- España paga la electricidad más barata, pero el esfuerzo salarial por la factura eléctrica supera la media europea.
- Aunque los precios bajan, los sueldos hacen que la luz siga pesando más en el bolsillo español.
- Las renovables se consolidan: el 50% de la electricidad en España provino de energías limpias en octubre
En los últimos años, España ha logrado situarse entre los países europeos con el precio de la electricidad más reducido. Sin embargo, el dato esconde una realidad menos favorable para los hogares: la factura pesa más en el salario que en otras economías del continente.
Según los datos analizados por la empresa Hello Watt, en septiembre de 2025 el precio medio de la electricidad en España se situó en 21,77 céntimos por kWh, impuestos incluidos. Esto coloca al país muy por debajo de países como Alemania, Reino Unido o Francia. Pero el alivio que reflejan los números no llega con la misma fuerza a los bolsillos.
La combinación de sueldos más bajos y un mercado energético todavía sensible a la estacionalidad hace que el gasto mensual en la electricidad tenga un impacto mayor. En otras palabras: el recibo puede ser más barato, pero para el ciudadano medio sigue siendo un gasto que se nota.
El contraste entre el precio de la electricidad y el salario
El estudio muestra que los hogares españoles destinan el 4,38% de su salario medio neto al pago de la electricidad. Esta cifra coloca al país como el tercero de Europa donde el esfuerzo relativo es mayor, sólo por detrás de Alemania e Italia.
Resulta llamativo que naciones con precios más altos, como Países Bajos (3,24%) o Reino Unido (3,54%), dediquen una porción menor de sus ingresos a la luz. El motivo principal es la brecha salarial: el salario medio en España ronda los 1.450 euros mensuales, una cantidad notablemente inferior a la de sus vecinos del norte.
Así, la paradoja española se explica por la relación entre poder adquisitivo y coste energético. Mientras otros países compensan el precio con sueldos más elevados, en España la combinación de salarios contenidos y cargas fiscales convierte el ahorro en una ilusión relativa.
Un mercado estable, pero con obstáculos fiscales
Durante el año 2025, el mercado eléctrico europeo ha mostrado cierta calma. Las variaciones han sido moderadas, con subidas en los meses fríos y descensos en primavera. En España, sin embargo, los cambios estacionales se han notado más que en otros países, en parte por el incremento del consumo residencial y por la caída temporal de la producción renovable.
Descubre cómo evitar las facturas de luz infladas este otoño con un simple ajuste
A esto se ha sumado un factor clave: la vuelta del IVA al 21%, que ha elevado el precio final pagado por los consumidores. Incluso con los precios mayoristas estabilizados, el incremento fiscal ha hecho que la factura de 2025 sea más alta que la de 2024.
El apagón registrado en abril también dejó su huella en los precios. Aunque fue puntual, generó tensiones en el mercado y obligó a importar energía a precios superiores. Estos episodios demuestran que, pese al avance de las renovables, la dependencia de la red y la fiscalidad siguen marcando el resultado final del recibo.
Qué pueden hacer los consumidores respecto al pago de la electricidad
Danny Salazar, director general de Hello Watt en España, lo resume así: “España ha demostrado que puede mantener precios bajos y un mercado eléctrico competitivo, pero nuestro análisis muestra que, aunque el precio absoluto sea reducido, las familias siguen destinando una parte importante de su salario a la luz. Por eso, planificar la tarifa, hacer un uso más eficiente de la energía y tomar el control de la factura eléctrica resulta clave para reducir el impacto de las subidas estacionales y mejorar el presupuesto doméstico”.
Cambio de tramos en el mercado eléctrico: así afecta a la factura de luz de los hogares
Los expertos coinciden en que elegir la tarifa más adecuada según los hábitos de consumo es la medida más eficaz para reducir el gasto mensual. Ajustar la potencia contratada, controlar los horarios de uso o aprovechar los tramos de menor coste puede suponer un alivio significativo a fin de mes.
El reto ahora pasa por equilibrar el ahorro energético con una mayor conciencia sobre el consumo diario. Aunque las políticas de transición ecológica han favorecido una electricidad más barata, el verdadero desafío es que ese beneficio se traduzca en un menor esfuerzo económico real para los ciudadanos.
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