alcance su máximo potencial en los próximos años, consolidándose como un modelo de referencia en la generación de energía renovable a nivel mundial.
Beneficios ambientales e impacto sostenible
El impacto positivo de esta megaestructura en el medioambiente es innegable. Al entrar en funcionamiento a plena capacidad, se prevé una reducción significativa en el uso de combustibles fósiles. Se estima que el proyecto permitirá ahorrar aproximadamente 500.000 toneladas de carbón anuales, evitando la emisión de 1,34 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.
Este avance representa un gran paso adelante en la lucha contra el cambio climático y el cumplimiento de los compromisos internacionales en materia de energías limpias. Además, al incorporar prácticas de acuicultura en su diseño, esta iniciativa demuestra que es posible combinar la producción de energía con otras actividades económicas sin comprometer la sostenibilidad de los ecosistemas marinos.
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