- El país atraviesa una saturación del sistema eléctrico que afecta a la vivienda, la industria y el transporte. Las propuestas buscan activar la inversión, revisar el marco regulatorio y evitar que la red siga bloqueada.
- La falta de capacidad en redes eléctricas limita proyectos esenciales en Madrid y otras zonas de España. Los expertos advierten que el sistema requiere un nuevo equilibrio económico para crecer.
- La red eléctrica estalla en noviembre: el 87% de los puntos de conexión, colapsados
Durante una jornada celebrada el pasado día 3 de diciembre en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid (ETSII-UPM) organizada por Energía y Sociedad y la ETSII-UPM, voces del sector energético, urbanístico e industrial dibujaron una radiografía compleja: la red de distribución del sistema eléctrico está al borde del colapso en gran parte del país. La saturación afecta directamente a iniciativas empresariales, a los planes urbanísticos y a los servicios esenciales. Según los análisis expuestos por las empresas PwC y EY, el debate es técnico y estratégico para la economía española.
Los datos reflejan una tensión creciente. El 87% de los nudos de distribución se encuentran saturados. Esto se traduce en retrasos, denegaciones de acceso y una lista creciente de proyectos paralizados. Varias intervenciones durante la jornada apuntaron a la misma cuestión: sin mayor capacidad en la red eléctrica y sin un marco económico que haga viable su renovación, España corre el riesgo de perder actividad industrial, desarrollo urbano y oportunidades tecnológicas.
Un sistema eléctrico al límite que impacta en la economía
La saturación de la red está frenando operaciones que van desde nuevas fábricas hasta expansiones hospitalarias. En Madrid, por ejemplo, existen varios proyectos urbanísticos con decenas de miles de viviendas paralizadas por falta de acceso eléctrico. También un hospital del sur de la comunidad autónoma ha visto bloqueada la instalación de tecnología electrointensiva de última generación. Casos similares se repiten en centros de datos, industrias ya instaladas y proyectos de transporte electrificado.

La empresa PwC describió la situación como un cuello de botella que afecta a sectores clave. Su diagnóstico insiste en que el ritmo de inversión actual no basta para atender la demanda futura asociada a electrificación, digitalización y crecimiento industrial. Subrayaron además que la tasa de retribución propuesta por la CNMC está por debajo del consenso de analistas e inversores, que consideran necesario un 7,5% para cubrir costes financieros, inflación y riesgos asociados a nuevas infraestructuras.
Esta brecha regulatoria complica la entrada de inversión privada y retrasa la ampliación de la red. Según las conclusiones expuestas, mantener la situación actual del sistema eléctrico pone en riesgo la atracción de nueva industria y afecta a la competitividad frente a otros países europeos que disponen de marcos más favorables.
España, a la cola en costes de red
El informe presentado por la compañía EY añadió una perspectiva de lo más relevante: España figura entre los países europeos con menor coste por cliente en redes de distribución. Su estudio refleja que el coste español es 2,4 veces inferior al de Alemania y 2,3 veces inferior al de Francia. En el grupo de países con más de 10 millones de clientes, España es el que registra el coste más bajo.
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A pesar de esta eficiencia relativa, el entorno retributivo no está incentivando nuevas inversiones. Según se explicó, ese equilibrio económico termina trasladándose a la calidad del servicio, la modernización tecnológica y la capacidad para responder ante eventos extremos, como ocurrió durante la DANA en Valencia. Representantes del sector alertaron de que los recortes previstos en mantenimiento pueden aumentar la vulnerabilidad del sistema eléctrico.
La comparativa europea ofrece una conclusión clara: un coste bajo no equivale a una red preparada para el futuro. Para que la electrificación avance, la estructura de ingresos debe ajustarse al esfuerzo inversor que exige ampliar y adaptar las infraestructuras.
Sectores que ya sufren la saturación del sistema eléctrico
Las organizaciones presentes coincidieron en que los problemas de conexión no son casos aislados. ASPRIMA señaló que sólo se aprueba el 14% de las solicitudes de acceso presentadas por promotores urbanísticos. Ese bloqueo se traduce en retrasos prolongados y en incertidumbre para proyectos que, en muchos casos, ya tienen financiación y terrenos disponibles.
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AEDIVE denunció además que la red actual del sistema eléctrico limita el despliegue de puntos de recarga en vías interurbanas. A ello se suman procesos burocráticos que ralentizan la instalación de infraestructura para el vehículo eléctrico. El sector reclama ajustes fiscales, de mercado y regulatorios que permitan avanzar más rápido en movilidad eléctrica.
Por su parte, la Asociación para la Transición Energética y AELEC coincidieron en que la saturación y la falta de una retribución alineada con Europa están frenando la entrada de 11 GW solicitados por la industria, gran parte de ella nueva y decidida a instalarse en España. Sin un marco claro, advirtieron, los proyectos estratégicos pueden desviarse hacia otros países con mayor capacidad de red y menor incertidumbre normativa.

















