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Al calor de la industria

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Javier Rodríguez defiende en este artículo que por sus contribuciones a la eficiencia energética, a la descarbonización y a la competitividad industrial, mantener y potenciar la cogeneración es una receta con garantía de éxito para el país, para la industria y para el empleo. 

De cumplirse las expectativas que se anuncian para nuestra economía -2,5% de crecimiento-, supondrían cuatro años consecutivos de buena racha. De seguir así, en 2017 superaríamos el PIB previo a la crisis de 2008, pero eso sí con 2,2 millones menos de empleos.

La industria también se encamina este año a conseguir cuatros ejercicios continuados de alzas en producción y empleo -la manufacturera mantiene 2,2 millones de puestos de trabajo. Así que, aunque a un ritmo menor que el resto de la economía y con un largo recorrido hasta recuperar toda su fuerza, nuestra industria camina hacia su ansiada meta de aportar el 20% del PIB. Claro está que para ello debe acelerar el paso.

“La energía es imprescindible para fabricar, competir y exportar desde España, a más industria más energía, más exportaciones, más empleo”.

En la sociedad española, el aprecio por la industria es unánime; el diálogo por la industria y por su
potenciación suscita ilusión, interés y acuerdo general porque la industria es la que crea y mantiene mayor volumen de puestos de trabajo estables y de calidad, contribuyendo a la dinamización económica, a cobrar nuestras futuras pensiones, generando riqueza, I+D+i y una larga lista de beneficios sociales. El interés de la industria es de interés general y viceversa.

Los que llevamos muchos años trabajando en la industria recordamos que no siempre ha existido esta actual sintonía sobre su priorización, por eso nos sentimos más optimistas ahora que visualizamos que, además de ser una potencia turística y de servicios, también los españoles podemos atinar desarrollando una mayor actividad industrial. Tal vez porque en la crisis hemos sido el país de Europa que más industria ha perdido, nuestra sociedad e instituciones han reaccionado con más fuerza -cuando perdemos algo es cuando de verdad empezamos a valorarlo en su justa medida.

Las industrias vertebran al país en todos los ámbitos y su priorización es cuestión de Estado.

La industria de la energía y la industria manufacturera se dan la mano, son consustanciales. Con energía se transforman las materias primas en productos industriales y es la demanda de las industrias manufactureras la que ejerce de motor de la demanda energética. En la industria se consume un tercio de la electricidad total y dos tercios del gas natural por valor anual de unos 10.000 millones de euros.

industria

Fuente: Acogen

Son múltiples las actividades industriales que comparten el carácter de ser intensivas energéticamente, bien porque consumen grandes cantidades de electricidad –las electrointensivas-, o porque son intensivas en consumo de calor, o por requerir sustancialmente ambos. La energía es imprescindible para fabricar, competir y exportar desde España, a más industria más energía, más exportaciones, más empleo.

La industria en la que el calor es primordial

Los cogeneradores somos 600 industrias en las que el calor se constituye en factor primordial de los procesos de fabricación –alimentación, papel, química, cerámica, textil, refino… –, y que suman el 20% del PIB industrial del país con unos 200.000 empleos.

Aunque las industrias cogeneradoras también consumen electricidad –5% del total nacional-, es precisamente la demanda de calor la que hace posible que se emplee la cogeneración, una técnica de alta eficiencia energética, promovida por la Unión Europea y presente en todo el mundo, para producir conjuntamente calor y electricidad, ahorrando así energía y emisiones. Las cogeneraciones industriales españolas producen el 10% de la electricidad del país, empleando primordialmente el 22% de todo el gas natural consumido en España.

La cogeneración es clave, tanto para la política energética como para la política industrial; en energía, porque para conseguir los objetivos de ahorro y descarbonización, las aportaciones de la cogeneración permiten equilibrar la balanza de importaciones entre el 1 y el 2% y evitan emitir anualmente entre 1 y 2 millones de toneladas de CO2.

“Por sus contribuciones a la eficiencia energética, a la descarbonización y a la competitividad industrial, mantener y potenciar la cogeneración es una receta con garantía de éxito para el país, para la industria y para el empleo”

Además, la cogeneración mejora la eficiencia en costes de las redes de transporte y distribución y aporta estabilidad a los mercados energéticos tanto en el mercado eléctrico -donde aporta electricidad de base y distribuida en los puntos y en todas las horas de consumo con garantía de potencia y estabilidad-, como en el mercado gasista.

En política industrial, la cogeneración aporta competitividad a la industria intensiva en calor, que exporta más del 50% de sus productos.

Por sus contribuciones a la eficiencia energética, a la descarbonización y a la competitividad industrial, mantener y potenciar la cogeneración es una receta con garantía de éxito para el país, para la industria y para el empleo. Para que sea así es preciso tener un horizonte regulatorio a medio y largo plazo que permita acometer las necesarias inversiones asociadas a la continuidad de su vida útil.

Acuerdos en política energética

Los partidos políticos y el Gobierno lo están teniendo difícil en esta legislatura para alcanzar acuerdos en política energética por lo que sería acertado encontrar puntos comunes que permitiesen avanzar y generar confianza. Y un punto común en el que orientar la política energética puede y debe ser la industria.

“Puede ser que ésta sea la legislatura de la industria y, de su mano también, la legislatura de un pacto por la energía.”

En la declaración de los Agentes Sociales instando al desarrollo de un Pacto de Estado por la Industria (noviembre de 2016), se dice: “es imprescindible que, de forma prioritaria, se desarrolle, programe y regule una POLÍTICA ENERGÉ TICA estable que permita garantizar el suministro energético a un precio competitivo, que atienda a la necesaria reestructuración de nuestra Industria y economía, que prime la investigación, el desarrollo y la innovación de nuevas tecnologías sostenibles, que impulse la independencia energética española con el desarrollo de energías renovables, la cogeneración, y los recursos autóctonos, y que preserve los sistemas de gestión de la demanda.

Aquello que afecta a la industria en el ámbito de la energía debe ser una prioridad política de quienes gobiernan y debe abordarse desde la óptica empresarial, entendiendo el compromiso con las inversiones, el necesario control presupuestario y por supuesto desde la eliminación del déficit, el desarrollo de los mercados, la evolución de la fiscalidad energética y ambiental, la eficiencia energética y el empoderamiento de los consumidores, específicamente desde el papel como consumidores activos que la UE otorga a las industrias en su “Winter Package”.

Es acertado que, en materia de política energética, nuestros gobernantes y políticos se refieran y preocupen continuamente por el ciudadano, especialmente en esta transición energética que va a ser larga, pero también lo es que tengan en mente a la industria que es una prioridad. Puede ser que ésta sea la legislatura de la industria y, de su mano también, la legislatura de un pacto por la energía.

Empecemos por lo que nos une y nos potencia. Hagan realidad la energía que nuestra industria necesita, en su mano lo tienen.

Javier Rodríguez,
Director General de ACOGEN
Asociación Española de Cogeneración

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