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Science contra Trump: la revista científica sitúa el crecimiento de las energías renovables como el gran avance de 2025, en un contexto de retroceso político en Estados Unidos.
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La expansión de la energía solar y eólica, liderada por China y acelerada en el Sur Global, marca un punto de inflexión en la transición energética mundial.
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La comunidad científica internacional vuelve a colocar a las energías renovables en el centro del debate energético y político. En su balance anual, Science destaca el crecimiento global de la solar y la eólica como el gran hito de 2025, una decisión que también puede leerse como un aviso a la administración Trump, en plena ofensiva contra estas tecnologías en Estados Unidos.
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Un punto de inflexión para la energía renovable mundial
El artículo de Science describe 2025 como el año en que el avance de las renovables dejó de ser una promesa para convertirse en un hecho estructural. Según datos de Ember, las energías renovables superaron al carbón como fuente de electricidad a nivel mundial, un hito histórico para el sistema energético.
Además, el crecimiento de la energía solar y eólica fue suficiente para cubrir todo el aumento de la demanda eléctrica global durante la primera mitad del año. Este dato refuerza la idea de que la transición energética ya no depende solo de objetivos climáticos, sino de su competitividad económica.
La revista subraya que el abaratamiento de estas tecnologías ha cambiado por completo las reglas del juego. Hoy, la electricidad renovable es la opción más barata en gran parte del mundo, algo impensable hace apenas una década.
China, el gran motor del cambio energético global
Uno de los ejes centrales del análisis es el papel de China como potencia industrial de las renovables. El país concentra alrededor del 80 % de la producción mundial de células solares, así como cerca del 70 % de turbinas eólicas y baterías de litio.
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Esta capacidad industrial ha generado un círculo virtuoso: más producción, menores costes y mayor despliegue global. El resultado es que las renovables ya representan más del 10 % de la economía china, al tiempo que reducen su dependencia histórica del carbón.
Science destaca que la expansión de grandes parques solares y eólicos ha transformado el paisaje energético del país, desde los desiertos del oeste hasta las zonas costeras. Un modelo que, con matices, empieza a replicarse en otras regiones del mundo.
El mensaje implícito de Science contra Trump
Más allá del análisis energético, el reconocimiento de Science encierra una lectura política clara. Mientras la revista científica celebra el avance global de las renovables, la administración Trump ha intensificado su discurso contra la energía solar y eólica, impulsando barreras comerciales y defendiendo el regreso del carbón.
El contraste es evidente. Mientras China, Europa y muchos países del Sur Global aceleran la transición, Estados Unidos corre el riesgo de quedarse atrás en uno de los sectores estratégicos del siglo XXI. El artículo recuerda que, tras años de caída, el consumo de carbón vuelve a repuntar en el país.
Desde una perspectiva crítica, Science sugiere que la transición energética ya no es una cuestión ideológica, sino de competitividad, seguridad energética e innovación industrial. Ignorar esta realidad puede tener consecuencias económicas a medio plazo.
Renovables y clima: avances reales, retos pendientes
El crecimiento de la energía limpia ya está teniendo efectos medibles. En China, el despliegue renovable ha contribuido a frenar el aumento de las emisiones de CO₂ y acerca el esperado pico global de carbono.
Sin embargo, Science también advierte de los límites actuales. La construcción de nuevas centrales de carbón, incluso como respaldo, y la falta de infraestructuras de almacenamiento y redes siguen siendo obstáculos relevantes.
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Además, sectores como la aviación o la industria pesada continúan dependiendo de los combustibles fósiles. La transición energética, aunque imparable, todavía necesita decisiones políticas coherentes para consolidarse.
Una transición impulsada por interés económico, no por idealismo
Uno de los mensajes más potentes del artículo es el cambio de motivación. Las renovables ya no avanzan solo por razones climáticas, sino porque ofrecen energía más barata y mayor autonomía.
Este giro explica su rápida adopción en regiones como África, Asia o América Latina, donde millones de personas acceden por primera vez a electricidad fiable gracias a la solar distribuida. Un fenómeno que refuerza la dimensión social de la transición energética.
Conclusión: una señal clara para el futuro energético
El reconocimiento de Science al auge de las renovables funciona como termómetro del momento energético global y como advertencia política. Frente al repliegue de Estados Unidos bajo la administración Trump, el resto del mundo avanza hacia un modelo más limpio, barato y resiliente.
La pregunta ya no es si las renovables dominarán el sistema energético, sino quién liderará esa transformación y quién quedará rezagado. El mensaje de Science contra Trump deja claro que el reloj de la transición no se detiene.
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Licenciado en Biología por la Universidad Complutense de Madrid, amante de la naturaleza tal y como deberíamos haberla conocido. Aun hay esperanza.




















