- España sigue con menos del 3 % de interconexión eléctrica, muy lejos del 10 % mínimo fijado por la Unión Europea.
- El atasco genera ingresos para Red Eléctrica Española, pero también pérdidas para consumidores y renovables.
- Aelec señala fallos de Red Eléctrica como causas principales del apagón del 28 de abril
España sigue funcionando como una “isla eléctrica” en pleno siglo XXI. La interconexión eléctrica con Europa apenas existe y eso nos cuesta dinero, energía y oportunidades. Mientras tanto, Red Eléctrica Española se lleva más de 2.676 millones de euros en rentas por congestión. ¿Cómo es posible? Te lo explicamos con datos, y sin rodeos, gracias a un informe elaborado por papernest.es con datos de Red Eléctrica Española (REE), Operador del Mercado Ibérico de Energía (OMIE), Boletín Oficial del Estado (BOE) y Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo.
Para empezar, el sistema está tan saturado que en lugar de conectar más, seguimos cobrando por no poder hacerlo. Y eso tiene efectos reales: precios más altos, energía renovable desperdiciada y un mercado eléctrico que no puede competir.
¿Por qué seguimos “desenchufados” de Europa?
Desde 2007, España apenas ha conectado su red eléctrica con la del resto del continente. La única salida real es por Francia, y esa interconexión eléctrica lleva años saturada. Mientras tanto, los intercambios con Portugal no bastan. Resultado: somos una especie de isla energética dentro de Europa, y eso tiene consecuencias.
Una de ellas se llama rentas de congestión: cuando no se puede intercambiar electricidad por falta de capacidad, surgen diferencias de precio entre países. Esas diferencias generan ingresos que se reparten los operadores, como REE en el caso español. Desde 2007, se ha llevado más de 2.676 millones de euros, según datos del informe de papernest.es, basado en fuentes oficiales como REE, OMIE, BOE y la legislación europea.
¿A dónde va ese dinero? Según las normas, tiene que reinvertirse en mejorar la red eléctrica, pero el problema sigue ahí. Cuanta más congestión, más ingresos. ¿Ves el círculo vicioso?
La interconexión eléctrica genera ganancias millonarias, pero a costa de los consumidores
Mientras REE cobra por los atascos, los ciudadanos pagan más en la factura de la luz. ¿Por qué? Porque al no poder importar energía más barata de otros países cuando aquí escasea, los precios suben y se mantienen altos. Y eso no es todo.
Cuando hay exceso de producción renovable, como en días de mucho sol o viento, no se puede exportar el sobrante por falta de capacidad. Resultado: energía verde tirada a la basura, productores desanimados y precios que se desploman sin sentido.
Además, la falta de competencia también perjudica. Si no hay intercambio fluido con otros países, el mercado se vuelve menos eficiente y los consumidores acaban pagando la diferencia. En resumen: menos conexión, más gasto y más frustración.
El proyecto estrella de interconexión eléctrica lleva años de retraso
Para acabar con este aislamiento, Europa y España impulsaron una gran interconexión eléctrica submarina con Francia, por el Golfo de Vizcaya. Se anunció hace años y promete añadir 2.000 MW de capacidad. Pero hay un problema: no estará lista hasta al menos 2028.
¿Qué está pasando? Obstáculos de todo tipo: protestas vecinales, trabas ambientales, falta de acuerdo entre países y una burocracia interminable. Francia, por ejemplo, ha paralizado proyectos por presión ciudadana. Y soterrar cables o pasarlos bajo el mar cuesta mucho más que tender líneas por el aire.
Además, nadie quiere pagar más de lo que cree que le corresponde. España y Francia no siempre se ponen de acuerdo sobre quién debe asumir los costes, y eso retrasa todo aún más.
Un rompecabezas que necesita solución urgente
La situación no es nueva, pero sigue sin resolverse. Y mientras tanto, España sigue perdiendo energía renovable, competitividad y dinero. Las rentas de congestión son una señal clara: el sistema no da para más. Según la legislación europea, ese dinero debe destinarse a reforzar la red. Pero si después de 2.676 millones seguimos igual, algo no está funcionando, aseguran desde Papernest.
¿Soluciones? Estas son las claves:
- Acelerar las obras de interconexión eléctrica, como la del Golfo de Vizcaya.
- Reducir la burocracia que frena los proyectos durante años.
- Repartir mejor los costes entre los países implicados.
- Asegurar que las rentas de congestión se usen realmente para desbloquear el sistema.
Porque no se trata sólo de cifras técnicas o normativas europeas. Se trata de poder enchufar España a Europa de verdad, aprovechar la energía que tenemos y no seguir pagando de más por una red que se quedó obsoleta.




















