- Europa apuesta por el hidrógeno, sin mucho éxito, para reducir las emisiones de su infraestructura gasista.
- España, con proyectos como el H2Med, se sitúa en el segundo puesto, sólo por detrás de Alemania, entre los países líderes que planean desarrollar nuevas tuberías de hidrógeno.
- Green Gas Mobility Summit constata la importancia del hidrógeno y el biometano para la descarbonización
Un nuevo análisis de Global Energy Monitor (GEM), empresa especializada en desarrollar y analizar datos sobre infraestructura, recursos y usos energéticos, pone de manifiesto que la gran mayoría de los planes europeos para integrar hidrógeno en infraestructuras de gas aún no han avanzado más allá de la etapa inicial. A pesar haber sido anunciados, el desarrollo real sigue siendo escaso, lo que plantea dudas sobre la viabilidad y el compromiso real con esta transición energética.
El informe examina en profundidad la situación de las centrales eléctricas, los terminales de gas natural licuado (GNL) y los gasoductos, destacando la desconexión entre los planes estratégicos y la realidad económica y tecnológica de este combustible. Aunque el hidrógeno renovable se perfila como una alternativa esencial en Europa para reducir emisiones en sectores industriales, los proyectos actuales podrían estar más alineados con intereses del sector fósil que con una verdadera transformación energética.
Europa: avance lento y proyectos sin concreción
Los datos recopilados revelan que en Europa existen 96 centrales eléctricas de gas con una capacidad de 44,6 gigavatios (GW) que contemplan la posibilidad de operar con hidrógeno. Sin embargo, la mayoría de estas iniciativas aún no han pasado de la fase de planificación. En algunos casos, se han iniciado pruebas piloto con pequeñas proporciones de hidrógeno, pero el grueso de la capacidad instalada sigue sin desarrollo tangible.
Las inversiones necesarias para que estas plantas puedan operar con hidrógeno limpio son considerables. Hasta la fecha, muchas no cuentan con un plan de financiamiento definido. Sin fechas de inicio claras ni acuerdos sólidos para el suministro de hidrógeno verde, estos proyectos siguen dependiendo de la infraestructura y los mercados de gas fósil.
En el caso de las terminales de gas natural licuado (GNL), doce proyectos han sido planteados para adaptarlas a la importación de derivados del hidrógeno. No obstante, ninguno ha iniciado su construcción ni ha tomado decisiones firmes de inversión. La incertidumbre en torno a la producción y el transporte de hidrógeno renovable en Europa sigue siendo un obstáculo importante para su desarrollo.
Gasoductos en Europa: expansión con muchas incógnitas
La red de transporte de hidrógeno en Europa se encuentra en una fase de planificación muy ambiciosa, con hasta 23 gasoductos que sumarían más de 50.000 kilómetros de extensión. Esta cifra representa un crecimiento del 40% respecto al año anterior. Sin embargo, la viabilidad de estas infraestructuras sigue siendo incierta.
Los proyectos han sido divididos con tres enfoques principales: la construcción de nuevos gasoductos, la conversión de los existentes y una combinación de ambas estrategias. La adaptación de tuberías diseñadas originalmente para gas fósil debe afrontar importantes retos técnicos. Entre otros, que el hidrógeno es más liviano y puede generar problemas de seguridad en infraestructuras no preparadas para su uso.
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La Comisión Europea ha incluido en su última lista de Proyectos de Interés Común 22.394 kilómetros de gasoductos habilitados para hidrógeno, ofreciendo incentivos financieros y permisos acelerados. Sin embargo, algunas de estas iniciativas parecen responder más a la continuidad del modelo gasista que a una verdadera apuesta por el hidrógeno renovable.
El único gasoducto en construcción en este momento confirma la lentitud del proceso. Mientras tanto, la expansión de terminales de GNL ha comenzado a perder impulso. Aunque en 2023 se inauguraron cinco grandes proyectos con una capacidad total de 28.700 millones de metros cúbicos anuales, el número de nuevas propuestas ha caído drásticamente. Actualmente, sólo hay un proyecto adicional planteado para 2024.
Riesgo de inversiones innecesarias
El panorama general indica que Europa podría estar destinando recursos a infraestructuras que no están en línea con la reducción efectiva de emisiones. La Agencia Internacional de Energía ha advertido sobre el desfase entre la planificación de proyectos de producción de hidrógeno renovable y el crecimiento acelerado de infraestructuras gasistas.
A medida que la demanda de gas en Europa empieza a descender, los proyectos en desarrollo podrían convertirse en inversiones poco rentables. Destinar fondos públicos y privados a infraestructuras con un futuro incierto podría comprometer la transición energética en lugar de impulsarla.
Para lograr una integración real del hidrógeno renovable, es fundamental que los proyectos cuenten con bases sólidas en términos de financiamiento, tecnología y políticas de descarbonización. La apuesta por una economía del hidrógeno debe estar totalmente en línea con un modelo energético sostenible. También debe convertirse en una estrategia para prolongar la dependencia de los combustibles fósiles.
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