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Diez consejos para usar el aire acondicionado sin derrochar energía

Diez consejos para usar el aire acondicionado sin derrochar energía
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La utilización del aire acondicionado es un gran recurso para mantener la temperatura de la oficina o de nuestra vivienda a unos niveles saludables en los que el organismo no sufra los impactos de las olas de calor en estos meses de verano. Sin embargo, a la hora de usarlo, hay que recordar que, al contrario de los tradicionales métodos naturales para combatir el calor el uso de aire acondicionado gasta energía, lo que afecta a nuestros bolsillos y al medio ambiente. Te damos hoy diez consejos sobre cómo usarlo de manera más eficiente.

1.- Ten en cuenta las dimensiones de la habitación

Antes que nada, su instalación. El Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía, IDAEte recomienda que tengas en cuenta las dimensiones de la estancia o estancias en las que quieras disfrutarlo para saber las necesidades que requerirá el sistema. A la hora de elegir un aparato puedes recurrir al buscador que ofrece el Instituto en su web, por ejemplo, seleccionando la capacidad frigorífica (potencia en kW) que deseas. Ten en cuenta también que entre las unidades interiores que colocas no se genere corriente.

2.- Una diferencia con el exterior de más de 12º C no es saludable

Poner una temperatura inferior a la deseada como idea para climatizar rápidamente la casa no es lo adecuado, según advierte el IDAE en su cuenta de twitter, en la que explica que la temperatura ideal de climatización en verano debe oscilar entre los 24 y 26 grados. Además, por cada grado que se disminuya el consumo de luz puede aumentar un 8%, según las estimaciones de Junkers, marca del Grupo Bosch.

3.- Dirige el flujo del aire hacia arriba

Si diriges el flujo de aire frío hacia el techo de la estancia que quieras enfriar orientando las rejillas hacia la parte superior conseguirás una mejor distribución del aire en la estancia. Aunque a menudo se tenga la sensación de mayor frescor si el aire nos da directamente lo cierto es que la densidad del aire frío hace que éste baje desde arriba y remplace al aire caliente que invade la estancia y que, a su vez, tiende a subir, con lo que la sensación térmica será mucho más agradable y el frío estará más repartido por toda la habitación.

4.- Cumple con el mantenimiento periódico

Aunque parezca que no, influye en el funcionamiento y, por tanto, en la eficiencia y el gasto. El IDAE recuerda en su blog que “el RD 238/2013 donde se modifican algunos artículos e instrucciones técnicas del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) indica las periodicidades de las operaciones de mantenimiento de equipos de aire acondicionado, que van desde cada 4 años en las viviendas con potencia térmica inferior a 12kW, a la revisión mensual en locales de todo tipo con potencia térmica superior a 70kW”.

Junkers recomienda tener los filtros siempre limpios, ya que el empleo de unos filtros sucios obliga al aparato a consumir más energía. Para ello, deberán limpiarse cada 6 meses, entre cada cambio de estación.

5.- ¡No dejes que el frío se escape!

El blog del IDAE recuerda también que cuando estés usando el aire acondicionado “debes evitar mantener puertas o ventanas abiertas para eliminar pérdidas que conllevan consumos más elevados“. Para ello, Junkers recomienda “ventilar el hogar cuando esté anocheciendo o durante la noche, contribuye a mantener el interior más fresco aprovechando que la temperatura ambiente es más baja. Además, en días de máximas temperaturas es importante que el hogar se mantenga cerrado para evitar la entrada del aire caliente“.

6.- Atiende al etiquetado energético

Así evitarás elegir en tu compra soluciones más económicas que, sin embargo, consumen más y resultan más caras a largo plazo. Todos los equipos domésticos tienen una etiqueta energética que califica su eficiencia de la A a la D . Elige los más eficientes.

7.- Si es posible, prográmalo

Programar el aire acondicionado para que arranque cuando cuando todavía no estás en o un poco después te permitirá mantener la casa o la oficina a una temperatura estable sin que tengas que someterla a cambios bruscos para compensar la pérdida de frío o la acumulación de calor.

8.- Acondiciona tu vivienda para que sea más eficiente

Un buen aislamiento es fundamental para que tengas que usar menos el aire y para que cuando lo uses no se te escape el frío. Las ventanas y puertas que cierran herméticamente evitan la salida de aire frío y la entrada de aire caliente y las paredes pintadas de color claro absorben menos calor, explica Junkers. Asimismo, en las horas en las que el sol incide sobre la vivienda, protegerla con toldos y cerrar las persianas o correr las cortinas, hará que entren menos luz y calor, añade.

9.- Cuidado con los gases refrigerantes

Es importante tal y como recuerda el IDAE que un profesional retire el equipo cuando ya no lo quieras ya que funciona con gases refrigerantes que se pueden liberar y que son contraproducentes para tí y para el medio ambiente. Además, como todo aparato eléctrico puede tratarse como residuo y entrar en el circuito del reciclaje.

10.- Recurre a la opción “eco” 

Tal y como acoseja la OCU, esta opción ofrece ajustar automáticamente la potencia elevando la temperatura así activar el modo “aleteo”, que permite distribuir mejor el flujo de aire.

 

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