- Japón vuelve a apostar por la energía nuclear con un nuevo proyecto tras Fukushima.
- El reactor SRZ-1200 de Mitsubishi encabeza el plan, con énfasis en la seguridad y la eficiencia.
- La batalla por Almaraz: Gobierno y eléctricas se enfrentan por el futuro de la central nuclear extremeña
La compañía eléctrica Kansai Electric Power ha decidido moverse. Tras años de cautela tras la catástrofe de Fukushima en 2011, la empresa ha iniciado formalmente los estudios para levantar un nuevo reactor nuclear en la central de Mihama, ubicada en Fukui, al oeste de Japón. Este movimiento representa la primera iniciativa real hacia la construcción de un nuevo reactor desde el desastre que marcó a fuego la política energética japonesa.
Desde el Gobierno ya se apuntaba que la seguridad energética nacional no podía sostenerse únicamente con fuentes externas. Japón ha seguido dependiendo de los combustibles fósiles importados, con costes e incertidumbres crecientes. En ese contexto, el anuncio de Kansai Electric abre un nuevo capítulo que podría reactivar el protagonismo nuclear en el país, aunque con matices y condiciones claras.
La energía nuclear, otra vez en el centro
El nuevo proyecto tiene un objetivo claro: sustituir las instalaciones más antiguas de Mihama por un reactor más moderno y eficiente. La elección tecnológica ya está definida: el SRZ-1200, un reactor de agua ligera avanzada desarrollado por Mitsubishi Heavy Industries, en colaboración con varias compañías eléctricas, entre ellas Hokkaido Electric Power. Esta propuesta busca conjugar seguridad, viabilidad económica y sostenibilidad.
El plan no parte de cero. Desde 2010, Kansai Electric venía considerando la posibilidad de reemplazar su reactor número 1 en Mihama. Pero tras el desastre de Fukushima en 2011, la evaluación se congeló y, finalmente, en 2015, se optó por desmantelar los reactores 1 y 2 de esa central. Ahora, el escenario es otro y las urgencias también: Japón se enfrenta a un posible déficit nuclear que podría afectar el suministro eléctrico en los próximos años.
El inicio de los estudios técnicos implica análisis del terreno, revisión geológica y consultas con las comunidades cercanas. Algo a tener muy en cuenta en un país donde la sensibilidad hacia lo nuclear sigue muy presente. “Teniendo en cuenta el rendimiento general de los costes, la operación de la planta y el cumplimiento de las nuevas regulaciones, consideramos que el reactor de agua ligera avanzado SRZ-1200 es la opción más realista”, explicó Hiroaki Kitaura, responsable del área nuclear de Kansai Electric.
Inversión, financiación y plazos sin fechas
Por el momento, no se ha puesto sobre la mesa ninguna cifra oficial sobre cuánto costará levantar esta nueva unidad. Kansai Electric tampoco ha dado detalles sobre fechas estimadas ni plazos concretos. Lo que sí se sabe es que el financiamiento vendrá por distintas vías: bonos, préstamos u otras fórmulas según convenga en cada etapa. Lo que queda descartado, por ahora, es una ampliación de capital mediante acciones.
El paso que da Kansai Electric no es casual. Actualmente, esta compañía es la que opera el mayor número de reactores en funcionamiento en Japón. Su experiencia, por tanto, juega a su favor. Pero el desafío no es sólo técnico o económico: el factor fundamental radica en lograr la aceptación social. Después de Fukushima, toda nueva obra nuclear pasa por un filtro doble: regulatorio y ciudadano.
El ministro de Economía, Comercio e Industria, Yoji Muto, lo dejó claro al declarar que “es necesario reconstruir con reactores de próxima generación, basándose en la premisa de garantizar la seguridad y ganar comprensión local, para asegurar fuentes de energía descarbonizadas”.
Fukushima como referencia nuclear obligada
Aunque han pasado más de catorce años desde el desastre de Tokyo Electric Power, su sombra sigue presente. En aquel momento, Japón contaba con 54 reactores operativos. Hoy apenas una decena está en funcionamiento, con capacidad total de unos 12 gigavatios. Muchos otros están en proceso de renovación de licencias para adaptarse a los estándares impuestos tras el accidente.
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El recuerdo de Fukushima no ha impedido que el país retome el camino nuclear, pero sí ha establecido nuevas reglas. Cada avance se da con pasos medidos y bajo un estricto marco de control. Esa cautela también se refleja en el proyecto de Mihama, donde la decisión no es construir ya, sino comenzar por estudiar todas las variables posibles.
De concretarse, este nuevo reactor sería el primero en construirse en Japón tras más de una década de paralización en la expansión de su capacidad nuclear. La vuelta a este tipo de energía no es casual: el equilibrio entre seguridad, costes y transición energética se ha vuelto una prioridad.




















